Creo la preguntaadecuada sería “¿con qué filósofo te gustaría identificarte?” Sugiero estaprecisión, porque, stricto sensu, nopuedo identificarme con ninguno. Los filósofos y filósofas han sido, y siguensiendo, personas extraordinarias, auténticos genios, maestros de la humanidad,por tanto, sería blasonar una mentira enorme decir que me puedo identificar conalguno de esos seres. Entonces, respecto a su inteligencia, estoy muy, muy, muylejos de ser el congenial de cualquiera de ellos. Respecto a cómo llevaron sus vidas,también estoy imposibilitado de identificarme con la mayoría de los filósofos, ya que —aexcepción de un puñado— casi todos fueron grandes viajeros y mantuvieron un diálogo conpolíticos, científicos, teólogos, artistas y personas talentosas en diversas áreas delconocimiento de su época. En ese sentido, estoy lejos de un filósofo del s.XVII: no tengo ni el tiempo, ni el dinero, ni el humor (en ocasiones) deviajar; no conozco a ningún político que tenga o detente un gran poder; aunqueconozco personas de gran inteligencia, tampoco creo —ni ellas lo creen— quesean filósofos; quizá sí he tenido la fortuna de conocer y convivir con artistasen potencia, es decir, en formación (el tiempo dirá si en verdad conocí aalgunos). Me identifico un poco más en el sentido de cómo llevan sus vidas confilósofos —como era de esperarse— de los ss. XX y XXI, esto es, personas involucradas enla vida académica y con una vida más rutinaria. Sin embargo, me identifico pocotambién con ellos, porque los filósofos contemporáneos pueden vivir de y parala filosofía; en cambio, yo vivo de actividadesdiversas y me queda poco tiempo parala filosofía. Incluso envidio la, aparentemente, monótona vida de Kant: éltenía tiempo para pasear todos los días por las tardes, reunirse con sus amigosy trabajar en sus libros.
Ahora que me hedeprimido un poco al pensar en lo anterior, te contesto lo que supongo quequerías saber. Creo que es fácil de percatarse al ver cuántas publicaciones lehe dedicado a algunos filósofos; no obstante, he aquí una lista —sin detenerme ameditarlo mucho— de los filósofos que más admiro: Hume, Hobbes, Locke, J. S. Mill,Kant, Platón, Rawls, Schopenhauer y Séneca.