AL VOLANTE
Mientras manejaba, quise pasar por la librería. Una voz me dijo, mientras manejaba: «¿Por qué tienes tantos libros de escritura si no escribes?».
Le dije que sí escribía; tengo mis proyectos. Pero la voz, aún presente, preguntó: «¿Pero no escribes? ¿Qué pasó?».
«No lo sé», respondí. La persistente voz preguntó: «¿Es en serio?». Afirmé.
El silencio estuvo durante algunos minutos y unas cuantas luces verdes.
«¿Estás seguro?», preguntó nuevamente la voz. Volví a afirmar, pero esta vez no tan seguro.
«Creo que no escribo desde hace un tiempo, ¿no?». Ahora la voz afirmó.
«¿Algo se rompió?», afirmé. «¿Por qué no escribes de nuevo? No requieres recuperar; requieres escribir».
Y, aunque no tengo tiempo, ando escribiendo, aunque sea estas líneas.















