En este mundo frío se encontraron sin buscarlo, se miraron y se dieron cuenta que pertenecían el uno al otro. No hubo necesidad de palabras, esas sobraban... Desde ese momento su locura, su mundo y el amor; los volvió uno.
Se habían encontrado y perder la cabeza el uno por el otro era genial, maravilloso; hacía falta perder la cordura, y lo mejor es que fue por amor.
Leregi Renga









