~
almost home
Keni

Love Begins
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

tannertan36
i don't do bad sauce passes
taylor price

No title available

roma★

Janaina Medeiros
I'd rather be in outer space 🛸
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
noise dept.

No title available
DEAR READER
sheepfilms
Alisa U Zemlji Chuda
Jules of Nature

★
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

seen from United Kingdom
seen from Malaysia
seen from United States

seen from Italy
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Türkiye

seen from Singapore

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from France
seen from Taiwan

seen from Singapore
seen from Germany

seen from Türkiye

seen from South Africa
seen from United States
seen from United States

seen from Taiwan
seen from Switzerland
@sr-pompas
~
Lo entiendo. Mis ojos parecen despedidas, mi sonrisa parece un recuerdo y mi corazón parece un cementerio.
~
"Quizá nunca nací para ser amado, sino para ser consumido… como una llama que ilumina y da calor a los demás, mientras se va extinguiendo poco a poco hasta desaparecer en silencio."
Y al final acabas cansándote.
De iniciar conversaciones,
de sostener vínculos tú solo,
de sentir que acercarte a alguien parece casi pedir permiso para existir en su vida.
Así que empiezas a callarte más,
a desaparecer un poco,
a dejar de buscar.
No por orgullo,
sino porque llega un punto en el que perseguir interés ajeno se siente humillante.
Si alguien realmente quiere estar,
ya encontrará la forma de acercarse.
Y si no…
quizá la soledad no sea tan mala comparada con sentirse solo rodeado de gente.
A veces pienso que relacionarse con la gente no debería ser tan difícil.
No debería sentirse como caminar sobre cristales, midiendo palabras, tonos, silencios, gestos… como si cualquier mínimo error alterara algo que ni siquiera entiendes.
Hay días en los que todo parece estar bien,
o al menos eso crees.
La conversación es normal,
el ambiente parece tranquilo,
pero de repente aparecen esas pequeñas grietas:
una respuesta más seca,
una mirada rara,
un silencio demasiado largo,
una distancia que antes no estaba ahí.
Y preguntas qué ocurre.
“Nada.”
Siempre nada.
Pero el cuerpo nota cosas que las palabras intentan esconder.
Notas cuando el trato cambia,
cuando contigo hay menos paciencia,
menos interés,
menos suavidad.
Como si constantemente hubiera algo mal en ti
que nadie quiere decir directamente.
Y entonces empiezas a revisar cada detalle en tu cabeza,
cada frase,
cada gesto,
intentando encontrar el momento exacto
en el que todo se torció.
Eso es lo agotador de las personas:
nunca sabes realmente dónde estás parado.
La gente dice que quiere honestidad,
pero muchas veces prefiere la distancia silenciosa,
las indirectas,
los cambios de actitud que esperan que adivines.
Y uno intenta abrirse.
Intenta confiar.
Intenta tratar bien a los demás sin convertir todo en un juego de orgullo o poder.
Pero con el tiempo empiezas a notar algo incómodo:
no siempre importa cómo trates a alguien.
A veces das comprensión y recibes frialdad.
Das tiempo y recibes indiferencia.
Das confianza… y la gente actúa como si cargar con ella fuera una molestia.
Y ahí aparece el cansancio.
No el de estar solo,
sino el de sentir que conectar de verdad con alguien
parece cada vez más improbable.
Porque al final la mayoría vive protegiéndose,
interpretándolo todo mal,
huyendo antes de sentirse vulnerables,
castigando a otros por heridas que ni siquiera provocaron.
Y tú solo te quedas ahí,
mirando relaciones que podrían haber sido simples
convertirse en algo extraño, tenso, distante…
sin entender por qué todo el mundo parece complicarlo tanto.
Es imposible estar bien
Me senté sin prisa,
