Hoy me siento feliz pues hay detalles que por pequeños que sean te llenan. Sé que la felicidad no es la perfección ni el autoexigimiento pues este, al final, es un listón demasiado alto para quienes nos rodean y eso resta cierto toque de felicidad propia y ajena, aunque está bien ano conformarse e intentar mejorarnos o superarnos.
En fin, que, aunque no tenga garantizada la felicidad absoluta que es lo más cercano a la “tontudez” y eso no me interesa ni poco ni nada, sí la mido en esos instantes que la vida nos regala, en cada momento de la realidad, en una pequeña oportunidad o a esa magia de santiamenes que se nos regala y acaricia, que nos dibuja sonrisas y alarga suspiros y te da un toque que te levanta el ánimo.