Even more Fidelio! 🔒
seen from United States
seen from China

seen from Canada
seen from United States

seen from United States

seen from Canada

seen from United States

seen from Canada
seen from Indonesia
seen from United States

seen from Colombia
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from France
seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from Togo
Even more Fidelio! 🔒
Concert Review: All-Mozart Porgram
Last Friday, my family and I went downtown for an afternoon CSO concert. The concert featured a mix of instrumental and vocal music by Mozart, and featured soloists Paul Lewis and Regula Mühlemann. Riccardo Muti was out this weekend, I’m guessing he was touring, and so the guest conductor was Manfred Honeck.
Overture to La Clemenza di Tito
The evening opened with a lovely opera overture which was short, but it had a lot of fun moments. I particularly loved the rapid scales in thirds that made the music feel energetic and rousing.
Exsultate, jubilate
Next, Mühlemann came onstage to perform this motet, which is basically a short concerto for voice and orchestra. The work was written as a showpiece in admiration for a famous castrato singer that Mozart heard perform in Milan. Since that medieval practice has been dropped, the work is a staple in the soprano repertoire. Mühlermann’s voice is light and airy, reminding me of Kathleen Battle at times, and her performance was pleasant and fun.
Piano Concerto no.27
The part I was most interested in, the one that made me choose the concert, was the performance of Mozart’s last piano concerto. Along with the other late concertos, this work is like the cumulation of Mozart’s mature writing style, and the piano was so incorporated with the orchestra at times, it felt almost like a sinfonia-concertante. This was my dad’s favorite part of the evening, he loved the interplay between piano and orchestra.
after a short intermission,
Laudamus Te from the Mass in c minor
Next came a segment from one of Mozart’s great sacred masterpieces, the Laudamus Te was pretty, though it to me sounded more like an aria from one of Mozart’s operas rather than a more solemn religious work. I haven’t listened to the Mass in a long time, so I don’t recall if it leans towards the more humanist side like Beethoven and Handel, but even so, a lovely song with a lot of vocal fireworks.
Vorrei spiegarvi, oh Dio!, K.418
This piece has an interesting backstory. Before Mozart had married Constanza Weber, he had fallen in love with her soprano sister, Aloyisa. He had written several arias with her in mind, and some included arias to be placed in operas written by other composers. In this instance, the work was a replacement aria for a since forgotten opera by Pasquale Anfossi, Il curioso indiscreto, which she sung in for her Viennese debut. In the opera and song, the Marchese Calandrino wants to test his fiancee’s fidelity by having his friend advance on her and see how she reacts. Clorinda, the fiancee, rejects him with increasing agitation. The song itself was great in how it built up from a slower song into a more hasty insistence, a drive of desperation. The vocal leaps were also incredible, jumping over two octaves at one point, and Mühlemann did a fantastic job of singing and acting.
Symphony no.35 in D Major, “Haffner”
The most pleasant surprise for me was the final work, the Haffner Symphony. Mainly because I thought I didn’t like this symphony. I remember listening to it a while back and finding it boring. I must have confused it with a different Mozart work, or my tastes have changed since then, because this piece was a lot of fun, having a lot of bombast and joy in the bookend movements. This was also a favorite of my mom and sister. It was a great send-off for the afternoon.
Final Thoughts
Despite all the good things I’ve said, I’ll admit I’m not a big fan of listening to Mozart in concert. To me, his music is more intimate and downplayed, and in the concert hall it sounds small and quiet. It was also a bit one note in that all of the works played had similar moods. It would have been better if for the concerto or symphony, they had picked a minor key work for a bit of diversity. A whole afternoon of major key Mozart pieces makes the similarities pop in a bad way. I was falling asleep halfway through. I enjoyed the concert, and the soloists and orchestra did a great job, but I also feel that the program was not “exciting” for my tastes. I’d rather listen to a Mozart chamber work live rather than any of his concertos, which I prefer to listen to on my iPod while taking walks, or more of his fun symphonies like the Haffner. Of course this is all subjective, and this is more about my opinion than the actual performances, which were great.
