Una conversación con Cristina Rivera Garza que resulta fundamental en los tiempos sumamente dolorosos que vive México y para transformar nuestro imaginario colectivo como escritores y lectores.
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Una conversación con Cristina Rivera Garza que resulta fundamental en los tiempos sumamente dolorosos que vive México y para transformar nuestro imaginario colectivo como escritores y lectores.
Trabajamos muy de cerca con la capacidad de imaginar mundos alternativos. Pero cuando imaginamos hacemos muchas cosas. Una vez que empezamos a imaginar, una vez que algo es concebible, algo es posible.
Cristina Rivera Garza
Toda estética es política. Nosotros como escritores no sólo nos metemos con la manera en cómo percibimos el mundo, sino en la manera de cómo lo producimos.
Cristina Rivera Garza
El escritor siempre está escribiendo con otros. La escritura es un ejercicio que hacemos con este bien común que es el lenguaje. Por lo tanto, no hay soledad en la escritura. La escritura, de hecho, es el lugar donde estamos más acompañados porque es donde trabajamos de cerca, convivimos de cerca, con este lenguaje que nos pertenece a todos como parte de una comunidad social.
Cristina Rivera Garza
La esperanza fracasa muchas veces, el dolor jamás. Por eso algunos creen que más vale dolor conocido que dolor por conocer. Creen que la esperanza es ilusión: son los ilusos del dolor.
Juan Gelman
El búho y el pozo: El búho se asoma al pozo minervino y explora con sus ojos-monedas-de-oro las humedades parietales del descenso y calcula con su plumaje sensitivo las anfractuosidades de piedra, argamasa, junturas desgastadas, limos y mohos. Piensa sin pensar en esa hazaña absurda: calarse hasta el fondo de las oscuridades. El agua estancada es el opuesto dialéctico de los aires y de las ramas de su hábitat familiar; representa lo contrario de sus costumbres; lo desafía con una vaharada intangible de sombras y de misterios. ¿Cuánto mide el pozo, qué vara deberá utilizar para hacerse una idea de esas dimensiones inestables? Mueve la cabeza redonda y azorada de un lado a otro, balanceando la mirada atenta al ritmo de su metabolismo nocturno. El búho medita. Sus alas son inmensas y no podrían abrirse durante la visita vertiginosa de la espelunca; por eso deberá proyectarse hacia abajo como un proyectil ahusado, dinámico, dirigido a la negrura insensible. Afuera, la tarde se va disolviendo en grises y magentas. El búho trata de adivinar los vislumbres de la otra oscuridad, la del eterno manto y las músicas evocadoras de un sentimentalismo sonámbulo. Nada de evocaciones para él. Sí, en cambio, las sabidurías prescritas en los emblemas y la simbología. Es un animal y lo sabe: es su primera sabiduría. Abre las alas y se dispone a regresar. La atmósfera exterior se prodiga en tonos apenas inconcebibles de azul y de ocre. Emprende el vuelo. Atrás ha dejado, por fin, la aventura desconocida del pozo minervino. Lo ha hecho para cumplir un destino —pero sabe que el pozo no es menos profundo que el cielo hacia cuyo ciclorama vuela con un aliento magnífico.
David Huerta, publicado originalmente en Confabulario.
Pienso en la poesía como una posibilidad, una búsqueda o un camino. Por eso creo que huye de las definiciones; me gusta pensarla como algo que no conozco, como algo que estoy buscando siempre: 'ah, que tú escapes en el instante/ en el que ya habías alcanzado tu definición mejor', decía Lezama y le creo porque para mi el ejercicio poético tiene más de exploración que de finalidad, mucho más de erotismo que de tacto.
Ángel Vargas
RAFAEL RUBIO
CAZA DE NIÑOS
A Karadima y a sus cuervos
Vienen diez curas buscando niños. Diez curas negros que tienen hambre. Diez avideces con crucifijos, dientes, guijarros para la carne. Vienen rezando rosarios negros, rumiando piedras de hipocresía.
Diez perros negros, buscando tiernos niños proclives a su mordida. Diez niños blancos, como diez panes que tientan dientes de los hambrientos, arrejuntados en sus enjambres como rosarios de diez espinas.
Se ciernen negros sobre los niños como en la siembra caen los cuervos, como en la sombra se cierne el chivo. El hambre tiene cara de cura, dientes de hereje, cuernos de ciervo, rabo de perro, rabia de rumia:
velo de viuda para los ciegos.
¡Huye la blanca luz de los panes! ¡Huye del luto de las sotanas! ¡Huye del hambre de los enjambres
y la ardedura que dan los cardos, la quemadura que dan las plumas de los diez cuervos hechos de espanto!
¡Vengan los niños a morder curas, a desplumarle las plumas negras! ¡Vengan a darle de rebencazos
a los diez lutos hechos de hambre! Vengan los niños a echarle el lazo que los hambrientos no tienen madre. Vengan los puros a los oscuros a arrebatarles sus crucifijos. Muerdan sus diez devociones juntas. Muerdan al padre, muerdan al hijo y al santo espíritu de las inmundas palomas viudas de cuervos negros.
