Me gusta pensar que nuestra sonrisas esconden chispitas de luz dentro de ellas, es como si fuéramos una lamparita viviente de vibras bonitas. Cada vez que sonrío me gusta pensar que no solo me lleno de luz si no que también comparto esa luz con los demás y me encanta esa idea.
Creo que somos capaces de cambiar nuestra frecuencia y la frecuencia de los demás cuando les sonreímos con amor y respeto a otros. Así que la próxima vez que vayas a sonreír hazlo desde tu corazón y verás como todo empieza a brillar como arte de magia.













