El ánimo decidido de su compañera renueva las energías de Lyra. Hasta el momento, le ha pedido permiso a un pie para mover el otro; su cuerpo y mente intentan adaptarse al bullicio, los empujones, el frío y el aire tan... ¿puro? Sí, tal vez esa es la palabra. Escéptica y analítica como siempre, fue más sencillo buscar un sitio donde poder examinar y, por supuesto, juzgar un poco. “ Yo — ”. Se queda en silencio inmediatamente. Observa a la contraria pedirle indicaciones a un señor, él no tiene un número. Hasta el momento, no se ha atrevido a conversar con alguna de esas... ¿personas?, ¿simulaciones?, ¿cómo debe llamarlos? “ Sí, queremos ir a la... celebración ”, añade, dando un paso hacia adelante y observando con atención al hombre. Se siente torpe, incluso tonta.
«¡Por allá! Corran, para que logren llegar», señala el camino de la multitud y se retira. ¡Mierda! “ ¿Estás lista para empujar a muchas personas para abrirnos paso? ”, pregunta, mirándola de reojo antes de comenzar a caminar. Un par de segundos después se detiene en seco. “ ¿Nos darán allá el confeti o debemos conseguirlo primero? ”, inquiere, girando para observarla con duda.