¡Al fin!
Después de tanto tiempo encerrada, lo primero que hizo después de darse una ducha eterna y cambiarse fue coger la moto, que siempre le venía bien para tranquilizarse. Estuvo rodando y al cabo de un rato redujo la velocidad hasta finalmente detenerse, respiró profundamente, y se quedó allí, mirando el paisaje. No iba a echar de menos estar allí dentro.
-Agradecía por fin estar afuera de ese horrible lugar. Los lugares pequeños no eran su fuerte, y si estaba con tanta gente que despreciaba todo era peor. Luego de un rato había decidido dar un paseo con su skate. Pero para su mala suerte, no fue mucho el tiempo que su paz duro hasta que se cruzo con un Synyster-¿Feliz de ser libre?



















