I rush toward the light Then somewhere a harp starts singing serenely… Reaching out gingerly I pry off sea mussels and abalone from behind the sun
Maruyama Kaoru, from “News from the Cape,” Seishun Fuzai, 1952, trans. by Robert Epp
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I rush toward the light Then somewhere a harp starts singing serenely… Reaching out gingerly I pry off sea mussels and abalone from behind the sun
Maruyama Kaoru, from “News from the Cape,” Seishun Fuzai, 1952, trans. by Robert Epp
DOLOR DE LA PARTIDA
En el brazo de un ancla musita una gaviota. De golpe, el ancla cae a plomo. La gaviota echa a volar sobresaltada. En un instante el ancla palidece aguas adentro. Y el sentimiento de la gavia se torna grito fiero, afligido… que se pierde en el viento.
Maruyama Kaoru
*
離愁
錨の耳に鴎が囁いてゐる 不意に 言葉もなく錨が辷り落ちる 驚いて鴎が離れる 瞬間 錨は水に青ざめて沈んでゆく 鴎の胸に残つた思ひが哀しい啼き声になって空に散る
Me despierto a medianoche y enciendo una vela, porque detesto el fulgor del filamento incandescente.
Prefiero la vela, a través de cuya llama espero prender mi ser. Pasando el punto titilante de la llama espero transfigurar mi ser.
Todavía no me he movido, pero veo claramente la llama mordiendo la noche. Cuanto más roe la oscuridad mas claras lucen mis angustias. Veo partículas de polvo enjambrando el halo donde la llama las consume. Cuantas más motas devora más se purga esta hora.
Al fin… un instante de extática calma. Me levanto y atravieso la llama. Mientras la llama se extingue me transformo en una mariposa… una helada mariposa perfectamente sola en esta alba de invierno.
Maruyama Kaoru
JUNTO A UN ESTANQUE
Muchos alevines nadan en el agua clara bajo el puente. Rebullen sin objeto, cintilando vivazmente. Parten el agua con sus fucilazos. Transparentes como esquirlas de cristal, no proyectan sombras en el fondo arenoso.
Justo como los pensamientos fútiles y dispersos que cruzan sin cesar la mente… Aunque sean penosos, dolorosos, amargos y llenos de las vicisitudes de la existencia, ellos tampoco dejan ningún rastro.
Maruyama Kaoru
Nada me emociona tanto como pensar que las estrellas lucen de día como de noche.
Viviendo en la sierra tal idea me arroba. Subo cerros adentro, sondeo un ojo de agua.
Y sí, ya puedo verlas, titilando infinitas, surgir de la hondura donde el sol zozobró.
Maruyama Kaoru
EL ARROYO
Un venado partió el follaje y brincó al sesgo rio arriba por la ribera opuesta.
Cuando iba a tocar el agua dio un quiebro donoso y se lanzó aguas abajo por la margen, desalado.
¡Cómo corría! Al punto bajo sus saltos el río revirtió su carrera.
Los cazadores, rifles en ristre, dispararon a una... y erraron.
El venado me pasó delante: lo derribé de un solo tiro...
El agua anegó las cuernas; el rio tornó a correr al valle.
Maruyama Kaoru
SOLITARIO
Cuando estoy solo mis ojos acendran verdad, mis oídos ciernen lisura.
Reavivado por dichos y pensamientos sinceros, mi mente entra en calor.
Mi valor se enardece como una gran orquesta derrochando poder que ni miles contendrían.
Si mi sombra claudicara, ya no estaría solo, pues son miles de mi lado.
¡Qué dichoso el solitario! Aún desamparado, desvalido, prefiero siempre la soledad, comunión en la distancia.
Maruyama Kaoru
EN LAS DUNAS DE NAKATAJIMA
Cuando pienso en ti, te veo lejos: una mota. Sorbida por el estruendo de fondo mi voz no te alcanza.
Tú... cejando; yo... porfiando. Pero cada segundo medra el espacio franco entre nosotros.
¿Cuál es la esencia de la mansedumbre hosca en el aturdidor silencio de estos cúmulos enormes y arrolladores?
Sopla el viento. Se desplaza la arena. Baten las olas.
Sólo el mar canta rumbos azul adentro, que no quiero seguir...
Maruyama Kaoru