石田安奈 (Ishida Anna)

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石田安奈 (Ishida Anna)
[Announcement] ミュージカル 封神演義(musical houshin engi)
you will be able to watch both shows @ niconama (remember that you need to use a VPN to watch/get access to the show^^)
◎ ミュージカル 封神演義-目覚めの刻- (musical houshin engi -mezame no toki-) [Deceber 29th, 2020 ~ 20:00]
◎ ミュージカル 封神演義-開戦の前奏曲-(musical houshin engi -kaisen no prelude-) [January 3rd, 2021 ~ 20:00]
it’s FREE (full show for premium account members only)
Excuse me, but what!? I've never seen this version of End Roll before!? This new choreography with the Seven Dancers lineup!!! (Yes I know this is from 2013, so "new" is relative, but I meant how it's different from the original choreo, which even the Asia spinoff groups are still using even in 2019.)
Acceptance│Capítulo 13 (Traducción al español)
“The Blue Moon siempre está tan concurrido el fin de semana,” comentó Mayu asombrada, mientras inspeccionaba la sala principal del strip club. A las 11 p.m., todas las mesas estaban ocupadas por clientes masculinos, ya sea disfrutando unas cuantas bebidas mientras seguían los shows uno tras otro en el escenario principal, o entablando conversación y pasando tiempo de calidad con un stripper en su mesa. “¿Aún vienes cada semana?”
“Sí,” Jurina, que estaba sentada a su lado en el sofá rojo de piel, confirmó. “Pero es más para esperar por el final del turno de Rena, así podemos salir por unas bebidas.”
“Ya veo,” Mayu asintió pensativamente, dando un sorbo a su mojito. “Hablando de eso, ¿Dónde está tu novia? No la he visto por aquí. ¿O tal vez está con un cliente arriba de las escaleras?”
“No, actualmente está fuera de la ciudad,” respondió Jurina, llevando su cerveza a sus labios. “Regresará el lunes.”
Mayu parpadeó. “¿Fuera de la ciudad? ¿En tu cumpleaños?”
“Una amiga suya que vive en Kyoto aparentemente la llamó esta mañana,” dijo Jurina, observando distraídamente a la muy atractiva y femenina stripper de 23 años llamada Jonishi, una de las estrellas en ascenso del club, arribando al escenario principal para presentar su show. “Esta amiga tiene ciertos problemas personales y necesita un hombro en donde apoyarse, así que Rena fue a visitarla por el fin de semana.”
Mayu colocó su bebida de vuelta a la mesa, y estudió a su amiga atentamente. “Estoy sorprendida. Pareces tomarlo bien.”
“¿Por qué no habría de hacerlo?” Jurina le regresó la mirada, antes de notar la perplejidad de su mejor amiga. “De acuerdo, sí, tal vez no es exactamente como había imaginado pasar mi cumpleaños,” reconoció con una sonrisa tentativa. “Pero por lo que Rena me dijo, es una muy buena amiga, y me prometió que celebraríamos mi cumpleaños cuando regresara. ¿Cómo puedo tomarla en su contra por querer ayudar a una amiga en necesidad? Si fueras tú, sé que yo haría lo mismo.”
“Sí, definitivamente eres una novia muy comprensiva,” murmuró Mayu incrédula, antes de agregar en tono más ligero. “Pero bueno, tanto como estoy segura que no quieres especialmente estar atrapada conmigo, hoy es tu 23vo cumpleaños, ¡y quiero que te diviertas!”
“¿Qué estás diciendo?” Jurina rió suavemente. “Estoy muy feliz de estar contigo esta noche. Eres mi mejor amiga, y hemos celebrado nuestros cumpleaños cada año juntas, así que no había forma de que rompiera la tradición. Pero espera, ¿Es por eso que nos trajiste aquí? ¿Por qué pensaste que Rena estaría aquí también?”
Mayu abrió la boca para hablar, pero no tuvo tiempo de responder cuando una conocida mesera de largos cabellos castaños se aproximó a la mesa de las dos amigas. “Hola Jurina, ¿Supongo que un feliz cumpleaños está en orden?”
“Cómo tú...” Los labios de Jurina se abrieron en un jadeo, antes de voltearse y mirar sospechosamente a su acompañante femenina. “¿Le dijiste?”
“Espera, ¡No! ¡No dije nada!” Mayu protestó de inmediato, levantando sus manos en el aire defensivamente.
“No, ella no me dijo nada,” dijo la mesera, entretenida por el pequeño intercambio de las dos amigas. “Rena me dijo sobre eso hace unos cuantos días, y es por eso que estoy aquí,” explicó Anna, continuando cuando notó la confusión de Jurina. “Al ser hoy una ocasión muy especial, el manager está dándote, una de nuestras mejores clientes, una sesión privada, de parte de la casa.”
Jurina estaba perpleja por la revelación. “Oh, gracias, muy amable, pero...” respondió, luego agregó un poco avergonzada. “Pero no creo… creo que es mejor si paso.”
“Hey, ¿Por qué?” Mayu entró a la conversación. “Hoy es tu cumpleaños. Estoy segura que Rena hubiera querido que disfrutaras.”
“Probablemente,” Jurina aclaró su garganta nerviosa. “Pero no estoy segura de si gustaría la idea de mí recibiendo un baile privado de otra chica.”
“¿Quién va a decirle?” Mayu bromeó, entrecerrando sus ojos hacia ella juguetonamente. “Ciertamente yo no, ¿Tú sí? ¿Qué tal tú, Ishida-san?”
“No, en serio,” Jurina no esperó a la respuesta de la mesera, y se removió en su asiento incomoda. “No me siento cómoda con la idea de esconder algo de ella. Y si alguna vez llega a escuchar sobre esto… no sé cómo reaccionaría.”
