Tienes un don que, personalmente, considero maravilloso. El de usar tu alma para concebir nobles pinturas sobre lienzos afortunados.Nunca vi algo que me hiciera sentir el estar contemplando algo verdadero. Una genuina artista oculta detrás de esas gafas que todo lo ven, a las que nada les escapan. Sincera, dulce, pícara y con ese toque esplendido de ternura que enloquece mi imaginación. He llegado a imaginarte en tantas formas: despierta, dormida, recién levantada, tranquila, sensual, vestida y desnuda, atravesando el pasillo hasta que llegas a donde estoy. En esta ilusión no me conoces, sin embargo, con una frase tuya me abalanzo sobre ti tan natural que me reconoces tuyo. Ahí creaste mi deseo junto con todo el otro mundo de obras tuyas dentro de mí. La más importante es este amarte mío. Y aquí donde estoy te extraño, también dentro de mis pulmones, al lado de mis riñones y en todo mi sistema nervioso de no verte y esperar tu regreso. Mi sangre me atormenta cuando no te veo, hasta que regresas y la vuelves una fiera domesticada. Te extiendes por mi brazo hasta pintarlo de un color nuevo y genial. Soy tocado por cada uno de tus dedos, tan bellos que me fascina ser de ellos, tuyo, los siento recorrerme hasta debajo de mis costillas, más abajo y más profundo, avanzan tan inteligentes que sé que tú los operas. Y así me quiero quedar.