Dentro de lo que cabe, se considera una persona que prefería evitar conflictos, sin embargo, cuando veía alguien en apuros, prácticamente salía al rescate de dicha persona. El ejemplo perfecto, era lo que acababa de pasar hace no más de quince minutos, en el que un grupo de hombres le habían robado la bolsa de comida a una niña, de tal vez no más de diez años.
Después de haber tenido que desenvainar su espado, al final terminó ahuyentado aquellos bandidos y devolviendo las pertenencias de la niña, la cual le agradeció. Todo había salido bien... Hasta que la mamá de dicha niña llegó, gritando de que se alejara de ellas y en medio del mal entendido, le fue echado agua encima.
No dijo nada por varios segundos, sólo se quedó ahí parado, los abucheos y malos tratos que ha recibido desde que tiene memoria, empezaron a resonar en su cabeza y tuvo que morderse el labio inferior. —... Lo siento mucho —hizo una pequeña reverencia y rápidamente salió de ahí, caminando a paso apresurado hasta dar con una calle oscura. Se reclinó en contra de la pared y observó un momento sus ropas. Ah, era lo único que le faltaba, ahora tendría que buscar la forma de secarse, sería problemático si terminaba por enfermar.