Una escuela de Barcelona retira 200 cuentos infantiles de su biblioteca al considerarlos tóxicos
Lo próximo será marcarnos un Alejandría...
Hasta dónde vamos a llegar o estamos perdiendo el norte es una buena forma de abordar este tema. Una noticia así, ni hoy, ni dentro de dos meses dejará de ser noticia. Un tema tan importante, pero sobre todo tan preocupante nunca va a quedar obsoleto. Es una realidad que una escuela de Barcelona haya retirado algunos de los clásicos más clásicos de la literatura infantil. Cuentos con los que hemos crecido tantas generaciones, que nos han ayudado a aprender, a leer y que nos han entretenido no pueden desaparecer de la mesa. Cuentos que han perdurado a lo largo de los años y que nunca van a dejar de tener esa función didáctica para los más pequeños, ¿quiénes son ellos para vetarlos?
Pues bien, varias escuelas en Barcelona han decidido cargarse esta tradición. Han retirado los cuentos infantiles por considerarlos tóxicos para los más pequeños. En ellos se resalta la masculinidad que se asocia a la fuerza y valentía, mientras que la mujer es tratada como la dama en apuros, débil y asustadiza. Está claro que no aboga por la igualdad de género, pero quizá deberíamos centrarnos más en controlar el contenido que consumen los adolescentes a través de internet o los programas de televisión que ven sentados junto a sus padres. En el ámbito académico, esperar al colegio y ahí suprimir de los libros de texto todo comportamiento sexista que pueda aparecer, pues a esa edad es cuando más empiezan a reflejarse estos comportamientos.
No podemos privar a los más pequeños de los cuentos que a nosotros nos encantaba leer. El problema que quieren atajar suprimiendo estos libros llega por otras vías de consumo. Tu hijo no leerá La Caperucita Roja, pero tendrá un teléfono móvil de última generación con internet ilimitado a los diez años. Eduquemos desde casa, quien quiera que sus hijos no lean Blancanieves, que no lo permitan, ellos se lo pierden, pero dejen a los demás aprender libremente.
La medida que se ha tomado para hacer frente a estos libros con patrones sexistas es escribir otros libros donde la chica es ahora la heroína que salva el mundo y mata a los dragones que escupen fuego. Me parece una idea sensacional que complementa y dirá mucho el día de mañana de la literatura española, pero que no puede sustituir a los clásicos infantiles imperecederos, hasta el momento al menos. No podemos cargarnos la tradición y mucho menos empezar con la censura de libros, a qué tiempos nos remontaríamos entonces. Al final son parte de la historia cultural de España y apartándolos del ruedo solo perdemos.
Son cuentos que se escribieron en otra época y reflejan esa sociedad antigua, pero que en algunos lugares podrían reflejar la fiel realidad. No podemos censurar la lectura, ese bien que ha abierto tantas mentes a lo largo de la historia, y mucho menos pedir a la literatura que vaya un paso por delante de la sociedad. Si los cuentos infantiles son motivo de censura y un foco potencial de formar niños con ideas sexistas, ¿qué no lo sería entonces en este mundo?













