Lanzamiento del Satélite Sursystem vol. 4. Desde el barrio San Antonio en La Linterna. Octubre 16 de 2020
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Lanzamiento del Satélite Sursystem vol. 4. Desde el barrio San Antonio en La Linterna. Octubre 16 de 2020
Sursystem en Mucha Música. 2004
La Madre y el Barra Brava un cuento del libro Buzirako Fútbol Klub/Autora: Jenny Valencia Alzate
El colectivo Malicia Zudaca aleteando la radio con literatura libertaria y crítica. Gracias a los amigos de Radio Chécheres.
¡Améfrika Améfrika Afrérika Améfrika Afrérika…. SOUNDSYSTEM!
Por: Maelkum Marley / Selektar del remolque garvey.
El concepto de Sursystem viene directo de cualquier calle de América Latina, imaginemos un sonidero en clave reggae arengando a la gente, rimando por la calle, sumemos algún libro de Eduardo Galeano, conciencia social, parlantes, cerveza, ganjah y la fiesta está en la casa. Queremos un mundo donde quepan muchos mundos….
Desde esos espacios autónomos y rebeldes, extendidos por todo el planeta tierra, y bajo la clave de la resistencia cultural contenida en músicas mestizas y acciones directas contra el modelo de globalización dominante se instala en la calicalentura, la estación comunicacional Sursystem. Desde el año 2003 proponen una estética fanzinera experimentando una cultura colaborativa de alegre rebeldía, que se difumina desde Chiapas, para remixarla con nuestros sonidos y características culturales, desde el trabajo colectivo conspirado por sociólogos, comunicadores, literatos y diseñadores, sintonizados con el espíritu de patchanka global que fue inoculado como un virus, músicos y artistas como: The Clash, Manu Chao, Fabulosos Cadillacs, Hechos contra el decoro, Sergent García, Mano Negra, Fermín Muguruza, Panteón Rococó, Cypres Hill y Café Tacvba entre otras.
El Adn de Sursystem impregnado de música, globalización y mestizaje, estuvo ligado desde sus principios al tejido de resistencia global que sueña y practica nuevas culturas políticas de transformación cotidiana, desde los medios que tenemos a nuestros alcances porque tenemos la convicción de que la realidad en un mundo conectado por redes de información, productos de consumo y capitales no es lo único que existe. Las experiencias de resistencia brotan en todas las pequeñas grietas de distantes lugares geográficos, desolados por la exclusión de los circuitos globales y la opresión de la “cultura legítima” y omnipresente cultura hegemónica de los mass media, nos motivaron a operar desde nuestros saberes, una estación de comunicación que amplificara el mensaje de resistencia cultural contenido en la diversidad infinita y articulada de ritmos y bailes mestizos y acciones como respuesta al proyecto de globalización capitalista y neoliberal.
Harold Pardey Becerra, más conocido como el zudaca boy hizo parte de la historia primigenia de esa cofradía creativa que reactivó el virus fanzinero por toda Colombia y demás países de América Latina en las dos primeras décadas del siglo XX con un portafolio de 8 publicaciones, y múltiples audiciones en el espacio público, para luego extraviarse por la carretera panamericana y gestar en su mente creativa un proyecto paralelo y disidente: Satélite Sursystem. Un colectivo que mixtura las artes literarias, el periodismo cultural, la gráfica popular y la radio experimental; con el objetivo de seguir difundiendo desde la ciudad de Cali, el arcoíris de expresiones ancestrales y urbanas de resistencia cultural de los pueblos.
Las músicas afro diásporicas y los mestizajes sonoros de la aldea global, son los vectores creativos que atraviesan transversalmente sus contenidos de ficción y no ficción fusionados con el diseño y la gráfica popular, desde sus comienzos en el mes de octubre del año 2008 con el lanzamiento de su primera publicación en el teatrino del Museo La Tertulia, con el apoyo logístico del programa Plazas y Parques de la Secretaría de Cultura de Cali.