“Oh, vamos. No estás haciendo nada malo,” Mayu se mofó. “Imagino que solo será un corto e inofensivo strip show, ¿cierto?” Miró a la mesera, recibiendo un asentimiento en respuesta. “¿Lo ves? En diez minutos, habrá terminando. Te conozco bien, Jurina. No importa que tan despreocupada estés tratando de sonar, puedo decir que estas extrañando mucho a tu novia justo ahora. Es por eso que estoy convencida que una pequeña distracción te ayudará a mantener tu mente fuera de eso, y hacerte algo de bien.”
Jurina no trató de discutir: su mejor amiga había visto justo a través de ella. Incluso si se rehusaba a admitirlo en voz alta, y estaba pasando un buen momento en compañía de Mayu como siempre, estaba decepcionada de que Rena no fuera capaz de unirse a ellas en tan importante día. Jurina dejó salir un pequeño suspiro desanimado, frustrada no solo por la clarividencia de Mayu, pero también por su molesta insistencia en el asunto.
Los ojos de Jurina se precipitaron entre su mejor amiga y la mesera esperando en su mesa, sintiendo conflictividad sobre su siguiente curso de acción. Por cierta extraña razón, ambas tenían la misma idea y no parecían ver el más pequeño de los problemas. Entonces, ¿Por qué la perspectiva de recibir un baile privado de otra chica no le presagiaba nada bueno? Sin duda, era un genial y generoso regalo, uno que nunca hubiera esperado del manager. En otro momento, no hubiera dudado. Aun así, no podía callar la voz interior que le decía que no sería apropiado aceptar.
“Para ser totalmente honesta...” la mesera habló dubitativa, interrumpiendo su tren de pensamientos. “No creo que el manager tomara muy bien tu rechazo. La habitación ha sido apartada y preparada para ti, y la stripper ya debería de estar esperando por ti. Pero si estas teniendo dudas y quieres detener la sesión, solo dile. Ella no se ofenderá y entenderá.”
Jurina enterró su rostro entre sus manos y gruñó: la mesera había dado un punto valido que ella había completamente pasado por alto hasta ahora. No solo iba contra las convenciones sociales rechazar un regalo, también podía ser visto como grosero y ofensivo. Además, Anna tenía razón: nada la forzaba a seguir adelante con eso, si no lo disfrutaba o se sentía con ganas de irse.
“Tienes razón...” concedió Jurina, muy reluctantemente. Una parte de ella no se sentía por completo cómoda con la idea, pero no parecía como que tuviera mucha elección al respecto. Jurina le dio a Mayu otro vistazo, ingenuamente esperando ayuda, solo para observar la extraña sonrisa de satisfacción esparcida por toda su cara. Jurina frunció el ceño ante eso, deduciendo antes que era solo la forma de Mayu de mostrar que estaba muy orgullosa de sí misma, entendiendo que había ganado este pequeño debate entre ellas.
Levantándose del sofá, Jurina se volteó hacia su mejor amiga. “De verdad siento tener que irme,” dijo en tono de disculpa. “Regresaré pronto. Lo prometo.”
“Oh, no te preocupes por mí,” Mayu le aseguró, haciendo de menos su preocupación. “Toma todo el tiempo que necesites. Me mantendré ocupada mientras tanto.”
“¿Todo el tiempo que necesite?” exclamó Jurina sorprendida. “Mayu, estaré de vuelta en diez minutos. Probablemente menos. Aun no estoy segura de seguir con esto.”
“Sí, sí. ¿Qué haces aún aquí?” Bromeó Mayu con fingida molestia, dándole a la chica más joven un ligero empujón en el brazo. “Anda y disfruta tu regalo de cumpleaños, antes de que la chica se fastidié de esperar y deje la habitación.”
Una involuntaria sonrisa se movió por los labios de Jurina ante las tonterías de su mejor amiga y le dio una última mirada para asegurarse que Mayu no estaba fingiendo, pero parecía realmente bien con este arreglo de último minuto. Con un suspiro, giró sobre sus talones y siguió a la mesera mientras la guiaba a través del bullicioso salón principal, y arriba de las escaleras hacia las habitaciones VIP.
“Hemos llegado,” la mesera informó, cuando se detuvieron en la puerta del cuarto privado n°1. “Y recuerda, si no te sientes confortable, puedes irte en cualquier momento. Dicho eso y conociendo a la chica especialmente elegida para la ocasión, estoy segura de que pasarás un gran momento.”
Jurina se dio cuenta que la mesara estaba haciendo su mejor esfuerzo por sonar tranquilizadora, y ella reunió su mejor sonrisa, dándole un agradecido asentimiento en respuesta. Cuando Anna giró la manija de la puerta y la invitó a pasar, dio un paso hacia adentro. Cuando la puerta se cerró detrás de ella, Jurina se paró en la entrada y dejó a sus ojos acostumbrarse a la característica tenue, luz naranja, mientras se volvía a familiarizar con el lugar.
El cuarto privado n°1, también apodado el cuarto del espejo, era especialmente famoso por sus grandes espejos decorando las paredes rodeando el sofá. Esta particularidad lo hacía una de las más pedidas habitaciones del club. Le garantizaba a los clientes una experiencia única, ofreciéndoles la oportunidad de disfrutar los strips shows desde cada ángulo haciendo los espejos imposible perder un solo detalle de las presentaciones de las chicas.
La mirada de Jurina se posó en el sillón, luego en la mesa y entonces en el sofá, viendo que un par de cervezas y bocadillos habían sido colocados y puestos a su disposición. Jurina estaba placenteramente sorprendida al notar eso, desde la marca de cervezas gasta la elección de edamame, resultaban ser sus favoritos. Fue forzada a reconocer que el manager había sobrepasado todas sus expectativas. Muy visiblemente, él había hecho de verdad todo en su poder para hacer de esa especial ocasión una memorable experiencia para ella.
Una suave y delicada melodía sonaba en el aire y, por un momento, Jurina se preguntó que chica había sido elegida para realizar el show, ahora sintiéndose un poco estúpida por no preguntar a la mesera sobre eso. Jurina hizo lo mejor para suprimir su aprehensión, mezclada con su decepción ante el recuerdo que no podría estar lo suficientemente satisfecha de todos modos, al no ser la persona que más ansiaba por ver esa noche.
