Amo ver la forma en la que mi padre rodea con su brazos la cintura de mamá, como con una voz gentil y llena de amor le dice cuan bella está hoy, a pesar de que sean las 7 de la mañana y mi madre recién está empezando el día.
Se que extrañaré ver tanto amor frente a mis ojos el día en que no estén, soy feliz al verlos, pero después, cuando caigo en cuenta en dónde me encuentro, no puedo evitar sentir el peso de tantos años de soledad.
Los tengo a ellos es verdad, pero no recuerdo, o quizás si lo recuerdo tan bien que eso hace que duela aún mucho más, la sensación de aferrarse a la cintura de la mujer que amas, de ver como su cuerpo te abraza sutilmente y sientes cómo si no hubiese nada más, y la abrazas con fuerza, pero con gentileza, queriendo amarla sin hacerle daño.
Sonrío mientras los veo amarse, de pronto como en un filme de romance en blanco y negro, cierran el gesto con un beso qué lo dice todo, mientras se mecen de un lado a otro como si estuviesen bailando un bolero, son solo ellos dos en el centro de la cocina, no hay más.
Seguido escucho sus risas de complicidad, ellos se pertenecen el uno al otro, yo lo sé, alguna vez sentí aquello, el saber que perteneces a un lugar, y que ese lugar tiene la forma mas sublime, la forma de la mujer que amas, y a la que quieres amar por el resto de tus días.
Mientras ellos siguen, presos del amor que se tienen, me doy cuenta de que no puedo contemplar mas aquella escena, siento como mi corazón se apretuja junto con el nudo en mi garganta, y de pronto unas lágrimas caen; sorprendido, me cuestiono si es por que me conmueven tanto o es simplemente la nostalgia del amor qué no tengo.
Ya han pasado años desde la última vez qué sentí aquello… (ser amado).
Odio tener que hablar en pasado, odio no sentir lo bien que te hace el escuchar un ‘Te Amo’ mientras te miran fijamente a los ojos.
Vaya, que bella sensación es la que te genera el amor de la persona que amas, he amado, sí, por supuesto que sí, pero no he sido amado, y los años pesan en el corazón.
Los amores que no han visto la luz, son cuerpos que cargo dentro de mí, tratando de llenarme de tristeza y tratando de quitarme la esperanza de alguna vez volver a ser amado.
Ya van a ser casi 6 años de aquello, un año más, un amor más al que le debo decir adiós, un amor más que debo soltar, pues merece ser feliz, merece ver el reflejo de su amor en la retina de quien ama, merece lo que yo no tendré un día más.
Mientras, seguiré viendo de lejos, esperando que sean tan afortunados, de verse frente al amor de su vida y que éste le sonría.