Te esperaba...
isabelmblanchard:
La castaña separa sus piernas para de esa manera pegarse aun más de lo que ya está a él, abrazándolo por el cuello se dedica a besarlo, mientras sus movimientos no cesan, al contrario incrementan a medida que los segundos avanzan, frotándose con fuerza contra él. Aquello hace que los jadeos de Isabel solo aumenten considerablemente. –Oh no, claro que no serán solo dos veces- Relame sus labios con picardÃa mientras lo observa y sonrÃe coqueta a sus palabras. -¿Y qué harás si no te lo pido, Joe?- Pregunta, pues no está dispuesta a pedirle que se detenga, mucho más porque sabe que no es capaz. Acerca sus labios hasta su oÃdo donde susurra sensualmente. –No quiero que te detengas… - Acto seguido agarra entre sus labios el lóbulo de su oreja y succiona acaloradamente, haciéndole notar para que sepa, que está dispuesta a todo.
Sus labios se deslizan hacia abajo, besando con atrevimiento la zona de su hombro y en cuanto le oye, se mueve más fuerte sobre él.Su entrepierna está más que humedecida, debido a todo lo que genera Joseph en ella, la enciende, más de lo que ella misma ha imaginado de él. –Sabes que puedes tomarme donde y cuando quieras- Isabel siempre habÃa sido alguien liberal, pero de un tiempo acá, Joe habÃa logrado mucho más en ella, y en ocasiones era tan solo con tocarla. Desliza sus manos por la espalda del moreno, sin cesar de moverse sobre él, jadeando con más intensidad ante las acciones de él. –Me alegra que dijeras eso- Señala en cuanto a lo de la ropa, Isabel siente que todo su cuerpo podrÃa arder en cualquier momento, y no está dispuesta a seguir esperando. –Porque… no quiero perder más tiempo- Mientras habla, sus manos han ido a dar al pantalón de Joseph y en cuanto el la presiona más contra sà mismo, la muchacha no puede evitar el gemido que escapa de sus labios. –Oh dios… Joe… esto…- Agarra con fuerzas la tela del pantalón entre sus manos y tira de ella para comenzar a romperla. –Estorba… te necesito ya- Menciona entre jadeos.
Joseph se deja besar. A esa altura ya le es imposible negarse a cualquier cosa referente a ella, si antes lo ha hecho ahora simplemente no se puede resistir a nada de lo que Isabel haga por ende, solo le deja hacer lo que ella quiera pues sabe que el sentimiento es mutuo y el hará lo que desee con ella también. Y vaya que desea hacer muchas cosas, sobre todo ahora que la tiene moviéndose sin pudor alguno sobre él, haciendo que se excite cada vez más y más conforme pasan los segundos, como si no estuviese ya completamente excitado solo con su presencia y su actitud. -¿Si no lo pides? Nos pasaremos el dÃa y la noche haciéndolo, porque no pienso detenerme.- menciona como si fuese lo más obvio del mundo y cierra los ojos, dejando escapar un leve gemido al sentir sus labios succionando su lóbulo.
Al parecer el comentario sobre la ropa le hizo sentirse más liberada, Joseph sonrÃe al ver como comienza a romper su pantalón y alza las caderas para que lo quite sin más, junto con su bóxer pues desde que hubo puesto un pie en el baño habÃan comenzado a estorbar, le hacÃan sentir demasiado incómodo, por lo que si querÃa romper todo no le iba a detener. No necesita más estÃmulos, está más que listo para ella por lo que apenas es liberado, mueve sus piernas para bajar lo más que puede la tela que anteriormente le cubrÃa hasta que esta llega a sus tobillos. Luego, toma a Isabel de las caderas y la posiciona sobre su miembro antes de alzar las propias y penetrarla de un solo movimiento, con facilidad. –Estás… tan… húmeda- menciona, mordiéndose el labio inferior y sentándola sobre él.










