Cuento de horror
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Juan José Arrelola

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Cuento de horror
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Juan José Arrelola
Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia a probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.
Edgar Allan Poe, El gato negro.
Mis queridos padres
Ronnie Camacho Barrón ¡Los macarrones están listos!, ¿sabes?, nunca pensé que te traería a casa, no eres muy simpático y realmente muchos te tenemos miedo, pero bueno mis padres querían conocerte y que mejor forma de hacerlo que invitándote a cenar. Ya quiero que den las ocho para que se despierten y al fin te puedan conocer, sé que para ti es muy gracioso molestar a los demás y más centrarte…
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Me tienen miedo
Alejandro Negrete Me llamo Brisa. Me tienen miedo, solo tengo trece años. Hace días que estoy en este lugar. Tengo puesto este chaleco que no deja mover mis brazos. Todo comenzó una noche. Estaba de niñera en la casa de mis vecinos, los Prado. Se iban a una fiesta y me preguntaron si podía cuidarles a su hijo Julián, un bebé de dos años. Acepté. (more…)
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Cuento de horror.
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
FIN.
- Juan José Arreola.
Cuento de horror
Juan José Arreola.
La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.
Suicidarse en el Cementerio
Tomando el camino mas corto al silencio, explotó en su boca gritando su mejor amiga (la única) : la pistola de 12 tiros.
Pero solo necesitó uno para apagarlo, para cerrarlo de los ojos y dejarlo caer de espaldas sobre la tumba ya cavada por sus propias manos.
Cae el arma de un lado, cae la pala del otro, cae el cuerpo al medio y la sangre se despide del cielo volando en algunas gotas al saludar el viento del cementerio.
Suicidarse en el cementerio le pareció apropiado. Le pareció lógico. Sonaba bien de hecho: "SUICIDARSE EN EL CEMENTERIO". Imaginó los titulares: "JOVEN SE SUICIDA EN EL CEMENTERIO". Es más, alguno mas sensacionalista diría: "¡JOVEN CAVA SU PROPIA TUMBA Y SE SUICIDA EN EL CEMENTERIO!".
Parecía apropiado y lóbrego incluso como título de un cuento de horror tonto: "Suicidarse en el cementerio". Y así vivió : lógico y apropiado toda su vida, y así murió su muerte, apropiado de su propia suerte.
Pero lo que no era apropiado ni lógico era ver al sepulturero ese sentado sobre un casillero de madera allá arriba mirándolo. No hay sepultureros de noche en los cementerios, solo serenos y guardianes.
No era lógico, de hecho no es lógico seguir mirando , VIENDO , usando los ojos luego de pegarse un tiro en la boca. Pero no solo veía , escuchaba. El viejo de arriba se dejó escuchar decir:
- Ni un jodido cajón te pusiste... así en la tierra nomás, ¿no?.
No entendía como era posible que alguien criticara su forma de suicidarse. No entendía como era posible que tras suicidarse alguien le hablara y menos como podía escuchar.
- Si si. No me mirés así botija. Cavaste una tumba y te pegaste un tiro. Eso está bien, ¿sabés? - el viejo se paró del casillero y se metió una ramita en la boca que comenzó a masticar- Pero el lugar que elegiste... no está bien. La cagaste en realidad.
Ahí si, la indignación lo hubiera vuelto a la vida de estar absolutamente muerto cosa que al parecer no estaba.
- Mire no sé quien es. Pero esto es un cementerio. Acá viene la gente muerta.
- Si claro. VIENE. Vos lo dijiste. Pero no es normal MORIR en un cementerio. Al que muere fuera de esos muros botija - y señalo con la mano- lo traen acá dentro. Al que muere acá dentro, ¿qué te pensás que le pasa?
Sintió frío. Sintió verguenza. Sintió LÓGICA. No se animó a responder.
- Pero...
- No sos el primero, dale levantate y salí. La tierra no te digiere , no te traga . Ahora sali a yirar por ahí, yira que te yira por la noche.
Se sentó en la tierra, comenzó a levantarse.
- Pero , ¿qué soy?¿Un vampiro , un zombi?
El sepulturero se rió.
- Viste muchas películas se vé o leiste muchas novelas. No sos nada. Sos un recuerdo. Sos indigerible: el que se mata en la ciudad duerme en el cementerio, el que se matá en el cementerio despierta en la ciudad.Anda a caminar por ahí.
Sintió como la tierra se iba cerrando a sus espaldas, sintió como la tierra lo empujaba y lo elevaba mientras se ponía de pie en la ex- tumba. Sintió el aliento del viejo sepulturero acercarse a su rostro.
La mirada era cálida recortada en un rostro frío.