🎬 #LaNotteBiancaCajkovskijGala
Manfred Honeck dirige l'Orchestra dell'Accademia Nazionale di Santa Cecilia con Alexander Malofeev al pianoforte nel celebre Concerto n. 1. In programma anche la Sinfonia n. 5 in mi minore.
Al Cinema Oggi https://www.cinemaoggi.com/film.php?slug=la-notte-bianca-cajkovskij-gala-1740908
🎬 #LaNotteBiancaCajkovskijGala
Manfred Honeck dirige l'Orchestra dell'Accademia Nazionale di Santa Cecilia con Alexander Malofeev al pianoforte nel celebre Concerto n. 1. In programma anche la Sinfonia n. 5 in mi minore.
Al Cinema Oggi https://www.cinemaoggi.com/film.php?slug=la-notte-bianca-cajkovskij-gala-1740908
32 Your favorite classical piece
Not only this song but this version with Manfred Honeck conducting. I was at the show where this was recorded
Beatrice Rana, pianist, and Manfred Honeck, conductor
"El violín no me ha impedido tener una infancia normal"
[María Dueñas (Granada, 2002) / FELIX BROEDE]
La violinista granadina María Dueñas debuta a sus 20 años en DG con el Concierto para violín de Beethoven, que toca con sus propias cadencias
María Dueñas nació en Granada en diciembre de 2002. En 2014 se trasladó a Dresde con su familia y poco después se instaló en Viena, donde ahora reside, mientras se forma con Boris Kuschnir en la Universidad de Música y Arte de la capital austriaca. Esta entrevista tuvo lugar el pasado 5 de abril, Jueves Santo, una semana antes de que la joven violinista ofreciera en el Teatro Monumental de Madrid el Concierto de Brahms junto a la Orquesta de RTVE y de que se conociera que se le había concedido el Premio Princesa de Girona a las Artes. El próximo 5 de mayo se publica finalmente en plataformas y sale a la venta físicamente su primer y esperadísimo disco con una de las obras más importantes del repertorio clásico, el Concierto de Beethoven.
–Su primer álbum: nada menos que el Concierto de Beethoven en Deutsche Grammophon, ¿soñó con algo así?
–Estoy muy ilusionada de poder trabajar con DG. Son un equipo increíble. Grabar Beethoven como mi álbum de presentación es algo muy especial para mí. Este Concierto me ha acompañado muchas veces en momentos importantes y es una forma de brindarle un homenaje. Escribir mis propias cadencias le aporta además algo muy personal. El concierto se ha grabado muchas veces y era fundamental para mí hacerlo de esta forma, para poder contar algo más de mí, de mi personalidad como música, de la forma en la que lo entiendo.
–¿Recuerda la primera vez que lo tocó?
–Fue algo muy singular. Cuando estudiaba en Alemania, con 11 o 12 años, conocí al director Marek Janowski. Me escuchó varias veces y en un momento dado me dijo, cuando tengas 18 años quiero que toquemos el Concierto de Beethoven juntos, aquí en Dresde. Y eso fue una meta para mí: a los 18 años tenía que tener el Concierto impecablemente preparado para poder tocarlo con un director tan célebre. Y curiosamente aquel fue el último concierto que toqué antes de la pandemia. Y también el primero que toqué después del confinamiento, en mi ciudad, en el Festival de Granada, en julio de 2020, junto a la Sinfónica de Galicia. Por eso le decía que ha sido un concierto que me ha acompañado en muchos momentos importantes de mi carrera
–¿Cómo fue para una chica de 18 años que quería comerse el mundo de la música enfrentarse de repente a ese parón?
–Para todos fue muy difícil. Acostumbrada a hacer música para el público, aprendí a valorar cosas que daba quizás por sentado. Hice algunas actuaciones en streaming, pero sin público, y es muy diferente. Esa sensación de tener al público en la sala me faltaba, no tenía la misma sensación de estar comunicándome con la gente. Y eso me ha servido para valorar mucho más lo que tengo la suerte de hacer.
–¿Tiene algo que ver la escritura de las cadencias con su gusto por la composición?
–Empecé a escribir cadencias con 11 o 12 años; lo hice entonces para Conciertos de Mozart. Ya que el compositor nos da esa posibilidad, por qué desaprovecharla, es una forma de afrontar su música de otra manera y a la vez mostrar algo de ti misma, de tu personalidad. Y por eso me pareció también importante tocar cadencias de otros cinco compositores, para ver cómo fue evolucionando la forma de ver y analizar el Concierto de Beethoven. Así, la cadencia de Spohr es todavía muy mozartiana, y en la de Wieniawski hay mucho virtuosismo…
–Además incluye una pequeña obra de cada uno de esos cinco compositores...
