Un pequeño favor
Simplemente asintió como respuesta y le hizo un gesto con la mano para que supiera que podía irse tranquilo, que lo tenía todo controlado. Lo cierto es que no sabía que más cambios había hecho en el lugar a parte de cambiar todos los libros de sitio pero aún tenía un poco de tiempo de adaptarse a las cosas nuevas antes de que empezara a llegar la gente. Dio una vuelta rápida hasta el almacén donde encontró una librera con varias cosas anotadas para ese día, entre ellas la hora a la que estaba organizada la firma de libros así que no le resultó difícil apañárselas. Poco después empezaron a llegar las primeras personas que fueron sentándose en las sillas que estaban colocadas delante de la mesa donde se sentaría el escritor y, posiblemente, no solo firmaría libros si no también leería algún fragmento de su última obra.
A pesar de tener muchas cosas a las que atender, que discutir y que arreglar en la empresa, su mente estaba en la librería con Emily, preocupándose de cómo estaría yendo aunque confiara plenamente en ella. Las cosas fueron aún más difícil de lo que pensaba y necesitaría estar más presente a partir de ahora en esos asuntos mucho más de lo que había estado hasta ahora. Y no era que el futuro de la empresa dependiera de ello, sino el futuro de él dentro de la empresa y por lo tanto la estabilidad económica de la que disfrutaban él y su familia. Por su culpa no iba a dejar en la ruina a su familia, eso lo tenía claro. Por suerte a media tarde pudieron llegar a un acuerdo y Stephen voló de allí con la promesa de tener un pequeño horario para atender la empresa, obligatoriamente pero por el bien de la familia. Llamó a su chófer al no tener tanta prisa como antes y él lo llevó a la tienda donde el escritor ya estaba acabando de firmar. Si sigue aquí es porque ha sido un éxito ¿no? Dijo al acercarse sigilosamente hacia Emily y quedarse a su lado observando la firma.












