Llegaste disfrazado de cariño, para que en el momento menos esperado te volvieras realidad tangible, real, palpable, un hecho concreto que puedo tocar con mis manos y besar con mis labios.
Desde entonces me invitas a volar contigo, y al trasladarme al cielo contigo le damos sentido a la ternura y a lo que tú y yo llamamos amor sincero y verdadero.
Leregi Renga








