Y sí, pasó como en esas típicas películas que tanto odio, en las que uno de los personajes advierte al principio (como si ya supiera en desenlace) con la frase que nadie quiere escuchar “dale, pero no te enamores de mí”, el segundo personaje con el orgullo herido y la soberbia a flor de piel contesta altanero “eso jamás pasará, al menos no a mí”; pobre personaje iluso, está dictando su sentencia de muerte.
Y después de un tiempo de sexo indescriptible, de noches de baile y risas, de intensos orgasmos, el pendejo del segundo personaje se enamora, quizás es porque tenía tiempo de no ser bien tratado, ni bien cogido, y empieza una lucha interna entre lo que debe ser y lo que tiene que ser, ese pensamiento de “no querer tener cerca a esa persona”, porque bien sabes que ese sentimiento que ha nacido en ti, no es recíproco, no de la manera que tú quisieras, y te vas dando cuenta que la distancia vuelve a hacer de las suyas, te vuelve a romper esa burbujita de felicidad que se estaba formando en tu pequeño mundo de mierda, no todo está mal, al menos ganaste un buen amigo, un cómplice y confidente; si el segundo personaje es inteligente, se alejará, por su bien y el de los demás; si el primer personaje sabe comprender la situación, sabrá que los momentos que pasaron juntos, no fueron en vano, ya que le regaló momentos de dicha y felicidad al segundo personaje y solo por eso, debe sentirse bien, quizá te preguntes por qué hablo de personajes y no doy nombres, pero aún me cuesta aceptar que ésta historia que desde un inicio estuvo condenada por la situación en que cada uno se encontraba, sea la tuya y la mía, no me quiero ir con dramas, porque sé que volveré, nuestra amistad lo vale y si tengo que perder al hombre que me ha regalado el regreso de mi confianza (al menos algo de ella), que me ha regalado su tiempo, que es invaluable y que me dio los mejores orgasmos, puedo hacerlo, pero no perderé a mi amigo de la sonrisa hermosa y de los abrazos cálidos; nunca olvides que te quiero y no creas que esto es un adiós, es un hasta pronto, hasta que esté mejor, no dejaré de escribirte y preguntar por ti, solo lo haré con menos frecuencia para empezar a soltar esa necesidad de ti, cuídate mucho corazón y perdón por cagarla nuevamente, te quiero.