¿Y de qué me sirve Tan lejos?
Amor a distancia
¿Sería mejor si no existiera?
Al menos así no tendría emociones vanas
Emociones vanas. Sueños e ilusiones.
Tantos planes juntos, tantas promesas...
Cuando estemos juntos.
“Pronto, pronto...”
Pero a veces, la cotidianidad se me viene encima.
No soy perfecta; estoy llena de demonios y cicatrices. Sus heridas abiertas se vuelven ponzoñosa, y me vuelco contra mí misma.
Las comunes palabras que me contaste de tu día cotidiano, caído en confianza, ahora son veneno, inseguridades.
¿Por qué no mejor te vas con aquellas otras? Quienes sean.
De nada importó, que me dijera que me prefería a mí, y que esperaría.
Me detesto. Visto una máscara roja de furia, que me ciega, y me hace solo ver mis propias mentiras, aquellas, que anhelo expresar para herir, para arder. Para sentir más dolor.
Dicen, que sí amas a alguien, no le dañas.
Pero en algún punto, encontré goce en ello: en la adrenalina, de sentir que una de las grandes motivaciones de mi día a día; mi razón de sonreír y de ser dulce; podría perderse tan solo, con la toxicidad de unas palabras.
“Te haré un favor al desaparecer.”
“No me necesitas” (no, claro que no. Él no tiene ninguna dependencia emocional, como yo)
“Vete entonces con Fulana y Sutana” (personas que yo bien sé, en el fondo, que no me llegan ni a los talones en relación al sentimiento que él tiene por mí.
Sentimiento, que termino yo haciendo añicos y rompiendo en el suelo.
No soy estable. De un momento a otro, me transformo.
Por mis inseguridades, mi miedo, mi ansiedad; y lo peor es, que deseo arrastrar a alguien más conmigo a este infierno.
No soy digna de amor.
Soy un mounstro.
No tengo nada que dar.
Y escribo esto, con lágrimas en los ojos.
Odio odiarme. Odio despreciarme. Odio sentirme vacía, incapaz, y llena de miedos.
Sin embargo, la soledad de la noche me ha abrigado.
Y tengo que ser capaz de ponerle un alto a todo este discurso mental destructivo.
Esta no soy yo.
Pero cuánto se goza la destrucción.
Ojalá, me pasara algo terrible, pienso. Una gran tragedia que trajera juntos a mis familiares y amigos con sentimientos de arrepentimiento y culpa: “ojalá la hubiera cuidado y valorado mejor.”
De verdad, ¿sirve de algo, un amor a distancia?













