。.⠀ ⠀⠀⠀ 𝐃 𝐑 𝐄 𝐀 𝐌 𝐋 𝐀 𝐍 𝐃 ☼
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀☼ ༄ 𝔄𝔠𝔱𝔦𝔳𝔦𝔡𝔞𝔡 ℑ: 𝕻𝖗𝖔́𝖑𝖔𝖌𝖔.
— Querida, tienes que saber que hay sacrificios que se tienen que hacer para conservar un bien, sacrificios para que la vida no termine peor de lo que ya es y es tu misión, mantenerla de esa manera ¿podrías hacer esa promesa a mamá?
Largos rizos rubios, cubrían el rostro de la pequeña Lúa, su cabello, rubio oscuro, solía tener un poco más volumen haciéndole ver casi todo el tiempo despeinada y el esfuerzo que una joven de cuatro años puede hacer frente a eso es casi nulo, sobretodo, si su madre la hablaba de la manera más comprensiva que en sus cuatros años de vida podría haber escuchado, pues, desde la primera vez que supo que no era como ellos, una familia de cambiaformas, halcones, el trato con ella era plano, como si algún tipo de emoción, le hiciera cambiar a lo que no podría reconocer en ese tiempo.
La pequeña sentía una opresión en el pecho, un nudo en la garganta que no pudo reconocer y aún así, se mantenía con su mirada fija en los ojos color esmeralda de su madre, mismos que heredo y se volviesen el único recuerdo de una familia, pues, ni había opción para ella en ese momento, en el simple momento en que esa promesa fue hecha, ella, ya tenía un destino predestinado, incierto y solitario.
— Esta bien.
Aquellas palabras fueron apenas susurros entre una voz quebrada que no podría identificar del todo su significado, sentimientos sin nombre pasaron por su cuerpo y se quedaron en el momento en que vio su espalda alejándose, mientras ella se quedaba de pie, notando que la distancia que ponía, era cada vez más parecía a la distancia que sentía cuando estaban cerca y aún así la extrañaba, la extrañaba tanto que sus ojos dejaron escapar unas lagrimas sin poder llegar a notar una presencia más en ese lugar, una más que, sin conocerla, se arrodillo a su altura y le ofreció su mano, no podría identificar que era realmente, sus rasgos eran delicados, cabello castaño, largo, pero su vestimenta era muy parecida a la que podría identificar como “masculina”. La mirada de la niña, enrojecida quedó en esa persona más de lo que podría imaginar y sin juzgar mucho tomó su mano, no era algo que podría dudar, a pesar de su juventud, sabía que era morir o luchar y no quería dejar el primero por si su madre decidía volver.
— Me puedes llamar Kaiako, mi nombre es Silver.
Con su cabeza, Lúa asintió un par de veces, pasando la mano libre por su rostro, sorbiendo sin desear que la escuchará del todo antes de comenzar a dar pasos a su lado, realmente no sabía donde iba y aún cuando la persona no preguntó realmente quien era, sintió que debía decirlo, no era la primera vez que alguien extraño trataba de ser amable antes de invitarla a cambiar a ese ser de quien no recordaba..
— Lúa.
Su voz un poco más rasposa por lo que guardaba, fue lo suficiente como para que la persona que le acompañaba, simplemente sonriera y la llevaba por un camino lo suficiente oscuro, como para que su pequeña mano, presionara con más fuerza la ajena, no era primera vez que tenía que viajar por ese tipo de lugares, sin embargo, Kaiako, hizo algo diferente, con un ligero chasquido de sus dedos, la luz ilumino sus dedos, con otro movimiento de sus dedos, esas luces se ubicaron sobre su cabeza, aumentando el color de su rubia cabellera, haciendo que el sentimiento que la había estado acompañando desde un principio, se fuese como por arte de magia y fuese reemplazado por asombro, uno que hizo que su mirada brillará.
Unos meses después, Lúa aprendió que lo que había sentido esos días no soló había sido tristeza, si no que miedo, enfado e ilusión, palabras complejas que poco a poco le abrieron el mundo, desde un punto que no esperaba. Su voz.
Sus recuerdos se mantuvieron vividos por ese día, las palabras estaban marcadas en su piel como si de fuego trataran y de cierta manera, lo estaban, “promise” estaba escrito en su piel como si de una quemadura con sol tratara, una que se borraría con el tiempo, soló que ella solía retocarla más seguido que cualquiera pensara, quizá como un castigo o como algo que es y lo que pudo haber sido a través de una decisión y es que ahora sabía como sentir y sobretodo, como convivir con quien estaba dentro de ella, siempre, como una maldición, habían mencionado más de una vez, ese lado salvaje que hace que todo sea olvidado al menos hasta que la normalidad la golpea como un balde de agua fría.
Aún con 21 años, su experiencia y sus pruebas acaban de comenzar, Kaiako comenzó a procesar las cosas, comenzó a dejar que tomará sus propias decisiones y un error de confianza termino por llevarla a lo que se dedica, un error que tomo con el suficiente orgullo como para que notara que nunca lo fue, que era lo que quería, aunque esta más expuesta que nunca, Lúa, quien ahora se encuentra en una de las posiciones en que debe ser inteligente mucho más de las personas a las que entretiene, mucho más creativa que quien la crío y observadora que quien la dejó.
Descubrir quien es, es difícil, saber quienes eran los que la dejaron a la deriva tras unas palabras que poca comprensión tenían a esa edad, era otra cosas, crear nuevas memorias y recuperar parte de las que tenía en su ser salvaje es su nueva misión y es que ya no tiene miedo de alguien con quien va a compartir toda su vida y con quien hasta tiene un nombre secreto para sentirse un poco más en calma, en control de lo incontrolable al menos por unos minutos en el gran mundo, en los reinos y en frente de quienes creen que la vida simplemente no tendría sentido sin ellos.
Kaiako se lo dijo una vez y ella lo repite más veces de lo que admitiría en la vida y es que todo simplemente es mucho esfuerzo.