Pero después de todo, Mayu tenía razón: Jurina trató de animarse. Hoy era su 23vo cumpleaños, y no debería de sentirse melancólica toda la noche. Tanto como era consciente de que el baile privado nunca la entretendría tanto como se supondría que lo haría, tal vez aún lograría hacer el truco y la distraería por un momento.
Jurina fue a agarrar una botella de Kirin y tomó un par de buenos tragos de su bebida, antes de acercarse y desplomarse en el sillón. Mientras esperaba por la llegada de la stripper, encontró un poco curioso que no estuviera presente tal y como Anna había dicho previamente. Tomando un profundo respiro, cerró sus ojos, tratando de relajarse con la música de fondo y los efectos de su segunda botella de alcohol.
Cuando la balada se detuvo abruptamente y cambió en una música más sensual, Jurina se enderezó en su asiento, entendiendo que ya no estaba sola. Abriendo sus ojos, no tuvo oportunidad de dar un vistazo a la stripper cuando sintió su presencia detrás de ella, antes de sentir una venda cubriendo sus ojos. El gesto la tomó por sorpresa y su cuerpo se puso rígido. Cuando la nueva presencia cuidadosamente amarró la venda en la parte trasera de su cabeza, Jurina se sintió desestabilizada por el inusual y extraño montaje.
Desprovista de su visión, Jurina sintió los dedos lentamente acariciar su hombro, entonces bajar hacia sus brazos, antes de plantar pequeños besos burlones en su mejilla. Los atrevidos y sensuales movimientos solo sirvieron para incrementar su confusión, completamente consciente de que la actual presentación estaba más allá de lo que una stripper típicamente ofrecía durante un baile privado. Pero más que todo, Jurina se preguntó por qué la stripper se mantenía inusualmente quieta, y no había oficialmente anunciado su presencia como era costumbre.
Para completar la pintura, la femenina y desconocida presencia no había esperado por su aprobación para colocarse sobre ella y empezar a presionar su cuerpo contra el de ella desde atrás, bailando y tocando su ingle de acuerdo al ritmo de la música.
Get up, get up, get up - Levantate, levantate, levantate
Wake up, wake up, wake up - Despierta, despierta, despierta
Oh baby, now let´s down tonight - Oh cariño, bajemos esta noche
El corazón de Jurina golpeaba rápidamente. Tanto como se rehusaba a creer en esta eventualidad, la comprensión cayó en ella que solo tres strippers sabrían exactamente el lugar adecuado donde tocarla y estimularla. Al la primera dejar el club hacía más de un año por Osaka, la segunda estar fuera por el fin de semana, no le quedó mucha opción cuando se trató de la identidad de la chica bailando ese provocativo baile.
Nana.
Tenía que ser ella.
Pero, ¿Por qué Nana participaría en semejante truco? Jurina se encontró dividida entre la sorpresa y la incomprensión, y una sensación creciente de incomodidad. Tres meses atrás, cuando Nana se había unido a su mesa para decir sus despedidas, parecía que había entendido muy bien que su pequeño arreglo había acabado, y que no volverían a encontrarse en tales circunstancias de nuevo. Por supuesto, Nana se mantuvo trabajando en el strip club, y no era raro que sus caminos se cruzaran ocasionalmente. Sin embargo, desde que ella y Rena empezaron a salir oficialmente, nunca la otra stripper hizo un movimiento hacia ella, limitándose cada vez a una amable sonrisa, y un par de palabras de saludo y reconocimiento.
La conflictiva relación de Rena con la otra stripper había afortunadamente mejorado. Cualquier animosidad previa viniendo de Rena rápidamente se había disipado cuando el malentendido se había aclarado. Ahora, sus interacciones en el club eran nada más que cordiales y respetuosas. Sin embargo, Jurina estaba completamente segura que su novia no lo tomaría a la ligera si alguna vez conocía la identidad de la stripper a cargo de entregar el regalo de cumpleaños.
Jurina se estaba esforzando en no dejar que su cuerpo sea afectado por los constantes roces de la stripper contra sus pantalones, pero sabía que estaba fallando grandemente. Su entrepierna estaba demasiado sensible, y ya empezando a endurecerse. Sintiendo la peligrosidad de la situación, Jurina entendió que debía de poner un final a ese baile privado antes de que fuera demasiado lejos.
“E-Espera, ¿Quién eres?” la voz de Jurina tembló sin su consentimiento; sujetó a la stripper por sus caderas para evitar que continuara.
La stripper dejó de moverse y Jurina contuvo el aliento en anticipación, temiendo la repuesta. Para su gran sorpresa, la pregunta no recibió respuesta y solo un profundo y prolongado silencio, que solo sirvió para incrementar su aprehensión. Rehusándose a estar a oscuras más tiempo, literal y figurativamente, no dudo en buscar el nudo de la venda, bien determinada a revelar la verdad, solo para ser detenida a medio camino por una mano atrapando las suyas.
El peso encima de ella fue removido y el alivió la recorrió, convencida de haber puesto final definitivo al muy atrevido strip show, solo para sentir a la stripper en horcajadas en su regazo y enfrentarla al siguiente movimiento. Los dedos suavemente trazando la línea de su mejilla y Jurina se tensó en reacción, antes de que unos labios fueran presionados en contra de los suyos. Sorprendida por el inesperado gesto de intimidad, Jurina rápidamente rompió el beso y sujetó a la stripper por los hombros, suave, pero firmemente empujándola hacia atrás. “¡Nana! ¿Qué crees que estás haciendo?”
Su indignación le valió una risa de desconcierto. “¿¡Nana?! ¿Espera, creías que era ella todo este tiempo?”
