No pudo evitar girar la cabeza al escuchar el ruido de la silla moviéndose para después dejar salir un suspiro pesado, al darse cuenta de quien se trataba, devolvió su mirada a la persona con la que hablaba tan solo para excusarse de la mesa con amabilidad, intentando no hacer de aquello un gran escándalo, pero sabiendo que probablemente si no se apuraba, el poco avance que habían hecho durante los últimos días con todo el caos, se perdería como todo lo demás. — Cordelia, cordelia, ¿quisieras esperar un segundo y decirme que ocurre? — Pidió con el tono de voz lo suficientemente alto para en cuanto puso pie fuera del gran comedor, siguiendo los pasos de la castaña clara de cerca. — De verdad que no te entiendo ni en lo más minino y bien sabes lo pésimo que se me da la adivinación. — @cordelia-b

















