Tal vez mis miedos sólo existieron para que tus manos tranquilas los calmen
fue todo parte de un plan de mi mente maligna para que encariñe con tu existencia más pura aun sabiendo del impacto terrible que causaría tu ausencia en mí al pasar los días, los veranos y los inviernos -porque sabía, siempre supe, que lo nuestro no era para siempre, era cuestión de tiempo, era cuestión de contar los fuegos artificiales, nuestro hilo estaba demasiado enredado cuando las moiras lo tejieron, demasiado tenso, demasiado insípido. Bastó sólo con un fino roce para que se cortara, para toda la eternidad.
y tal vez tenga que salir de acá, dejar de la ciudad, cortar mis raíces
porque tu nombre está en todas las paredes de todas las calles que conozco –y sin embargo vos y yo nunca nos cruzamos-
parece a propósito, que tu intención fue siempre esa, volverte inolvidable en mi memoria, en mis lugares favoritos. nunca voy a tener paz.
unos días atrás, en otras páginas, escribí acerca de lo mucho que te extraño
y ahora siento que me mentí a mí misma–como me enseñaste-
extraño la idea que subyace en mi mente, extraño la vanidad de tu mirada, tus labios tirando de los míos. Todo lo bueno que hicimos, las cosas que creamos, tus zapatillas azules, aquellas a las que siempre se les desataban los cordones, con las que entraste a mi casa por primera vez. Extraño lo que sentí cuando sentí tus manos por primera vez, mientras por mi balcón estallaba la primavera y los pájaros cantaban al ritmo de una zamba. Tu cuerpo en mis sabanas infantiles, nuestros pies colgando de ella, enredándose en la caída. Despertarme y encontrarte. Sentir que si nos dejábamos de tocar todo el mundo iba a notar la ausencia del fino roce. Todo el mundo se iba a sentir vacío. Insípido.
Nunca va a existir en mi cuerpo un dolor semejante al que me causaste
nunca va a existir en mi vida un amor tan letal que sobrepase tanto niveles como lo que vivimos.
Tus besos como espinas me coronaban en la frente
todo en mi pantalla es negro
vos a veces me mandas mensajes que me cegan y yo trato de borrarlos lo más rápido que pueda
como un vampiro incinerado por el sol
ojalá mi corazón no exista más
y se apague como una flor marchita
con una estaca clavada en él
y así por fin me muera, para verte en otra vida, porque en esta no fue suficiente
porque todavía recuerdo cuando me susurraste que no querías estar sin mí y yo creí que decías “no quiero volver a estar sin vos, de nuevo” porque cuando me tocabas, en cada uno de los lugares que no lo hacías, tus manos morían y resucitaban. Cuando no nos tocábamos era un error acá y en cualquier vida.