Memoria
Nuestra memoria es una de las partes vitales de nuestro ser. Ahí se guarda lo que somos, nuestros recuerdos, nuestras experiencias y aprendizajes. Para comprenderla, inicialmente podemos ver algunas de sus partes o procesos. Tenemos tres tipos de memoria. Memoria Sensorial, Memoria de corto plazo (o memoria de trabajo) y Memoria de Largo Plazo. Es en esta última donde almacenamos todo. En la memoria sensorial captamos impresiones de las distintas sensaciones que experimentamos, de lo que percibimos. Con base en la dirección que demos a nuestra atención, esos estímulos en los que nos enfocamos, pasan de la memoria sensorial a la de corto plazo. Ahí se trabaja y se decide si se guarda en largo plazo.
La memoria de corto plazo dura una docena de segundos aproximadamente, y se concibe como aquellas cosas de las que estamos conscientes en este momento. Se le llama memoria de trabajo porque en esta se trabajan los pensamientos, los que no tienen relevancia se desechan y los que tienen importancia son codificados en la memoria de largo plazo. Por esto se usa la metáfora de la memoria de trabajo como el escritorio y la de largo plazo como el archivero. Así mismo, cada vez que recordamos algo que está guardado en largo plazo, lo traemos a la memoria de trabajo y lo trabajamos. A esto se le llama recuperación. Para mantener pensamientos en la memoria de trabajo se hacen ensayos de mantenimiento, sin esto, los recuerdos decaen y se pierden.
Mientras que en la memoria sensorial y la de corto plazo se guardan imágenes y sonidos, en la de largo plazo se guardan significados. La codificación en memoria de largo plazo se logra mediante los ensayos elaborativos, donde se asocia información conocida anteriormente, con la nueva información, para guardar el significado. Los procesos de fragmentación y el principio de multimedia también ayudan con la codificación a largo plazo. Así mismo la cultura y los patrones de pensamiento característicos de esta determinan la forma en que se codifican nuestros pensamientos en memoria de largo plazo. Cada vez que recordamos elaboramos sobre dicho recuerdo, esto también influye en que estos se modifican cuando los recordamos. Una pista de recuperación puede desencadenar recuerdos asociados a esta generando redintegración, por ejemplo, podemos recordar sucesos de un momento al recordar un olor o sensación que se dio en dicho momento. En esto se basa la técnica de entrevista cognitiva.
Ahora bien, tenemos dos tipos de memoria de largo plazo: La memoria procedimental y la memoria declarativa. La procedimental se refiere a recordar como hacer cosas que requieren habilidades motoras o de desempeño, por ejemplo tocar el piano. La declarativa contiene información factual específica. A su vez, esta memoria declarativa se clasifica en dos tipos: La memoria semántica y la memoria episódica. En la semántica se guarda el conocimiento acerca del mundo y en la episódica las experiencias personales asociadas con lugares y tiempos específicos, por ejemplo, un viaje a la playa que realizamos hace un par de años.
Cuando recordamos cosas podemos hacerlo de forma completa, parcial o no hacerlo, siendo esto el olvido, la pérdida de información. Así mismo, suceden dos procesos en este ámbito, podemos “recordar” y podemos “reconocer”. Recordar se refiere a la recuperación de información específica sin necesidad de pistas externas. Reconocer se refiere a identificar material previamente aprendido. El reconocimiento puede ser mucho mayor que el recuerdo, y muy preciso cuando se trata de imágenes. Por ejemplo, podemos reconocer a una persona, sin recordar su nombre. Sin embargo el reconocimiento también es falible y puede resultar falso.
El reaprendizaje puede ser testigo del aprendizaje previo, pues permite medir qué tan rápido volvemos a aprender algo que ya habíamos aprendido antes, versus un aprendizaje totalmente nuevo. Otros conceptos de relevancia son el recuerdo explícito: cuando recordamos cosas específicas de forma consciente, y el recuerdo implícito: cuando sabemos algo pero no de manera consciente, por ejemplo la habilidad de utilizar el teclado, aunque no tengamos las letras memorizadas. Es un recuerdo que no sabemos que existe y que recuperamos de forma inconsciente.
