⊱ abierto
Nala tomó un breve respiro. Podía sentir que era el momento perfecto para iniciar con el significativo ritual y el brillante resplandor de la luna lo consolidaba. Era poco más de media noche y de no llevarlo a cabo ahora mismo, tendría que esperar por otro momento tan enérgico. No conseguiría uno tan pronto. Elevó los brazos frente a ella, colocando en posición las manos y al instante la enegía del entorno se rompió, anunciando la llegada de otra persona. No le hizo falta darse vuelta para saber de quien se trataba.—¿Qué estás haciendo aquí? Te advertí que era algo peligroso.—







