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Hay personas que evitan su reflejo porque no quieren verse tal cual son. Se inventan un sueño y lo siguen, se mienten que el tal sueño es mucho más grande y fuerte que cualquier pesadilla (¿De donde sacaron esa mentira? Sueños y pesadillas tienen el mismo tamaño, viven en su propio reino, están hechas de la misma cosa), y siguen al sueño, lo convierten en su zanahoria favorita. Lo que sea para dejar de mirarse, de verse. Al menos hasta que consigan el disfraz de lo que pretenden ser, olvidan que para cambiar primero hay que asumirse. De lo contrario construyen su nueva casa empezando por el techo. Eso nunca termina bien. Hay personas que todo lo contrario: aman su reflejo. Les encanta verse, ellxs son su sueño. No me refiero a quienes se aceptan tal cual son, esa gente me cae bien casi siempre, hablo de Narcisxs. El que se pone como ejemplo, el que repite hasta el cansancio lo humilde que es, el que vocifera todo lo que consiguió con trabajo duro, esfuerzo y sufrimiento. El que expone sus trofeos renegando de medallas. Yo tengo mis días, a veces rompo todos los espejos y otras contrato a Da Vinci para que me retrate. En este sentido creo que la contradicción es mas virtuosa que vivir siempre en cualquiera de los extremos, mejor que tengan sus encontronazos. Prefiero ese ir y venir que quedarme en alguno de esos bordes. Entre las cenizas de esas batallas que libran mis diferentes personalidades construyo lo que pretendo ser. Cuesta, siempre se me dificulta crear cualquier futuro porque me la paso remendando el presente para que no se hunda. Mi tiempo hace agua por todas partes. En eso ocupo mis días, en hacer las paces con mi reflejo, sin que me cause vergüenza ni orgullo más de la cuenta. Mi objetivo es hacer equilibrio entre dos calamidades: ni esconderme ni exponerme para ser ejemplo de nada. Creo que mi meta final es mirarme y que me de igual lo que vea. Soñar por soñar, para divertirme, sin tener que pagar precios oníricos ni peajes vitales. Y de vez en cuando (por supuesto) jugar con alguna pesadilla.
Acostumbradoalfindelmundolandia: linktr.ee/acostumbradoalfindelmundo
Si dieran medallas y premios a la estupidez y a los ingenuos, estoy segura de que me concederían un montón.
Pregúntale a Alicia
La nueva España
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page 437 - just be careful.
“Al principio de su vida, creía que las cosas cambiarían el día en que las recompensas y las medallas las concedieran nuevas personalidades, animadas de un espíritu de justicia y de libertad. Ahora sabía que la corrupción es inherente al poder, o lo que es peor, ¡la estupidez!
Renoir de Jean Renoir
¿De qué le sirven al general las medallas si la guerra lo ha dejado manco?
Yoritomo Tashi