El aire atrapado en sus pulmones y las palabras se mantuvieron atoradas en la boca de Jurina ante la familiar voz. Cuando sus labios fueron capturados una vez más en un beso, Jurina no opuso resistencia, aun así sus labios permanecieron inertes, paralizados en shock. Cuando sus bocas eventualmente se separaron y recibió una ligera caricia en su mejilla, Jurina tentativamente extendió sus brazos hacia el cuerpo frente suyo. Alcanzó ciegamente los costados de la chica, sus manos dando palmaditas, explorando, haciendo su camino hacia la forma femenina.
Jurina comenzó con la larga falda que ella estaba vistiendo, y que caía a sus rodillas. Entonces fue más arriba, encontrando un chaleco de manga larga, holgadamente cerrado en el frente por dos botones, y cubriendo lo que parecía una blusa. Sus dedos viajando hacia arriba del chaleco, encontrando un corto lazo alrededor del cuello, hasta que al final, alcanzó el rostro de la chica. Tocó su mentón, sus mejillas, su nariz, teniendo dificultades para asimilar su descubrimiento mientras sus dedos se deslizaban sobre el distintivo rostro de su novia.
“Escuché que es el cumpleaños de alguien,” Una lenta y seductora voz murmuro en su oído. “Y si quieres tener tu regalo, entonces tienes que portarte como una buena niña y no quitarte la venda de los ojos hasta que yo lo diga.”
A pesar de toda la evidencia yaciendo enfrente de ella, le tomó un buen momento a Jurina salir de su estupor. “¿R-Rena? ¿Qué estás haciendo aquí?”
“Oh, vamos,” Una suave y divertida risa alcanzó sus oídos. “¿De verdad creíste que te dejaría sola en tu cumpleaños?”
“Pero yo...” Jurina tartamudeó con sus palabras.
Jurina hizo un segundo intento por remover la pieza de tela ocultando su vista, deseando confirmar con sus propios ojos lo que ahora sabía era cierto, solo para tener su mano apartada. “¿Que dije? No mirar a hurtadillas.”
Jurina detectó el tono juguetón detrás de la reprimenda, diciéndole que la otra chica estaba determinada a hacerlo a su manera. Cuando sus labios se conectaron una vez más, Jurina retornó a sus cinco sentidos y regresó el beso, enlazando sus brazos detrás de la cintura de la stripper. El beso se profundizó, y momentáneamente puso a un lado la multitud de preguntas acumulándose en su cabeza para disfrutar la inesperada presencia de su novia, tratando de transmitir con cada beso cuanto la llenaba de felicidad.
Pronto sus manos se rehusaron a quedarse quietas y comenzaron a viajar por el cuerpo de su amante, volviéndose más impaciente por desenvolver su regalo. Alcanzó detrás de la espalda de Rena y deslizó una mano entre su chaleco, ardiendo por un contacto físico más directo, mientras la otra mano se movió hacia el frente. Fue una tarea fácil desabrochar los botones restantes y abrir el chaleco. Con su siguiente objetivo en mente, comenzó a trabajar en la pieza de ropa impidiéndole tener acceso completo al pecho de Rena, removiendo los botones de su blusa uno tras otro, hasta que una mano se cerró alrededor de su muñeca.
“Alguien está mostrando algo de impaciencia esta noche,” Rena dejo salir en desaprobación. “De acuerdo. No más toques por ahora.”
“¡¿Eh?!” protestó Jurina, pero podía decir por el pequeño tono burlón de Rena que la chica mayor no estaba realmente enojada y visiblemente tenía algo especifico en mente por esa noche. Una resignada, pero curiosa sonrisa se formó en sus labios mientras obedecía la petición de su novia. Retiró sus manos y las dejó descansar sobre el sillón. Decidió seguir el juego, encontrándose más que impaciente y ansiosa en descubrir lo que su novia había preparado para esa noche especial.
En el instante que se había acomodado en su asiento, Rena reasumió su baile sobre ella. De vez en cuando, se presionaba contra ella y rozaba sus caderas contra su entrepierna. Jurina dejo salir un gemido de placer, consciente del gradual cambio de ritmo en su respiración. No podía esconder el hecho de que estaba disfrutando las fricciones, mucho menos cuando la stripper incrementó el ritmo de sus movimientos poco a poco, y la opresión se volvió más frecuente, cada vez más insistente en su parte media.
And when I get that feeling - Y cuando tengo ese sentimiento
I want sexual healing - Quiero curación sexual
Sexual healing is good for me - Curación sexual es buena para mi
Makes me feel so fine, it’s such a rush - Me hace sentir tan bien
Helps to relive my mind and it’s good for us - Ayuda a aliviar mi mente y es bueno para nosotros
Jurina podía sentir su excitación subiendo, la tentadora música y explicitas letras tocando en el fondo no ayudaban en lo más mínimo en calmar su ardor. Cada nuevo ataque en su entrepierna solo servía para despertarla aún más, agitando su deseo sexual. Los dedos de Jurina picaban, peleando contra su urgencia de tocar, de empujar a su amante más cerca, y al mismo tiempo el deseo de mantenerse siguiendo las reglas que Rena había establecido.
“Rena,” Jurina suspiró, apenas reconociendo la nota de desesperación en su voz. “Quiero tocarte.”
Jurina podía literalmente sentir a su novia sonreír en el beso cuando esta última se acercó y juntó sus bocas. Rena separó sus labios, y lo tomó como una invitación, su lengua moviéndose dentro de su boca, posesivamente, explorando lo más profundo de su boca. Al mismo tiempo, Rena sujetó su mano y la guio hacia sus caderas, sintiendo la tela de la falda bajo su palma. Rena animó a su mano a deslizarse debajo de su falda y ella siguió su guía. Jurina estaba sorprendida de darse cuenta que no estaba usando nada de ropa interior, y un inmediato calor se precipitó en su ingle.
Fue empujada a explorar más, y no necesitó que se lo preguntaran dos veces. Las puntas de sus dedos entraron en contacto con las partes más bajas de Rena y se deslizó sobre la piel húmeda, antes de deslizar un dedo entre sus pliegues. La trazó, la gordura en el exterior, los delicados pliegues en el interior, sintiendo su humedad. Cuando tocó su punto más sensible, se regocijó en el gemido de placer que provocó. Masajeó, apretó el vulnerable bulto antes de empujar su dedo dentro de ella.
