miedo
que poco se habla de lo que viene después de una aparente recuperación, que triste la recaída y que amargo el dolor. Que incierta la subida y que aturdido el ruido en el interior… Silencio a esa voz que me hace creer que todo lo que hago es un error, que no hay algo bien que pueda hacer sin auto sabotearme para hacerlo empeorar, que amarga la vida, que oscura la vanidad, que sencillo volver atrás, intentar nadar pero aún así ser consiente de que en algún momento tu cuerpo se va cansar de luchar y simplemente, tendrás que flotar. Flotar en un mar de lagrimas derramadas por la incertidumbre del bienestar, que falsa la felicidad, que remota la necesidad de escapar.











