hipnotizado, abrumado; enferma dulzura. inexplicable que aquella boca dominase sentidos sin atisbo de esfuerzo o tensión. extendiendo carmín desde mejillas hasta orejas. anti-natural en el tailandés. crudamente expuesto, como obediente aprendiz camina dos pasos detrás de adverso, imitando cada uno de sus movimientos. ese vaivén tan encantador, adictivo, peligroso. los pequeños sonidos son música para oídos, encontrando años más tarde la cúspide de su existencia. escalofrío rompe la armonía de espalda, efecto secundario de las nuevas emociones que siembra en él. con damien liderando aquel vals, confirma que a pesar de los obstáculos, le otorga en silencio un gran voto de confianza. quebrando su resistencia ante los mordiscos que roban suspiros, o más que eso. se estrella descuidadamente dentro, destruyendo las paredes que impiden que los demás vean a través de él. labios arden, combinados con la seguridad contraria y propia valentía. dedos descienden para descansar sobre hombros, clavándose allí, un recordatorio de seguridad. otro roce entre sus lenguas y casi pierde la noción del tiempo, espacio. pulmones exigen con los segundos tan preciado oxigeno, no queriendo finalizar con la unión que ha callado los demonios que le acompañan a diario. se retira a regañadientes, aunque sin marcar una distancia prudente. todavía está embriagado, desorientado también, continuando con los párpados fuertemente cerrados mientras normaliza ritmo de respiración y corazón, jadeando tembloroso. ‘’ damien. ‘’ musita, desconociendo cómo demonios enfrentar las ganas que nacen de volver a conectarse con él, mandando al carajo el mismo racionamiento.
nada tímido, parece seguirle el ritmo, y pronto el intercambio se siente más recíproco. más intenso también, le da libertad a caninos para hacerse con labios impropios, mordisquea y lame la herida de inmediato cuan animal, no puede detenerse a pensar cuando todo en su mente es tim, tim, tim. ni siquiera el acto tan básico de respirar puede detenerlo, por lo que no es sorpresa que sea el mismo tim separándose lo único que finalmente saque su intrusa lengua de la boca contraria. párpados entreabren buscando una explicación, aún algo ido con la mitad del cerebro aún prendado del beso haciendo corto al toparse con expresión en facciones ajenas. está a punto de decir algo cuando el tenor opuesto le interrumpe, y dice, ❝ ah, mi nombre, ❞ lo procesa por unos segundos en su nublada mente que se ha llenado de humo rosa, ❝ es mi nombre. creo que es primera vez que te escucho decirlo. joder, dilo de nuevo. ❞ si su propio tono suena afectado, casi al borde de rogar, ese no es asunto de nadie. pero es que siempre era puppy, bebé grande, o alguna variable de esas. escuchar los vocablos del nombre que se le ha dado en voz ajena, efectivamente le hacía sentir de cierta forma. entonces un nuevo asunto registra y su ceño se frunce en confusión, ❝ si tus manos están en mis hombros, y mis manos están... ❞ uh, bueno, en su cuello, ❝ ¿entonces donde está─? ❞ se interrumpe cuando irises van a dar con peluche tirado en el pasto, y el silencio pesa por unos segundos, hasta que su ofendida expresión eleva para ojos contrarios, ❝ dude. ❞