Rena inclinó su cuerpo ligeramente hacia adelante, y Jurina presionó su dedo dentro de ella, llenándola, dándole tiempo de acostumbrarse a la intrusión. La acción era lenta y suave, sintiendo sus paredes internas apretarse con cada golpe. La chica retorciéndose sobre de ella serró sus brazos alrededor de su cuello fuertemente, y Jurina disfrutó de los sonidos lascivos escapando de los labios temblorosos y abiertos de Rena. Continuó empujando profundo dentro de ella, obligándola a seguir y dándole incluso más placer.
Jurina agregó un segundo dedo y bombeaba sus dedos dentro de su suave centro, mientras jugaba con su clítoris con su dedo pulgar. Comenzó a moverse más rápido, profundo, amando los pequeños espasmos del cuerpo de Rena ante el movimiento, cuando fue detenida abruptamente por la mano de Rena sujetando su muñeca. Jurina estaba ligeramente sorprendida, incluso más cuando la otra chica saco sus dedos de sus entrañas y los removió de por debajo de su falda, colocándolos de nuevo sobre su cadera. Jurina estaba a punto de abrir su boca para externar su confusión, cuando Rena cerró la distancia entre ellas para besarla.
“Despacio...” Jurina escuchó el sonido áspero de la respiración trabajosa de Rena contra sus labios. “No hay prisa. Tenemos bastante tiempo.”
Siguiendo aquellas palabras, Rena colocó su palma sobre el zipper de sus pantalones y comenzó a moverla arriba y abajo sobre su parte media. Jurina ahogó un gemido de placer, sintiendo su entrepierna responder de inmediato. Jurina se relajó y disfrutó la estimulación mientras Rena suave y expertamente, golpeaba toda su longitud a través de la tela de sus jeans. La fricción le estaba dando tan intenso placer, que Jurina podía decir que no tardaría demasiado hasta que su sensible miembro estuviera rogando por una atención más directa. Y como si su novia hubiera leído su mente, sus pantalones fueron desabrochados y la cremallera bajada por completo.
“Veo que alguien está poniéndose dura,” dijo Rena lascivamente. “Pero veamos si puedo ponerte aún más dura.”
Jurina gruño bajo: la simple idea de su novia mirando fijamente su miembro solo conseguía encenderla aún más.
Rena separó la parte media de sus pantalones, liberando la entrepierna endurecida de la apertura. Jurina sintió su erección siendo lenta y delicadamente envuelta por la mano de Rena, antes de comenzar a empujar hacia arriba y abajo su sexo. Su mano siguiendo un ritmo estratégico, ni muy lento ni muy rápido. Suficiente para excitarla, pero no muy fuerte para evitar hacerla llegar sobre su límite tan pronto. Las intenciones de su novia eran claramente prolongar la experiencia sexual tanto como fuera posible. Rena se mantuvo acariciando lentamente de ida y vuelta, envolviendo su longitud con sus dedos, repitiendo el proceso una y otra vez.
Jurina pudo sentir su deseo sexual crecer con cada caricia, y no pudo suprimir mucho más la ardiente necesidad de hacer el placer mutuo. Sabía que Rena estaba más que lista para el siguiente paso. Ya se había deslizado sobre sus pliegues privados, atestiguando su increíble humedad cuando había sumergido sus dedos y movido dentro de ella. Rena retiró su mano de su tallo, Jurina escuchando un envoltorio siendo roto antes de estremecerse en anticipación cuando Rena colocó un condón en la cabeza de su miembro.
Tres meses atrás, cuando su relación tomó un giro más serio y se convirtieron en una pareja, Rena empezó a tomar la píldora como una rutina diaria. Sin embargo, Jurina era consciente que había ciertos lugares en donde no podía permitirse no usar otro tipo de protección, tal y como cuando no estaban en la comodidad de su apartamento, o decidían disfrutar de más que simples e inocentes abrazos en una las habitaciones privadas del club.
A Jurina nunca le importó, muy por el contrario, al su novia parecer hacer tomado cierto gusto en atender el asunto personalmente. Bajo otras circunstancias, el proceso pudiera ser visto como un momento incómodo. Sin embargo, cuando Rena estaba involucrada, siempre se aseguraba de hacer el técnico, pero necesario proceso, tan casual como fuera posible, incorporándolo al juego previo y tornándolo bastante sexy y entretenido.
Una vez fue envuelto por completo, Jurina se inclinó hacia adelante para atacar los labios de Rena sin mayor retraso. Tomó su boca en un beso feroz, permitiendo a su lengua jugar, tentar y poseer la suya. Descendió para dejar un camino de húmedos besos bajo su mandíbula, después la suave piel de su cuello, los gemidos de placer de Rena solo elevaban su necesidad de ella. Con determinación, sus manos trabajaron una vez más en la blusa de su novia, deseando librarse de eso botones restantes de una vez por todas. No tenía tiempo para finalizar cuando Rena la empujó gentilmente de vuelta al sillón.
“No te preocupes, ya tendrás tu momento,” dijo Rena en un susurro ronco. Su mano deslizándose hacia abajo y sujetando el lado de su rostro, hasta que su pulgar frotó su labio inferior. “Pero por ahora, estoy a cargo.”
El tono dominante de Rena mandó calor a través de sus venas. No era a primera vez que participaban en un juego de fantasía erótica, y confesó de buena gana que siempre había tenido un punto débil por el sexy lado dominante de su novia. Al decidir que ella cambiaría los roles después, obedeció, sintiendo a Rena tomar otra vez más su firme eje. Mientras colocaba su mano libre plana sobre el hombro de Jurina y la usaba como una palanca para impulsarse, guio con la otra la erección hacia su húmeda entrada.
