S.O.S
Era increíble que pasaban los días, y a pesar de que había vuelto el trabajo e intentaba mantenerse lo más ocupado posible, la imagen de Brianna no se iba de su mente. Tal vez, tal vez… Había sido más que una noche para él y su ausencia le estaba demostrando aquello. Maldita sea. ¡Malditas mujeres! Pasó saliva y se bajó del coche, suspirando, era muy tarde. Para todo ya era muy tarde en realidad. Pero la vida seguía.
Achicó los ojos con gesto dubitativo y miró a su alrededor, muy quieto. ¿Qué había sido eso? Aseguró el auto y sacó el arma con suma precaución. Sí, aquello eran gritos. Comenzó a ir muy deprisa en dirección de donde provenían. Al ya no ser oficial, no tenía que estar reportando constantemente los hechos a la estación, así que se siguió de largo y fue tremenda la sorpresa que se llevó.
— Jana… — Dijo pestañeando y después meneó la cabeza, no era el momento para atontarse—. ¡Oye, tú, asqueroso! — Le apuntó con el arma y frunció el ceño. — Suéltala.
De repente, aquel hombre que la tenía agarrada y ella miraron a donde venía la voz, sonriendo la chica con nervios y lágrimas en los ojos.- Oliver...¡Oliver! -Intentó zafarse del agarre pero este no la soltaba, viendo como sonreía el hombre y decía unas palabras en alemán, entiendo la rubia perfectamente lo que decía, a lo que esta entre dientes rabiosa contestó.- Lass mich in Ruhe! - Cuando volvía a zafarse de aquel agarre, sintió como el hombre de repente colocaba una navaja entre su pecho, a lo que la rubia se paró en seco cuando sintió aquella navaja afilada por encima de su ropa, tragando saliva. El hombre, empezó hablarle en alemán, traduciendo al chico que tenía la pistola.- O-oliver...dice que si no bajas el arma...m-me la clavará...Oliver por favor.- Con súplica, la chica con un movimientos de sus labios, le dijo un "ayúdame". El miedo cada vez se apoderaba más de ella, y sentía como aquella navaja subía y bajaba por el cuerpo de la joven, haciendo que esta llorara cada vez más.- Déjame en paz por favor...otra vez no...













