✈️ Modo avión
He puesto mi mente en avión,
como quien apaga el ruido del mundo
para escuchar el zumbido de su propio silencio.
Hace tiempo comprendí
que olvidar a veces es más fácil que sanar.
Cada persona conoció un rostro distinto de mí,
fragmentos que dejé caer sin culpa,
porque amar también fue partirme un poco.
No me creo especial,
pero sé que lo fui en la vida de alguien
que me miró sin entenderme del todo.
Y aun así, le temo al amor.
Quizás porque amar exige entregarse,
y yo aprendí a sostenerlo todo sin soltar nada.
Me duele regañar a mi hija,
porque en su mirada me descubro niña otra vez,
repitiendo los gestos que juré no repetir.
Pensé que podría ser mejor,
pero a veces siento que solo sigo tropezando
en los mismos lugares del alma.
Vivo saboteándome.
No porque no pueda,
sino porque el brillo también da miedo.
Sigo en modo avión,
volando sin destino,
mirando las nubes de lo que no me atrevo a tocar.
Duramos un año sin hablarnos,
y escucharlo otra vez
fue abrir una herida que creía dormida.
Descubrí cuánto deseaba ser la consentida,
aun cuando ya nadie me pedía ternura.
Tuve que aprender a ser fuerte,
aunque la fuerza también cansa.
Cada vez que escribo, mi cuerpo lo sabe:
necesita vaciarse para seguir respirando.
Y aquí, a medianoche,
mi cabeza da vueltas
mientras el tiempo pasa
y mis pasos siguen quietos.
Me pregunto hasta cuándo me castigaré
por ocupar lugares que no eran míos,
por quedarme donde debí volar.
A veces me visita el ¿qué hubiera sido si…?,
pero recuerdo que incluso el dolor tiene su para qué.
Aquello que amaba antes
ya no me pertenece.
Dudo de si aún me gusta.
Dudo, incluso, de quién soy.
Cuando cierro los ojos,
siento un océano mirándome.
El corazón late tan rápido
que debo abrirlos
antes de ahogarme en mí misma.
¿A qué le temo realmente?
Tal vez a todo.
O tal vez, solo a ser amada.
Se me enseñó a ser fuerte,
aunque no fuera justo.
Y aun así, entre cicatrices y ausencias,
aprendí a amar.
Porque amar también es dejar ir
a quien nos lastima,
y seguir respirando,
aunque duela hacerlo.
🕊️ A veces el modo avión no es huida…
es pausa.
Es el silencio donde uno aprende
a volver a sí mismo.










