a Puebla llegué tan de repente que siempre tuve el sentimiento de que no la apreciaba bien y por más veces que fui durante 4 años nunca lo hice. a Puebla siempre fui de paso, camino a Oaxaca o dando tours...
siempre tuve el sentimiento de que no la conocía, como cuando siempre saludas a alguien pero nunca has tenido una plática profunda con el, te da un sentido de familiaridad pero no de confianza.
Conocía muy bien los atractivos y calles aledañas porque me encantaba dejar a la gente explorar sola y yo aprovechaba para también hacerlo. Conocí las semitas (cemitas?) más ricas, el bazar de los sapos (que se volvió mi favorito), los churros a un lado de la catedral, los helados California, los tacos de la Oriental, los bolis de rompope en la calle de los dulces y la heladería de la esquina...
También me aprendí su historia y si no, me la inventaba... ahí fue cuando dejé de obsesionarme con las putas fechas de construcción de las iglesias (si has ido, sabrás por qué) Decidí que era más sencillo reconocer el estilo arquitectónico y entonces catalogarlo según el siglo, igual a nadie le importa si era 1874 o 1877.
Puebla






