suspira, despacito, cuando siente delicadeza de roce contra la dermis, cuando hay consuelo y hay algo reconfortante en el trazo hecho en la piel, en la forma que calidez de dactilares se extiende a raíz de la anatomía subiendo de a poco, por un momento no la mira, solamente permanece, allí, con reacción anatómica brindada sin pensarlo demasiado, con labios ligeramente entreabiertos, pero después, alza la mirada, barbilla inclinándose hacia arriba cuando parpadea un par de veces, que desliza los dedos por la extensión de antebrazo opuesto y sonríe, de lado. ' yo debería estarte consolando a ti. ' reconocimiento es cauto, inevitable, con pardos buscando los ajenos en deje de preocupación prevalente. ' ¿cómo estás? '