Jurina contuvo el aliento cuando la carne caliente de Rena la envolvió cuando se empalaba a sí misma en la bulbosa cabeza. La stripper descendiendo progresivamente, sus lascivas paredes extendiéndose para acomodarse a su tamaño, atrapando su sexo. A medida que avanzaba más profundo en ella, Rena lentamente comenzó a moverse y ambas jadearon simultáneamente, mientras la sensación de Rena montando enviaba electricidad a través de las dos.
Jurina echó su cabeza hacia atrás en el sillón y gimió de placer, permitiendo a su novia poner el ritmo. Primero empezó a moverse lentamente, arriba y abajo, Jurina sintiendo su miembro pulsar con placer mientras se volvía a familiarizar con el interior de su novia. Mientras Rena más se levantaba y descendía sobre ella, más sus resbalosas paredes daban la bienvenida a la familiar intrusión, acostumbrándose por completo a su dureza.
Pronto, Rena aumentó la velocidad y ritmo, permitiendo una penetración más profunda mientras bombeaba más rápido arriba y abajo su miembro. Mientras más se inclinaba Rena hacia adelante, mucho mejor la fricción y Jurina no pudo evitar sujetar las caderas de Rena. La guio, la punta de sus dedos amasando la parte superior de sus nalgas, ayudando a su amante arriba y abajo. Acompañó cada movimiento con sus caderas, siguiendo el ritmo de Rena mientras la montaba con mayor fuerza, profundizando con cada empuje.
“Rena...” Jurina jadeó, y por unos cuantos segundos, creyó que sería incapaz de terminar la oración. “Déjame… Déjame verte.” En ese punto, no le importó si sonaba como algo cercano a un ruego. Hasta ahora, la falta de visión la había forzado a confiar en sus otros sentidos, lo cual había sido muy lejos de ser desagradable. La había empujado a prestar más atención a cada toque, cada pequeña sensación, y sabía que definitivamente quería revivir la experiencia en otra ocasión. Pero ahora, quería ser capaz de maravillarse con la belleza de su novia y sumergir su mirada profunda en la de Rena. Ver su lujuria brillar en sus pequeños orbes castaños mientras le hacía el amor.
Rena disminuyó la velocidad de sus rápidos envistes y alcanzó detrás de la cabeza de Jurina, accediendo al nudo y desamarrando la venda, la oscura y sedosa tela cayó al suelo. Con su visión recuperada, Jurina parpadeó varias veces para acostumbrarse de nuevo a la tenue luz naranja que las rodeaba, antes de fijar su mirada en la chica que estaba encima de ella. Había un brillo inconfundible en los ojos de Rena: uno que dejaba ver su ansia por más, que expresaba que tan poseída estaba igualmente por el deseo.
En esta etapa de su relación, Jurina podía decir que tenían una vida sexual activa y saludable. Estos últimos tres meses, el deseo de Jurina por la tentadora y fascinante criatura que tenía frente suyo, una que ahora estaba orgullosa de llamar su novia, nunca había vacilado una vez. No necesitó mucho esfuerzo por parte de Rena para encenderla, y esta última también había aprendido rápido cuando se refería al aspecto sexual de su relación. Después de unas primeras semanas de experimentación y escucharse mutuamente, ella ahora recordaba fácilmente las formas más eficientes de darle placer.
La mirada de Jurina recorrió el atuendo de su novia con interés. Antes, solo había sido capaz de imaginar y sentirlo con sus manos. Incluso si no era poco común que su novia le diera sabor a su vida sexual vistiendo una lencería sexy y excitante, nunca había visto el disfraz que llevaba en ese momento. La chaqueta roja oscura de manga larga. La blusa blanca debajo, cerrada solo por dos botones restantes. La falda a cuadros, roja, a juego con el patrón y el color del chaleco. Las medias largas y negras que llegaban hasta las rodillas, las cuales ella no había notado durante su exploración a ciegas. Y, finalmente, el pequeño lazo negro atado alrededor del cuello de Rena.
Jurina pensó que era un uniforme de escuela secundaria, hasta que un estudio más cuidadoso del traje le hizo darse cuenta de que parecía demasiado elaborado para ser correcto. Jurina hizo una nota mental de preguntarle a Rena después, extremadamente curiosa por saber el por qué se le había ocurrido una idea tan original de cosplay para su sorpresa de cumpleaños. Levantó la mirada para encontrarse con sus ojos, solo para encontrar una mirada divertida y conocedora en el rostro de Rena.
“Parece que disfrutas el atuendo,” habló Rena ronca.
“Bueno, yo...” Jurina estaba momentáneamente sin palabras. Hasta ahora, estaba convencida de no estar dentro de ese tipo de manías, aun así la sensación de su miembro endureciéndose aún más ante la vista, contaba una historia por completo diferente. Extendió su mano hacia la blusa de Rena, rehusándose a ser detenida hasta que se hubiera librado de esos molestos botones. Cuando alcanzó su objetivo, lentamente abrió cada lado de la blusa, solo que encontrarse gratamente entretenida cuando ella no está usando sostén. “Sí, lo hago. Pero ¿veo que el traje no vino con nada de ropa interior?”
“No, no lo hizo,” respondió Rena descaradamente. “¿Te molesta?”
“Por el contrario...” Las comisuras de la boca de Jurina se estiraron en una maliciosa expresión. Se tomo su tiempo y disfrutó admirar el expuesto pecho de Rena. “Hay cierta...” cubrió sus senos con sus manos, suavemente tocando, acariciándolos. “Practicidad en el concepto.”
Jurina se reemplazó las manos por su boca, envolviendo un pecho, probando, provocando el sensible botón con sus labios. Rehusándose a dejar el otro por mucho tiempo sin atender, se cambió para sostener el otro pezón, acariciándolo, antes de succionarlo suavemente con los dientes. Se emocionó ante los suaves gemidos de placer saliendo por los labios de Rena, y el calor que inundaba su piel cada vez que la tocaba. Rena le pasó los dedos por el pelo, incitándola con una ligera presión para que se dedicara más a sus atenciones. Jurina, más que felizmente agradecida, no se detuvo hasta que se hincharon y se endurecieron bajo sus manos y boca.
