Cualquier forma de poder si no está controlada por aquellos sobre quienes se ejerce, si es un poder que no es objetable, ni discutible, ni disputable, ni destituible tiende inmediatamente al abuso del poder; precisamente por el hecho de no ser disputable, ni discutible, ni sustituible. Un poder para que sea legítimo tiene que ser discutible, disputable y sustituible. El abuso del poder se ejerce sobre todo contra los sectores marginales de la sociedad y por eso hay que tener la mayor solidaridad con ellos en la lucha efectiva por la democracia. La democracia es la cátedra, in vivo, de la política para los pueblos porque significa la necesidad de aprender continuamente a luchar por sus intereses y averiguar cuáles son. La democracia es siempre un proceso que puede ampliarse. No hay una democracia terminada.