Diente con diente, muerdan ardiendo los tres misterioso que son gozosos, antes que el perro de las sotanas roa sus huesos, hambre con hambre, rumiando piedras, recién paridas para las hambres descomunales: hambre de chivos hacia sus chivas ¡hambre de moscos por sus enjambres!
RAFAEL RUBIO (Santiago de Chile, 1970). Poeta, profesor, doctor en Literatura (Pontificia Universidad Católica de Chile). Hijo y nieto de los poetas Armando Rubio y Alberto Rubio. Ha publicado los poemarios Arbolando (1998), Madrugar tardío (2000), Luz Rabiosa (2007 y 2010), Caudal (2010) y Mala Siembra (2013).
Adriana Pinda
PARIAS ZUGUN
entonces la vi ardiendo dentro de mí una vez más la lengua sus incontenibles pétalos de plata abriéndose miel ajenjo escozor proscrito desentrañando el silabeante éxtasis perdido el soplo neyen rajadura de leche parturienta llama la lengua ardiéndose y lamiendo fatua las espesuras malignas del mundo
Entonces vi los códices arder yo wekvfe
(...)
Ah, esta soledad de lenguas... –«ya no hay con quién hablar el último ya murió recién nomás»–
La lengua es el árbol socava esta lengua txiwe zomo soy kultrung ya me unto por el dentro de los mundo voy hacia el pálpito del trueno que revienta su livianidad de pétalo en orgasmo celeste
Kallfv wenu kvse kallfc wenu fvcha txanay txanay
fui tocada por el relámpago hacia la caída del hambre que me enjaula
(...)
ay, madre redime la escritura sortilegia de esta soledad de estirpe/página marcada por la pulsación del primer fuego
(...)
cuerpo mío y de todas marcado por la mordedura terrible y sin mácula de las sílabas silabario vacío –miren cómo se cimbra el pewen al amanecer de los Meliñir–
parias lengua kewvn paria kuñifall kewvn la lengua de carne vacía y ultrajada por las poseídas danzas de la realidad que no hay lengua posible, que no hay
ADRIANA PINDA (Chaurakawin, 1970). Poeta Mapuche y machi de la comunidad “Kalfullanka” de Riñinahue, es magíster en Literatura Hispanoamericana Contemporánea y doctora en Ciencias Humanas por la Universidad Austral de Chile, donde ejerce actualmente.
Zugun: lengua, habla Neyen: soplo respiro Wekvfe: espíritu maligno Txiwe: Laurel Zomo: mujer Kultrung: Tambor ceremonial, instrumento musical mapuche utilizado en rituales, representa uno de los elementos más importantes de la cosmovisión mapuche. Kallfv wenu: cielo azul kuse kallfv wenu fvcha: gran anciana del cielo azul Txanay txanay: del verbo “txanvn” (caer). Txanay: tercera persona singular, tiempo futuro, afirmativo (él/ella caerá). Repetición onomatopéyica. Pewen: También conocido como Araucaria, es un árbol conífero que crece en el hemisferio sur latinoamericano, concentrándose principalmente en territorios ocupados por las naciones Chileno-Argentinas (Antiguos territorios mapuche). Del fruto del Pewen se desprenden una serie de alimentos que son la base de la comida mapuche, por lo que su significado para la cultura mapuche es sagrado. Meliñir: Cuatro zorros, nombre asignado a cierto linaje de familias mapuche (apellido). Kewvn: lengua (órgano). Kuñifall: desgraciado(a), huérfano(a).
(Trad. Jaime Araya)
*Fotografía pirateada de la exposición de Gustave Verniory en el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos, Santiago de Chile.
Julián Arrebol
PANTONE 1385
para Miss Baby Baby
Para esta aflicción los gabachos tienen nombre: Crush [something] vtr. “Press with destructive force” hasta [perder la forma original.
También es el nombre de un refresco de naranja, como el color de tu pelo.
PANGEA
Hoy lo anunciaron:
La torre Eiffel y Coyoacán se acercan
esto, por supuesto, es el retorno de Pangea
Canguros en Canadá, Koalas en Croacia
La materia del universo, billones de años después, se vuelve a juntar, entonces yo no entiendo, si países, continentes y estrellas tanto se extrañan por qué tú ni el puto teléfono puedes levantar.
*Julián Arrebol:
Artist extraordinare. Ciudad de México, Noviembre del ’91.
La poesía —faro entre tinieblas, dadora de sentido— es la mejor forma de hablar de lo inefable. Es una tregua con el mundo, con lo lejano y con lo más hondo. Es el resplandor del misterio.
Ana Velarde, Definición de poesía
Larson's Holstein Bull (Jim Harrison)
La muerte espera dentro de nosotros a que se abra una puerta. La muerte es paciente como un gato muerto. La muerte es una manija hecha de carne. La muerte es aquella pueblerina angelical embestida por un toro al regresar de la escuela a su casa, atravesando el prado para cortar camino. En el séptimo grado ella no sabía leer o escribir. No era virgen. Era ingenua, decíamos. Era mayo, tiempo de lilas y estrellas fugaces. Ella ha vivido en mi memoria por sesenta años. La muerte nos despoja de todo, excepto de nuestras historias.
(Trad. Sergio D. Lara)