–Sí, porque al ser mi primer disco tenía que enseñar todas mis facetas posibles como artista. No quería grabar solo una obra tan conocida como el Concierto de Beethoven, sino ofrecer algo de mí misma a través de las cadencias y dar a descubrir obras que no se han tocado tanto. De las cadencias está la famosa de Kreisler que es la que siempre se toca, pero las otras, no. En el caso de las otras obras, la Liebeslied de Kreisler y la Havanaise de Saint-Saëns sí se han tocado mucho, pero las obras de Ysaÿe o de Spohr apenas se conocen. A mí me parece importante que los artistas jóvenes nos comprometamos a ofrecer obras que no sean siempre populares, tenemos que intentar ir algo más allá y dar a conocer otro repertorio, que yo creo que debería tocarse más.
–¿Había trabajado ya con Manfred Honeck y la Sinfónica de Viena?
–Con Honeck había trabajado varias veces. Él me ha apoyado mucho desde el principio. Hay una comunicación muy abierta con él, siempre está dispuesto a considerar ideas nuevas. Con la Sinfónica de Viena ha sido mi debut. Y estoy muy contenta porque refleja muy bien lo que soy ahora mismo: vivo en Viena, donde he tenido lo principal de mi formación gracias a mi profesor, Boris Kuschnir, y grabar este disco en el Musikverein con un director y una orquesta austriacos ha sido muy especial para mí…
–Con sólo 12 años se trasladó a Dresde para estudiar música. ¿Siente que se ha perdido algo?
–Para mí tocar el violín fue desde siempre una cosa muy natural. Mis padres no eran músicos y nunca me presionaron, solo me ayudaron, desde el principio. De hecho se trasladaron conmigo cuando me fui a Alemania a estudiar, junto a mis dos hermanas pequeñas. Tocar el violín no me ha impedido tener una infancia normal, ha sido algo muy natural para mí. Me gustaba, me hacía mucha ilusión y fue durante mucho tiempo una parte de mi vida; y ahora es mi vida. Desde luego sin mi familia nada de esto habría sido posible.
–¿En qué repertorio le gusta más moverse?
–Eso es algo que va variando con el tiempo. Como música tienes que estar abierta a todo tipo de repertorios, porque la audiencia es muy amplia. Hay que tocar conciertos muy conocidos (Chaikovski, Beethoven, Mendelssohn...) pero también salir y tocar obras no muy conocidas. Además me interesa mucho la contemporánea. He tenido la suerte de que Gabriela Ortiz, una compositora mexicana, me dedicara un concierto, que se titula Altar de cuerda y estrené con la Filarmónica de los Ángeles y Gustavo Dudamel. Es una obra con una energía muy danzable y muchas raíces españolas y mexicanas. Además tengo un proyecto en noviembre de un concierto de un compositor que va a ser un descubrimiento, aunque no puedo hablar mucho de ello todavía…
–¿Se imagina escribiendo su propio concierto?
–Quién sabe. Me gusta mucho componer. Me interesan mucho todos los ámbitos de la música, no sólo el violín. Quién sabe.
–¿Cuáles son los compromisos que más la ilusionan de los próximos meses?
–Haré una gira con Dudamel y la Filarmónica de los Ángeles por Europa con este concierto de Gabriela Ortiz. Voy a debutar con la Orquesta de Cámara de Europa con Herbert Blomstedt, un director que ha sido siempre una gran inspiración para mí. Será además en Dresde, donde estudié. Volveré a Estados Unidos para tocar en Pittsburgh con Manfred Honeck y en verano también haré recitales con piano. Hay mucho por delante.
[Con sólo 20 años, María Dueñas ha debutado ya en el sello discográfico más famoso de la música clásica. / C. KOESTLIN]
–¿El premio en el Concurso Yehudi Menuhin que logró en 2021 fue un punto de inflexión en su carrera?
–Sí, fue decisivo para la colaboración con Deutsche Grammophon. Es un concurso que yo seguía desde niña, porque era un concurso para jóvenes, y me parecía inalcanzable. Yo veía a todos esos músicos y me decía, ojalá poder tocar algún día como ellos. Fue muy especial, porque hubo que hacerlo online, y no me esperaba ganar, la verdad.
–¿La ayudó a abrir el mercado americano?
–Había tocado ya en Pittsburgh y San Francisco, pero es verdad que el concurso tuvo mucha relevancia en todo el mundo, por el hecho de haber sido online. Hace menos de un mes estuve en Richmond, que es donde se tenía que haber celebrado. He conocido a mucha gente que me apoyó durante el concurso, a patrocinadores… Di además un concierto con la Sinfónica de Richmond. Ha sido muy especial ir allí.
–¿Cómo va la relación con DG?
–Están muy abiertos a lo que propongo. Me hacen sugerencias, pero están abiertos. Hay proyectos muy interesantes, con cosas que creo que serán inesperadas. Espero poder compartir pronto un poco más de todos esos proyectos.
[Diario de Sevilla. 30-04-2023]
Richard Strauss, Elektra suite. Arreglo de Manfred Honeck y Tomás Ille. Manfred Honeck, director
No he tenido ánimo para continuar subtitulando Elektra, pese a que todo los días recuerdo fraseos de esa ópera. Esto es un muy buen incentivo.