como quien ya no espera nada de ese gesto.
Respirar hondo no cambió nada,
pero el cuerpo insiste en esas pequeñas rutinas
como si todavía creyera que sirven para algo.
No lloré.
No por control, ni por fuerza,
sino porque incluso el dolor se desgasta
cuando se repite demasiado.
Y entonces apareció esa idea conocida,
no como consuelo,
sino como diagnóstico:
esto ya lo has vivido.
No es distinto,
solo se reorganiza,
toma otras formas,
pero siempre termina en el mismo punto:
tú, frente a ti mismo,
sin atajos.
No hay aprendizaje bonito en esto,
ni crecimiento evidente.
Solo una familiaridad incómoda
con la propia caída.
Sabes cuánto pesa,
sabes cómo avanza,
sabes que no hay nadie al otro lado
esperando a que lo superes.
Y aun así, te incorporas.
No porque creas que todo mejora,
ni porque tengas una razón clara,
sino porque detenerte
tampoco cambia nada.
Hay algo casi mecánico en seguir,
una inercia que no tiene épica,
ni sentido profundo,
ni recompensa garantizada.
Solo continuidad.
Y en algún punto,
eso deja de parecer esperanza
y se parece más a una decisión seca:
seguir existiendo,
aunque no haya una buena explicación para hacerlo
~
- Vinland Saga
La soledad no siempre se siente como vacío,
a veces es más bien una saturación de pensamientos
que no tienen dónde ir.
Te vuelves tu propio interlocutor,
tu propio ruido de fondo,
tu propio desgaste.
Y en ese diálogo interno interminable
descubres cosas que quizá preferirías no saber,
pero que una vez vistas
ya no se pueden ignorar.
Aun así, sigues.
No por esperanza ingenua,
sino porque detenerte tampoco arreglaría nada.
Hay una parte de la vida que nadie romantiza
porque no tiene nada de bonito:
levantarte sin ganas,
hacer lo que toca,
hablar lo justo,
pensar demasiado.
No hay épica en eso,
no hay música de fondo,
solo una continuidad casi mecánica.
Y aun así, hay algo silencioso en resistir,
no porque creas que todo va a mejorar,
sino porque, de algún modo difícil de explicar,
sigues eligiendo no desaparecer.
Hay una tristeza que no hace ruido,
que no rompe cosas ni grita,
solo se sienta contigo
y te acompaña mientras finges que todo está bien.
Esa es la que más pesa,
la que te enseña a seguir sonriendo
aunque por dentro todo esté en ruinas.
"Ojalá algún día encuentre a alguien que realmente quiera estar en contacto conmigo todo el tiempo, que se interese por cómo me fue, que me pregunte cómo estoy, si ya comí y esas pequeñas cosas.
Porque al final uno se queda con quien demuestra lo que siente con hechos, no solo con palabras vacías"
La noche marca una hora cualquiera
y el mundo guarda silencio…
pero dentro de ti, todo hace eco.
Das vueltas entre sábanas inquietas,
recogiendo fragmentos del día
como si en alguno
se hubiera quedado la clave
de lo que no logras calmar.
Piensas, repasas, insistes…
como si entenderlo todo
pudiera devolverte a tu lugar.
Pero no hay nada roto en ti.
Solo el peso de intentar ser
una forma que no te pertenece.
Y esa hora suspendida en la madrugada
no es caída ni derrota…
es un reflejo que no miente.
No recuerdo el momento exacto en que empezó,
solo sé que a veces estoy…
pero no termino de estar.
Camino, cumplo, respondo,
como si todo siguiera su curso,
como si nada faltara.
Y sin embargo…
algo en mí no llega.
Por fuera, la vida encaja.
Por dentro, me pierdo.
No es tristeza,
no es rabia,
es un silencio extraño,
una lejanía suave
que me habita.
Como una luz que se apagó sin ruido,
y no sé dónde quedó el interruptor.
No siempre viene,
pero cuando lo hace,
el aire pesa,
y respirar se vuelve un esfuerzo.
Y lo más difícil…
es nombrarlo.
Porque no hay causa,
no hay herida visible,
no pasó nada “grave”.
Solo esta ausencia
que, sin aviso,
se queda.
"Pocas cosas arden tanto como los infiernos que crea la memoria"
~