Me nace recordarle y llenarme de ella si así me place, que me desbarajuste la mente y quebrante mis ganas de ya no pensarle.
Y el corazón se estruja, se estremece al añorarla y me tiembla el alma al imaginarme sus besos.
Me nace decir que siguen siendo suyos mis labios, las caricias que de mis manos florecen y las canciones y palabras de amor que en mi mente creo y recreo para su deleite y el mío.
Me nace decir que sigue siendo mi musa, mi canción favorita, mi poema antes de dormir, la serenata a la luz de la luna.
Es... Y así quiero que sea.
Leregi Renga












