Agave
Estos días han sido raros, sí— como si el tiempo se hubiera dormido con los ojos abiertos. Dulces, como la miel que exudan los agaves. Tristes, como el río que nunca encuentra el mar. Dulces otra vez, como ese único abrazo que tiembla entre dos trenes cruzándose en la noche. Tristes como la belleza insoportable de lo que tal vez nunca será. Y también, dulces por lo que no hicimos, tristes…















