Lovana todavía no podía deshacerse del sentimiento horrible que tenía en el pecho, pero pensó que más tarde se iba a ir solo, después de todo habían terminado su aventura y todo había salido de diez “Jasper, bajate de ahí te vas a caer y no quiero ningún lisiado” se rió, observando como Jasper se trepaba en una columna mientras gritaba que eran los re dueños del pabellón.
Todos estaban felices, y sin embargo, no podía quitarse la sensación horrible de que algo iba a pasar, así que por eso se quedó al lado de Ben todo el viaje “¿Una canción?” preguntó enarcando una ceja cuando CJ sugirió que cantaron algo para pasar el tiempo de vuelta a la entrada, porque le faltaba algo así cómo quince minutos “I remember tears streaming down your face when I said I’ll never let you go“ empezó a cantar y todos los chicos de la isla siguieron con la canción. Era una canción de cuna que sus padres solían cantarle a los niños de ahí, así que supuso que ni Ben o Ari la conocían “Just close your eyes you’ll be alright...” y su voz se detuvo por completo. Después de arrojarse completamente en frente de Ben y recibir un golpe en su espalda cayó de rodillas, sonriente, porque cuando cerraba los ojos, podía verse a ella de pequeña y a su papá jugando en una pradera “Estoy bien… estoy bien…” dijo tratando de pararse “¿Ben está bien?” preguntó, y volvió a caer esta vez completamente en el piso escuchó gritos, pero lo único que veía era a su papá y a esa pradera, extendiéndole la mano mientras le daba un besito en la frente ‘You and I’ll be safe and sound…‘ completó, mientras los dos caminaban juntos tomados de la mano y el sonido de los gritos se alejaban cada vez más.
Duncan había sido el primero en apoyar toda la idea de su aventura, pero mientras más se acercaba el día más crecía el sentimiento de que se avecinaba algo oscuro — algo que ni siquiera las cartas habían podido mostrarle. “Ya conocieron al lisiado cogedor, ahora prepárense para el potencial lisiado afana billeteras... próximamente en Auradon” dijo entre risas intentando mantener la buena onda lo más que pudiera y siguió caminando junto a Ari y Jace, atrás de su hermana y Ben. “Quiero salir de acá lo antes posible” susurró mirando a su alrededor, y sacudió la cabeza cuando Samuel le preguntó si se sentía bien. “No es nada. Capaz son pedos” bromeó mientras observaba a sus amigos decidiendo que cantar era una buena idea para pasar el tiempo. “Uh, ¿por qué no una cumbiancha?” dijo riéndose y adelantándose unos pasos, poniéndose al frente del grupo para hacer unos pasitos extra mientras los demás cantaban. No iba a mentir, no sólo lo hacía para hacer reír a sus amigos, sino también para distraerse de ese sentimiento tan extraño que empezaba a oprimirle el pecho, quién sabía por qué. “¡Todos juntos! No one can hu...” pero de lo bien que estaba cantando continuando la frase de su hermanita de repente Duncan se frenó en seco cuando, al mismo tiempo que todos empezaban a gritar, él sintió un sutil golpe en su pecho, casi como una puntada, que lo dejó completamente sin aire. Era como si algo acabara de romperse dentro de él, si tenía que ponerlo en palabras.
Quizás había sido su corazón... quizás había sido el lazo que lo unía a su hermana probablemente desde el mismo momento en que habían sido concebidos — aquel lazo que era inquebrantable. Algo que nada ni nadie podía romper, excepto... “No” susurró, pestañeando lentamente porque Lovana estaba cayéndose de rodillas casi frente a él, con una flecha en su espalda. Su hermanita, su adorada hermanita, su única familia, su mejor amiga... su todo. “¡Lovana, no!” gritó y se abalanzó para agarrarla y logró hacerlo antes que Ben, quien se tiró al piso al lado de ellos mientras gritaba desesperado, aunque en su propia desesperación Duncan no podía escuchar lo que fuera que él o los demás estuvieran diciendo. “Annie. Annie, escuchame. No te vayas Annie, sos lo único que tengo... no te vayas, por favor, n... ¡NO!” gritó en el mismo instante en que el cuerpo de su hermana, con una sonrisa en su rostro, dio su último respiro y su mano cayó a un costado... claramente ya sin vida. “¡Annie! No, por favor, no” sollozó sacudiéndola suavemente, porque se negaba a aceptar que su hermanita acababa de morir en sus brazos. Esto no podía estar pasando. El destino no podía ser tan cruel. “Lovana por favor, no me dejes, te lo ruego” susurró sosteniéndola contra él no dejando que nadie lo separara por unos segundos, hasta que se puso de pie y acomodó a su hermana en su espalda.
Por un momento, Duncan quiso largarse a llorar de vuelta, porque empezaba a pensar que todo esto era una muy cruel jugada del destino. Esa misma mañana él y Lovana habían hablado de un recuerdo que tenían de aquella vez que ella había tenido que cargarlo en su espalda a él hasta su casa, y él le prometió que siempre iba a hacer lo mismo por ella cuando fuera que lo necesitara. “Sólo que no de esta manera” musitó ladeando su cabeza lo suficiente para poder darle un beso en el brazo mientras caminaba después de haber dado la orden de que había que salir de ahí y volver a Auradon lo antes posible.










