Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem.
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Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem.
Palabra de Dios
El secreto para pensar correctamente
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8
CORDERO DE DIOS, de Anne Fontaine
Las heridas dejadas por la Segunda Guerra Mundial son incalculables, pero muchas más aún hoy en día se mantienen ocultas para gran parte de la humanidad. Muchas de estas profundas heridas fueron causadas por crímenes sexuales, y la película que hoy nos ocupa se se centra en uno de ellos: en 1945, cuando la segunda gran guerra había llegado a su fin, un batallón de las fuerzas soviéticas irrumpió en un monasterio ubicado a las afueras de Varsovia asesinando a veinte de sus novicias y violando a otras tantas –algunas de ellas hasta 40 veces seguidas–, dando como resultado que cinco de ellas quedaran embarazadas –sin mencionar las secuelas emocionales y psicológicas–. La cineasta franco-luxemburguesa Anne Fontaine pone el dedo en la llaga de esta herida no sólo para acusar al abuso sexual como una de las «armas de guerra» más socorridas incluso hoy en día, sino para presentar un elegante estudio de las convicciones personales, profesionales y religiosas.
La protagonista Lou de Laâge encarna a la joven doctora idealista de valores modernos y liberales Mathilde Beaulieu, miembro de la delegación francesa de la Cruz Roja y que acude al convento respondiendo al llamado de una de las novicias tan solo para descubrir el inquietante secreto que guardan las hermanas benedictas: varias novicias están encinta, una de ellas ha entrado ya en labor de parto y el resto no tardará en hacer lo propio. Y aunque en un principio su visión choca con la ferviente fe y convicción de la intransigente madre superiora (Agata Kulesza), y le parece incomprensible la decisión de mantener todo en secreto rechazando también la ayuda de los médicos durante el resto del embarazo, las diferencias son pronto apartadas para dar paso a la solidaridad en pos del bienestar de las futuras madres.
En "Cordero de Dios", Fontaine vuelve a presentar una radiografía de fuertes personajes femeninos que en esta ocasión se ven enfrentados a disyuntivas religiosas y morales que la emparentan con la también estupenda "De Dioses y de Hombres" ("Des hommes et des dieux"; 2010), de Xavier Beauvois. Con una elegante puesta en cámara y sencillez narrativa, la cineasta polaca se enfoca en la creación de la atmósfera opresiva que se respira en el interior del convento a lo largo de un crudo invierno, pero también se preocupa por transmitir la calidez espiritualidad a la que se rinden las novicias a la hora de sus rituales diarios; y así, con este ambiguo telón de fondo, la cineasta plantea el conflicto central del filme: los dilemas religiosos de las monjas; esa crisis de fe que se presentan cuando lo que dictan sus creencias y lo que señalan sus incipientes instintos maternales son completamente incompatibles.
¿Dios realmente existe? Y si existe... ¿Él no sólo dejó que esto pasara sino que quiso que pasara? Y si no lo quiso... ¿por qué lo permitió? ¿Con qué propósito se jugaría la suerte de estas mujeres que han consagrado su vida en Su nombre? ¿Debo conformarme con la fe ante mi sufrimiento?¿Debo renunciar al amor que mi hijo merece por servir a Dios? Estos son algunas de las encrucijadas a las que se enfrentan las novicias ante su forzada maternidad; y es que más allá de procurar un retrato de los desconocidos horrores de la guerra, y de ser un grito de protesta ante el desentendimiento de los gobiernos ante los crímenes sexuales de guerra, la directora de "Nathalie X" (2003) busca plasmar la fragilidad del ser humano y la manera en la que incluso las más sólidas convicciones se tambalean ante un trágico e inesperado suceso.
Antonio Ruiz | @FinbarFlynnXY
CORDERO DE DIOS Les Innocentes | 2016 | Dir. Anne Fontaine | Actores: Joanna Kulig, Lou de Laâge, Agata Buzek, Agata Kulesza, Anna Próchniak, Vincent Macaigne, Katarzyna Dabrowska.