- Ya sé . Querés un nombre. Como si fuera un cuento y hubiera que llamarte de alguna manera, como si fueras parte de una leyenda. Siempre quieren un nombre. Está bien, yo les digo así siempre "los sin tierra"
Se sacudió precisamente la tierra y preguntó:
- Pero.. hay un movimiento político que se llama igual. ¿No hay problema?
- No es un movimiento político es social. Y sí, es buena idea. Andá y mezclate con ellos. No tenés nombre, no tenés nada. Solo la ciudad afuera y te recomiendo que te apures en salir. No tenés derecho a estar acá en esta tierra. Tenés que morir afuera.
Y sintió aquel viento en la espalda que lo empujaba, la luna a lo cerca de la cara que lo cegaba mas que cualquier sol conocido.
- ¿Pero cómo hago?
- Que te maten afuera y te traigan acá. Andá "sin tierra", hacete matar.
El viejo quedo lejos, la ciudad quedó cerca.
Y él quedó caminando por la noche eludiendo a la gente que lo miraba con espanto. Intento dispararse nuevamente pero las armas se le caían de las manos. Se tiró debajo de un camión y solo sintió dolor, pero no sintió muerte en ningún hueso partido.
Finalmente salió a pedir que lo maten y se dio cuenta que no es fácil convencer a alguien que te mate. Obviamente pedirlo no es el camino:
- ¡Mateme por favor! - le dijo a un policía.
- Está desarmado , y no cometió ningún delito. ¿Por qué lo tendría que matar?
- ¡Mateme por favor!- le dijo a un delincuente.
- No llevás nada de valor papá, y por una muerte me como ocho años de cana...
No era sencillo. Probó a ir a la embajada de Estados Unidos, se paró en la puerta y grito:
- ¡Alá es grande soy un terrorista!
Salieron dos tipos vestidos de negro , con lentes negro. Lo redujeron sin dejarle marcas. Lo llevaron a un parque cercano. Eran de la CIA. Y eran mormones también, le dijeron que no se acercará mas a la embajada y le dejaron el libro de Mormón, la tarjeta de un psiquiatra y plata para un taxi.
Pensó en ir al estadio y meterse en la hinchada de Peñarol a gritar "¡Viva Nacional!". No lo dejaban entrar por el aspecto sucio . Cuando lo logró, en pleno gol de Nacional gritó ese gol entre la hinchada mas rancia de Peñarol.
Toda la hinchada hizo silencio. Lo miraron para matarlo. ¿Lo habría logrado?
- Nahh.. este tipo es un milico infiltrado que quiere provocarnos no le den pelota.
Y lo ignoraron de ahí en mas.
No es tan fácil que te maten como la gente cree. O a lo mejor es que cuando querés que te maten no es fácil. Y cuando NO querés que te maten , te pasa.
Ahí está la clave.
- Me voy a enamorar, voy a comenzar a escribir un libro y voy a decir bien fuerte "puta que es lindo estar vivo " montado en una bicicleta. Seguro se me cae un avión encima.
Se enamoró de una peluquera, robó una bicicleta y comenzó a escribir en un cuaderno que encontró en la basura, cerca de la plaza donde dormía junto a algunos del Movimiento de los Sin Tierra.
- Soy un "sin tierra", pero no como ustedes
- Si claro.
Nadie entendía, pero el punto es que enamorado y con una bicicleta azul le vinieron ganas de vivir. Salió a pedalear pensando en Nora (así se llamaba) y gritó "puta que es lindo estar vivo".
El auto se le cruzó delante. La bicicleta chocó. El voló . El tipo apareció arriba de el apuntándolo con el arma a la plenitud del cerebro.
- ¿Y vos quién sos?
- El marido (BANNNNG) de (BAAANG ) Nora (BAAANG)
Y la sonrisa se le dibujo. Lo habían matado. Iría a su tumba finalmente. El viejo estaba ahí , sentado al lado de su cadaver propio matado por el marido de la mujer que amó después de que la tierra lo escupiera por haberse suicidado en el cementerio.
- Hola botija, ahora si. Pero claro, te encontraron sin papeles en la calle. Toca cremación.
No importaba, el tema es que estaba muerto. Nunca sabría quien era ese sepulturero que masticaba una ramita y hablaba con los muertos. Pero cerró los ojos y la mente cuando las llamas lo consumieron pensando que el viejo tenía razón desde el principio.
Nunca hubo titulares de alguien que se hubiera suicidado en un cementerio, no era natural , no era apropiado. Era el camino inverso.
Hecho cenizas voló por la chimenea y vio la ciudad desde las nubes. Se precipitó en forma de lluvia, se escurrió a las alcantarillas. Fue comido por la ciudad y no por las ratas.
Y eso fue todo.