El Evangelio no es una religión. Esta afirmación, que puede parecer provocadora a primera vista, es en realidad el punto de partida de toda comprensión genuina de la fe cristiana. Muchos lo hemos confesado, muchos lo hemos declarado, y sin embargo la realidad es que no todos estamos viviendo en el poder del Evangelio. Con demasiada frecuencia se ha instalado un evangelio de corte religioso que no conduce al creyente a entender el verdadero propósito detrás de confesar a Jesús como Señor.