Dejó el paraíso de sus pechos y levantó su boca hacia la de ella, agarrando con avidez su boca con la suya, bien decidida a voltear la situación a su favor. Tirando del cuerpo de la stripper contra ella, deslizó las manos por las caderas y agarró sus nalgas, levantándolas del sillón. En respuesta, los brazos de Rena se cerraron fuertemente alrededor de su cuello en busca de soporte y sus piernas se engancharon alrededor de su cintura.
Jurina buscó su boca con la suya, besándola vorazmente mientras las guiaba hacia atrás en la habitación, hasta que la espalda de Rena estaba presionada contra una pared. Frente a frente, Jurina usó la pared como refuerzo antes de levantar la pierna de Rena y envolverla a su lado. Una vez que se aseguró de que su posición fuera segura, no esperó para comenzar a empujar dentro de ella. Jurina sostuvo la pierna de Rena firmemente en su lugar mientras sus carnes se golpeaban, empujando su miembro más profundo dentro de ella mientras cubría la boca de Rena con sus labios. Empujó hacia adentro y se estrelló contra ella con movimientos duros y firmes. Con cada empuje de sus caderas, el pecho expuesto de Rena se balanceaba lascivamente, inflamando la lujuria de Jurina.
Su miembro raspando contra las paredes de Rena hizo que la chica mayor dejara salir agudos gemidos que resonaban por toda la habitación privada. Como si fuera estimulada por sus propios gemidos de placer, las paredes de Rena se apretaron alrededor de su longitud, disparando placer a través del cerebro de Jurina. El cuerpo de Rena la apretaba con avidez a su alrededor. Las lascivas salpicaduras resonando a través de la sala VIP con solo ellas dos dentro estimulando sus deseos, elevando su emoción a lo más alto. Rena le rogaba que continuara, y ella obedeció a sus deseos, moviendo sus caderas hacia atrás y adelante dentro de ella.
Jurina empujando su sexo en ella más rápido, dedicándose al esfuerzo de exprimir aún más dulces gemidos de su amante, desesperadamente complaciendo a Rena tanto tiempo como pudiera. Jurina no podía parar, no cuando se estaba sintiendo tan bien. Ella dobló ligeramente sus rodillas para un mejor acceso y más empuje vertical. Cada vez que sus carnes se golpeaban, Jurina retrocedía hasta que casi se salía de ella, repitiendo rítmicamente estas acciones. La suave sensación envió más sangre a su sexo, llenándola de más calor.
“El sofá,” dijo Rena entre respiraciones entrecortadas.
Le tomó unos cuantos segundos a la mente confusa de Jurina determinar el significado de sus palabras, hasta que lo entendió. Cuando Jurina giró su rostro para mirarla, el brillo juguetón en los ojos de Rena envió otro estremecimiento de deseo a través de ella. Reclamó sus labios que esperaban, acariciando el interior de su boca con un fervor que hizo temblar a su novia, antes de separarlas a ambas de la pared y llevarlas al sofá.
Rena fue la primera en moverse hacia el sofá y ponerse de rodillas, con la espalda recta, Jurina entendió la invitación cuando la miró por encima de su hombro con una mirada lasciva. La provocación la hizo volverse loca, y ya no pudo callar más su necesidad de poseerla y llevarla al borde del orgasmo. Se subió al sofá y se puso de rodillas detrás de ella, abriéndolas para recibir las piernas de Rena entre las suyas. Con la espalda de Rena pegada a su pecho, Jurina deslizó un brazo por la cintura y buscó los labios de su novia, sofocando sus gemidos mientras intercambiaban un beso lento y lánguido.
Jurina colocó a su miembro en la húmeda entrada y empujó contra ella, antes de empujar dentro y pasar sus resbalosos pliegues. Cuando comenzó a empujar dentro de ella a un ritmo constante, Rena le devolvió el cuello con una mano, dándole acceso a sus pechos. Jurina aprovechó la oportunidad y sostuvo sus pechos, pellizcando los botones sensibles, enviando ondas de choque de placer a sus ya sensibilizados nervios.
Jurina mantuvo el cuerpo de Rena presionado contra su frente mientras la penetraba una y otra vez, su mirada se posó en el espejo frente al sofá. Fue el testimonio secreto de su amor, reflejando la visión excitante de sus cuerpos fundiéndose entre sí. Sus ojos se encontraron a través del espejo y sostuvieron la mirada, presenciando la mutua lujuria. Por un largo momento, Jurina observó el placer mezclado con la lujuria brillando en los pequeños orbes marrones de Rena, orgullosa de ser la capaz de provocar emociones tan fuertes y crudas dentro de ella.
Jurina acarició el cuello de Rena y le robó otro beso cuando inclinó la cabeza en su dirección, antes de deslizar su mano por debajo de su cintura. Ella estimuló el bulto de nervios con sus dedos, estimulando su zona sensible, mientras prestaba cuidadosa atención al sutil cambio en la respiración de Rena y la forma en que reaccionaba su cuerpo. A estas alturas, los gemidos de Rena eran más fuertes y más frecuentes, y ella golpeó dentro de ella más rápido, más fuerte, sabiendo que estaba a punto de llevarla al límite.
Sus paredes internas cerrándose más y más, hasta que sujetaron con fuerza su miembro, apretándola con fuerza. Mientras Rena soltaba un grito de éxtasis, abrazó fuerte a su novia. Siguió la escena a través del espejo, mientras Rena se espasmaba alrededor de su longitud y se retorcía en sus brazos. A medida que el cuerpo de Rena se estremecía en el orgasmo, el miembro palpitante de Jurina latía. Ella sabía que no quedaba tiempo. En el momento en que sus instintos le dijeron eso, Jurina se estrelló dentro de ella, empujando su punta hacia el cuello uterino de Rena.