Nota: Adaptado de ¿Es posible modificar los recuerdos?, por Peña, B., 2019, lamenteesmaravillosa.com (https://lamenteesmaravillosa.com/es-posible-modificar-los-recuerdos/)
EL OLVIDO:
Olvidar puede ser algo molesto o un problema para muchos. Para otros un alivio. Pero olvidar en sí es un proceso natural y necesario del cerebro, a pesar de que nuestra memoria de largo plazo parece ser ilimitada. Ya que en la formación de recuerdos están involucrados los procesos de codificación, almacenamiento y recuperación, fallas en estos pueden conducir al olvido. La falla en la codificación implica que el recuerdo nunca fue formado en un principio. La atención dividida entre varias actividades potencia que se generen fallas en la codificación. La falla en el almacenamiento se basa en la teoría del deterioro, que dice que las huellas de neuronas se desvanecen con el tiempo y se vuelve más difícil la capacidad de recuperar esos recuerdos. Esto en las memorias sensorial y de corto plazo es como tener cubetas agujereadas, la información se sale y se reemplaza por nueva y continúa perdiéndose. En la memoria de largo plazo esto sucede pero por desuso: en algunos casos, los recuerdos que no se recuperan y se usan o ensayan se pueden perder por el desvanecimiento de la vía neuronal que lo sostiene, sin embargo esto no explica todos los aparentes olvidos en largo plazo. La falla de recuperación explica también cómo recuerdos que están correctamente almacenados no se pueden recordar en la consciencia. Por ejemplo, la falta de pistas de recuperación.
Varios factores determinan nuestra capacidad para no olvidar algo en primer lugar, es decir, para recordar posteriormente. El estado en que nos encontrábamos en el momento o la información que deseamos recordar es importante, este efecto se conoce como aprendizaje dependiente del estado. Por otro lado, la interferencia, tanto retroactiva como proactiva puede causar que no podamos recordar. Así mismo la transferencia positiva y negativa puede dificultar o facilitar un nuevo aprendizaje. La represión es un mecanismo inconsciente que ayuda a “olvidar” recuerdos dolorosos encerrándolos en el inconsciente. Por otro lado también podemos conscientemente realizar supresión, tratando de no traer a la mente cosas que no deseamos recordar. Otro factor que puede influenciar nuestra capacidad para recordar y aprender es la amnesia. Esta se puede dar debido a una lesión en el cerebro o a un traumatismo. Existe amnesia retrógrada y anterógrada.
¿CÓMO SE FORMAN LOS RECUERDOS?
Formar un recuerdo duradero, es decir, bien consolidado en largo plazo, requiere del proceso de “consolidación”. Durante este proceso la información puede ser borrada o sufrir interferencia. Algunas de las partes del cerebro involucradas en la formación y almacenamiento de recuerdos son el hipocampo, la corteza cerebral, el cerebelo y los ganglios basales. En el hipocampo se dirige la consolidación, es como una estación intermedia entre corto plazo y largo plazo, haciendo crecer nuevas neuronas y formando nuevas conexiones en el cerebro. Los recuerdos declarativos se forman hacia las áreas de la corteza cerebral (los episódicos al frente y los semánticos a los lados y atrás), mientras que los recuerdos procedimentales se cablean en los ganglios basales y el cerebelo. La potenciación a largo plazo explica sobre cómo se registran los recuerdos en el cerebro mediante las alteraciones en la actividad, estructura y química de las neuronas involucradas.
¿Cómo crees que entender sobre la memoria y los procesos de aprendizaje y recuerdo puede ayudarte a aprender información o habilidades de mejor manera?
Como extra les comparto este video sobre recordar y olvidar. (Original en inglés con subtítulos disponibles en español).









