- Despertarse con Dean Martin conquistándote desde el salón con su I want you, hacerte de rogar pidiéndola otra.
- Desestimar un desayuno en la cama, hoy tienes cuerpo de ponerte máscara de pestañas, bajar a comprar el diario, dejarte tentar en la floristería para vestir todos tus jarrones y acabar desayunando en la barra del Aldana con Charlie.
- Volver a la novela negra, volver al alter ego de John Banville, volver a las historias de Quirke.
- Darle una segunda oportunidad a Somewhere, no te acabas de creer que otra de soledades filmada por Sofia no te traspase.
- Hoy se come con cava. Me sobran los motivos, que diría el otro.
- No saber si quieres volver a fumar o rogarle amor eterno a Humphrey Bogart, cuando ves la forma en cómo le posa en los labios un cigarrillo a Gloria Grahame en En un lugar solitario.
- Echarte un cantecito con Kiko, que se te vayan las caderas, las palmas y que se te meta su Veneno por todo el cuerpo.
- Que te pidan un Murakami, apostarlo todo por Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, la opción menos indicada para un primer contacto, lo sé, pero necesitas compartir a May, tiene que conocerla.
- Desordenar el armario para elegir algo con lo que vestir a tus curvas.
- Llegar a casa con los tacones en la mano y que te saquen a la azotea, te inviten a tumbarte y se inventen los nombres de las estrellas para ti.
- Coronar la velada acurrucándote en Shelter de Ray LaMontagne, rozando unos pies que te encuentras bajo las sábanas.
Texto publicado previamente en La Culpa es del Script.