Hoy precisamente me encontraba en clase platicando sobre los lamentables hechos que no solo me rodean a mi, sino a cientos de mexicanos. Problemas que parecen ser naturales, que pierden importancia o validez simplemente porque son el pan del día a día de los medios de comunicación. Porque no es raro despertar y ver en las noticias “balacera deja 10 muertos y 20 heridos”, “una mujer es encontrada sin vida en las afueras de la ciudad”, “joven asfixia a su propia hermana por jugar”, “desaparecen 2 personas saliendo de un bar”....
Me temo que existen un montón más de estas en nuestro día a día. Y me duele reconocer que es porque lo permitimos, porque no nos atrevemos a parar esto, a empezar por nosotros mismos. Porque si algo tengo claro es que el respeto puede hacer que muchas de estas historias no pasen, pero también tengo claro que el respeto se predica con el ejemplo.
En una sociedad con tantas desventajas, inseguridades y días grises debe existir una cura. Si me lo preguntan somos nosotros mismos, sin embargo creo que un trabajo aún mayor es mostrarles nuestra mejor versión de nosotros mismos a los niños.
Al ser los futuros “amos” de este lugar, al ser los futuros líderes nacionales, quienes salven vidas, quienes tengan el poder en sus manos... me gustaría que recordaran todo aquello bueno que aprendieron de nosotros. Que sean excelentes seres HUMANOS y personas de bien, que tengan la convicción de que el respeto es algo fundamental, imprescindible y sobre todo lo ideal.
Me es grato saber que existen personas preocupadas e interesadas en esta situación que se encarga de realizar programas para educar a jóvenes y niños sobre el autoestima, el manejo de conflictos manera pacifica y el manejarse sin violencia. Ésta, es la fundación Non-Violence, que con la colaboración de una de las agencias mas renombradas en México (McCann) logra dar un mensaje fuerte y claro.
Es por esto que esta campaña, que me gustaría remarcar que es mexicana, me parece una excelente manera no solo de educar a las futuras generaciones, sino educarnos a las personas que tenemos el poder de cambiar las vidas de aquellos niños. Sin embargo debemos empezar con nuestra propia vida.
No esperemos a que futuras generaciones hagan un mejor lugar para vivir, seamos nosotros quienes comiencen a hacer la diferencia. Así, podremos educar y sobre todo contagiar la convicción de ser mejor cada día de nuestra vida de modo que lo niños y jóvenes que nos observen den todo de ellos para ser tres veces mejores de lo que podemos ser nosotros.