Quise preguntárselo ahora, a destiempo, torpe, infantilmente. Pero antes de que pudiera hacerlo ella respondió, con énfasis: no estoy enamorada de otro. Bebió un sorbo largo de café mientras pensaba en lo que iba a decir. No estoy enamorada de nadie, en realidad. Si de algo estoy segura, dijo, es de que no estoy enamorada de nadie. Pero tal vez es mejor que lo entiendas así, agregó después, en un tono indefinible. Es más fácil entenderlo así. Es mejor pensar que todo esto ha sido una historia de amor.
— Formas de volver a casa, Alejandro Zambra.





















