Sin ti no sé qué hacer
Perdí mis ganas de querer
Añoro nuestras sombras enlazadas
En noches de calores fugaces
Me acomodaba en tu pecho y me besabas los mofletes, luego la boca, el cuello.
Mordías, besabas, y parecía que quisieras arrancarme el alma.
Arañaba, chupaba, y dejaba mis marcas en tu piel, queriendo dejar claro que quería que fueras mío.
Me sangraba el labio y solo quería más. Me daba igual, éramos tú y yo, en ese instante, ignorando lo demás.
Vuelve a mí, no dejes a medias esto, sabes que todo fue un comienzo, sin finalizar, sin llegar a la mitad.
Ya no tengo miedos, quiero volver a decirte que te quiero, a cagar el momento. Me la suda todo menos tú. Con mis cursilerías a un lado, vuelve.
Déjame demostrar que esta niña saltaría del precipicio si estuvieras allí abajo.
Repite. Empieza de nuevo todo esto.
Deja claro que quieres arrebatarme la cordura. [si es que queda]
Deja besos húmedos en mi espalda, dibújame encima de las bragas.
Deja tus marcas, chupetones en forma de corazones, que quiero verte reflejado en mi piel una vez más.
Juega conmigo, que quiero ganarte por una vez. Conviérteme en adicta a tu perfume como solías hacer.
Desespérate conmigo y que si te levantas de la cama que sea para fumarte un cigarro a media noche, mientras me observas desde la ventana, tumbada en tu almohada, mirándote como poeta a su inspiración. Con ganas de ti. Con tu camiseta puesta y todo fuera. Me miras y tienes la mirada oscura, tus ojos recorren mi cuerpo, tapado por tus sábanas, las arrancas. Acaricias mi perfil con la punta de tus dedos hasta llegar a mi cintura. Me agarras y me giras. Tus ojos están directos hacia los míos. Quiero descifrarte, es imposible. Permíteme verte sonreír a través de la poca luz que hay. Tu forma de mirarme lo dice todo, pero no tengo miedo. No sé bien qué pretendes, pero cualquier cosa que hagas conmigo me parecerá bien. Hazme sumisa. Échame ganas, que sé que las tienes. Sonríe. Échame el humo en la cara, échame un par. Si es que no estás hecho polvo ya. Quiero acariciarte, si es que me dejas, si no recuerdo mal siempre ibas con ropa puesta. Arrebátame la vida, que me parecerá bien. Mete un par y disfruta de mi dolor. Quítame toda pizca de inocencia, que desde que llegaste no la quiero. Quiero ser tuya, porque todo lo que soy es en lo que me has convertido.