Jurina gruñó contra el hueco del cuello de Rena y se estremeció cuando se vino dentro de ella fuerte y por mucho tiempo. Salía de cada parte física de ella, y también de su corazón y alma, su cuerpo se retorcía de placer y liberación. Mantuvo el cuerpo de Rena presionado contra el de ella, haciendo empujes superficiales a través de su propio clímax. Cuando su orgasmo comenzó a disminuir y su visión se volvió menos brumosa, Jurina levantó su cabeza, viendo el placer y la emoción desnuda en los ojos de Rena a través del espejo.
El pecho de Jurina se agitó con respiraciones forzadas y permaneció enterrada dentro de ella, descansando descuidadamente su cabeza en su hombro, antes de jalar ambos cuerpos para recostarse en el sofá. Ella junto a su amante en sus brazos, escuchando el sonido de su propio corazón latiendo erráticamente. Por un momento, permanecieron allí, agotadas, perdidas en las secuelas de su pasión, hasta que Rena se dio la vuelta para abrazarla.
“No sabía que te gustaban las Idols.” Jurina sintió la caricia de la respiración de Rena contra su mejilla cuando habló roncamente. “¿Por qué no me dijiste antes? Pudimos haber hecho este tipo de juego de roles.”
Jurina, con su mente aún un poco brumosa por la placentera experiencia sexual, le tomó un momento procesar su pregunta. “Porque no me gustan...”
“Oh, vamos. Parecías tan fascinada por el atuendo,” río Rena cansadamente, enredando sus dedos en su cabello. Guio sus labios, conectando sus bocas en un posesivo beso. “No me mientas, Jurina.”
“Yo...” Jurina se mordió el labio inferior, tratando de poner nombre a un comportamiento que no podía describir. “Así que, ¿Esto es una vestimenta de idol?”
“Lo es.” Por la dudosa mirada que su novia le estaba dando, no era difícil de decir que ella claramente no le estaba creyendo.
“No tengo ningún interés particular en Idols...” Recorrió sus dedos en la longitud de la espalda de Rena, sus dedos temblando en una caricia inquieta. “Pero definitivamente tengo algo por la chica vistiendo el atuendo.”
Hubo un brillo malicioso en los ojos de Rena. “Creo que mantendré este atuendo preciosamente. Por cualquier futuro uso potencial.”
Jurina río y presionó otro beso en sus labios, antes de ponerse rígida cuando recordó que alguien estaba esperando por ella en la habitación principal. “Espera, Mayu. Se estará preguntándose que me toma tanto tiempo.”
“No te preocupes por eso. Ella dejó el club en el momento en que entraste a esta habitación.” Los ojos de Rena brillaron con diversión.
Jurina le dirigió a su novia una mirada incrédula. “Espera. ¿Esto estuvo montado, no es así? No hay tal amiga en necesidad.” Un flash de realización cruzó por su rostro. “¿Y Mayu sabía que tú estarías aquí hoy? No hay regalo de cumpleaños por parte de la casa, incluso Anna sabía. ¿Todos sabían menos yo?”
“De verdad lo siento por mentirte esta mañana sobre marcharme,” Rena río suavemente entre dientes. “Pero si te decía la verdad, habría arruinado la sorpresa que tenía preparada para ti.”
“Bueno, definitivamente funcionó. De verdad no esperaba esto,” dijo Jurina verdaderamente asombrada. “Lo amo. Te amo.”
“¿Después de lo que acabamos de hacer? Apuesto a que sí,” Rena sonrió, con casi una insolente confianza.
“Sabes que no es solo por eso,” Jurina agitó su cabeza suavemente, y tragó un sospechosamente sentimental nudo en su garganta. “Nada ha sido lo mismo desde que entraste a mi vida. Me haces sentir aceptada. Me haces feliz. Sé que solo han sido tres meses, pero quiero que sepas que soy realmente seria sobre nosotras.”
La mirada de Rena se suavizó, y acarició su mejilla. “Lo sé, solo estaba bromeando. También quiero estar contigo. Sé que a veces aún te sientes un poco insegura, y que tienes miedo de que pudiera sentirme incómoda sobre esta situación, sobre nosotras. Pero quiero que sepas que ese no es el caso y que también te amo.”
“Te creo,” Jurina dejo salir un suave suspiro de felicidad, relajándose bajo las amorosas palabras de su novia y dulces caricias.
“Por cierto, esta habitación ha sido apartada por una hora,” Rena deslizó casualmente dentro de su oído, mordisqueando juguetonamente el lóbulo de su oreja.
“¿Una hora entera? ¿En serio?” Jurina encontró su interés despertado.
“Absolutamente,” ronroneó Rena, acariciando sensualmente su brazo. “Así que, creo que deberíamos tomar ventaja de eso y disfrutar unas cuantas bebidas y bocadillos, entonces después...”
“¿Después?” Las cejas de Jurina se arquearon.
“Bueno, es tu cumpleaños,” murmuro Rena seductoramente, lentamente descendiendo su mano por su cuerpo, hasta llegar y detenerse sobre su entrepierna. “Y estoy a tu completa disposición tanto como desees.”
Jurina tragó saliva, sabiendo que su cuerpo ansiaba nuevamente su prometedor toque cuando su longitud se contrajo contra la mano de Rena. Le había costado cierto tiempo ganar confianza en sí misma cuando se trataba de compartir no solo su vida con alguien, sino también cuando se trataba del aspecto físico de una relación estable. Gracias al amor, la paciencia y la comprensión de Rena, se había dado cuenta de que era completamente capaz de dar placer a una pareja y también de poder ser capaz de aceptar mejor su diferencia.
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I finally understand why we may have big shoes, some have rollers !
AKB48 29th Single Coupling “Tsuyogari Dokei” (強がり時計)
Churi: You look so stiff
Anna: You're not supposed to move when a puppy's sleeping on your lap
Churi: Is that Jurina?
Anna: ..yes
Churi: *kicks Jurina off Anna's lap* BITCH YOU 21







