Maracuyá
Estaba colgando ropa en el patio trasero de mi casa y tuve que cortar unas ramas de un árbol que tocaban la ropa.
Dándome la vuelta empecé a mirar con detenimiento la planta de maracuyá, descubrí más tarde, gracias a google, que se la clasifica como una planta “trepadora”, pero eso no viene a la cuestión.
Lo que me sorprendió y me puso en estado filosofal, fue el darme cuenta que esa sola planta tenía pimpollos, flores abiertas, flores cerrándose y frutas en todos los estados de madurez, pero además de todo eso, era fácilmente distinguible las ramas secas y las hojas ya caídas.
En una sola planta, todo el ciclo de la vida.
A todo eso, se me vino a la mente unos versículos que leí estos días, en Mateo 12:33
“Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto.”
Y además recordaba que cuando el apóstol Pablo escribía a los Gálatas, les dijo que la manifestación de que vivimos conforme al Espíritu, son los frutos que Éste da en nuestras vidas.
Ahora bien, ¿puede una persona ser muy sabia en muchísimas situaciones siendo un tonto en otras tantas? Si. Y no, esto no va en contra de lo que dijo Jesús en ese capítulo de Mateo que antes mencioné; cuando Él dice que alguien malo no puede decir cosas buenas, se refiere a que nuestra esencia es lo que luego se verá en los frutos.
La frase de Descartes que reza “daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro” es perfecta para hablar de que nunca sabremos todo. Por ejemplo, la frase “solo se que no se nada” ¿la dijo Sócrates o Platón? Lo que si se, y con extrema confianza, es que el Dios en el que creo, Jehová, es omnisciente.
Otra cosa que se con certeza, es que unos minutos cerca de la planta bastó para que no parara de estornudar sino hasta casi una hora después. A eso... se lo llama alergia, y lo sufrí toda la primavera y todo el verano, ya que esta planta de maracuyá no dejó de tener flores durante todo este tiempo, y está justo frente a la ventana de mi pieza. A eso sumándole la constante visita de abejorros, pueden imaginarse que por mucho tiempo no me acerqué a esa zona del patio.
Luego del ataque de alergias, hablaba con mi mamá de que aun con esas dos enormes desventajas que representa esta planta a mi vida, no la cortaría, porque a pesar de que me hace sufrir por un tiempo, disfruto más tiempo de sus ventajas, como la sombra, la hermosa decoración natural y el jugo que me dan sus frutas.
La Real Academia Española define madurez como buen juicio o prudencia, sensatez. Y a la persona prudente la define como alguien que actúa con moderación y cautela. Yendo más lejos, moderación, es templanza en las palabras o acciones. ¿Una milla más? Templanza es un fruto del Espíritu, tal y como se lo dijo Pablo en su carta a los Gálatas (5:23). Pero cuando la RAE define la madurez hace la salvedad de que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez. Que importante es el ser una persona madura, el realizar tus actos con cautela, pensando, por sobre todo, pensando. Madurar es no solo ver lo que tenes justo en frente y el provecho más rápido que puedas tener; sino ver el panorama completo, que tus palabras, tus acciones sean calculadas, no tomar riesgos apresurados y sin medir las consecuencias. ¿Qué es lo que estás diciendo, acaso tiene sentido? ¿qué planeas hacer con tu vida, acaso tiene un propósito?
Las cosas tienen un porque, las cosas tienen un sentido; sino, solta un ratito el celular y fijate en el árbol más cercano que tengas, hubo un día que no fue nada más que una semilla, y la vida no le pasó por encima como a muchos de nosotros, porque aunque no piense, sabe que debe seguir un proceso y entonces las aves encontrarán refugio en él, otros animales pueden encontrar alimento en él, e incluso nosotros, encontramos sombra junto a él.
¿Lo mejor de todo? Es que siempre tengo algo por aprender. Hoy fue de una planta, que me enseñó que madurar no es saberlo y comprenderlo todo; que se puede ser muy vivaz y estar marchitándose a la vez, pero que lo importante es que siempre estés pendiente de que el Espíritu Santo esté dando frutos en mi vida.
Mañana quien sabe donde Dios puede ocultar su próxima lección, así que… a mantener los ojos bien abiertos.

















