Diego Armando Maradona fue un hombre de grandes virtudes y grandes defectos. Su leyenda se forjó de esos contrastes notorios, que se resumen en el hecho de que, el mismo día, en un mismo partido de fútbol, hizo el mejor gol de la Historia …y trampa.
Esos contrastes, también, permitieron que un montón de insectos, que lo odiaban por sus mejores cualidades, disfrazaran su resentimiento y su envidia fingiendo que eran desprecio por sus rasgos menos nobles.
La leyenda de Maradona puede resumirse en cuatro o cinco imágenes:
Diego de niño, haciendo jueguito en un potrero junto a una villa y diciendo que su sueño era jugar en la selección nacional y salir campeón del mundo.
Diego gambeteándose a media selección inglesa.
Diego levantando la copa del mundo.
Diego mentándoles la madre a los poderosos en Roma.
Esas imágenes tienen la dimensión de lo eterno, la atemporalidad y universalidad que es propia de las leyendas. El resto es polvo. Y al polvo se lo lleva el viento.