De forma autogestionada, con venta de pautas solidarias y en clave colectiva de minga, la dirección editorial de Harold Pardey Becerra, comunicador social y periodista egresado de la Universidad del Valle, han logrado publicar tres ediciones del Magazín, con un tiraje de 1.000 ejemplares cada una, agotándose cada una de ellas hasta la fecha y participando como expositores en la muestra editorial de las Ferias Internacionales del Libro de Cali y Bogotá, y con el volumen 3 dedicado a la salsa, el latín soul y el boogaloo fue elegido ganador del Premio Municipal de Periodismo Cultural de la convocatoria Estímulos de la Secretaría de Cultura en el 2018. También fueron invitados a presentar el proyecto en laboratorios comunitarios de medios digitales y festivales como: COMUNLAB, ANTIBABYLON, CIUDAD HIP HOP, FETE DE LA MUSIQUE, OIR +, VIDEOSONICA, SOLIDARILABS, GRITO ROCK, FIURA, y acompañaron la producción de proyectos audiovisuales y multimediales relacionados con artistas como Sergent García, Manu Chao y Zalama Crew, en un proceso alternativo de formación de públicos culturales que abarca más de 10 años en el circuito de la ciudad, estimulando nuevas prácticas de lectura y escritura desde la comunicación alternativa, con publicaciones que dialogan creativamente con la historia cultural de Cali además de fortalecer la cultura de redes que caracterizan a los colectivos en América Latina.
En el marco de las acciones afirmativas que promueve la ONU con la celebración del Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024), y con motivo de la Feria Internacional del Libro de Cali, cuyo tema central es Manuel Zapata Olivella y el canto de la diáspora africana, este colectivo ha producido la cuarta edición del Magazín Satélite Sursystem, cuyo título es “Améfrika Afrérika Sound System”, un conjunto de crónicas, cuentos, poemas, reportajes y ensayos visuales, que aportan desde el periodismo narrativo una mirada antropológica y hermenéutica de las huellas de africanía en la ciudad-región de Cali, una ciudad de ébano que luce en su sangre el sonido del tambor heredado del África, el muntu que viajó en los barcos esclavistas, una filosofía vitalista y existencialista que habita en el magma de nuestra memoria ancestral.
El Satélite Sursystem Vol 4 es un libro fanzinero coleccionable a 4 tintas, cuya propuesta de diseño editorial ha sido pensada a través de una narrativa polifónica de 19 textos que se trenzan con la gráfica popular caleña del maestro Carlos Carrillo presente en 150 páginas, para ofrendar un homenaje a las gestas y sentires de intelectuales como el ekobio mayor Manuel Zapata Olivella, íconos de la música como Celia Cruz, Gualajo, Las Estrellas del Caribe, Manu Chao, Fela Kuti, y Manu Dibango, socializar el mensaje rebelde de bandas emergentes como La Digna Rabia en Brasil, y reseñar el impactante trabajo por los derechos humanos de una activista y lideresa social tan importante para Colombia como Francia Márquez, el trabajo comunitario de la cantaora Cynthia Montaño, la poética de Dina Ashanti, valorar el emprendimiento cultural de bailarines y gestores culturales como El Mulato, y propiciar el acercamiento a algunas de la practicas mágico religiosas de origen africano que configuran la identidad de la ciudad a través del culto a la deidad orisha de Changó, y su profunda relación con la historia mítica de la ciudad desde la pluma de Malicia Enjundia.
A través de recursos culturales propios enfocados en la investigación, escritura, fotografía, diseño, dirección editorial, y otros recursos económicos conseguidos por la convocatoria Unidos por la Vida de la Secretaría de Cultura de Cali, al ser elegido como ganadores de una Beca de publicación de obra literaria, lograron financiar la impresión de 1000 ejemplares del Libro: Satélite Sursystem Vol 4 “Améfrika Afrérika Sound System”, para seguir amplificando desde su particular radio fanzine y gráfica el mensaje ancestral de Amor, Unidad y Respeto, que orienta su trabajo editorial hace una década atrás, reivindicando la melomanía porque de todas las artes, aquella que viaja más rápida en el tiempo es la música, porque es impulsada por el viento, y como bien explica la filósofa Diana Uribe: “El pueblo africano siempre ha viajado con su estirpe cantando su historia, pues la música es su manera de habitar el mundo, está codificado musicalmente. Toda su relación con el cosmos, la vida, el mundo, la existencia, la muerte, el amor, con todo, es musical. Cuando ellos son llevados en situación de esclavitud, les quitan hasta sus nombres, pero lo único que no les pueden quitar es la música. Llevan toda esa musicalidad y la adaptan a los instrumentos que van encontrando en América, y es a través de la música que están narradas las historias que nos muestran toda la conexión entre esos pueblos“.
El Satélite Sursystem quiere seguir caminando los territorios urbanos y ancestrales de Colombia, compartiendo con nuevos públicos los diferentes saberes que habitan las músicas que sonorizan las escenas de la vida cotidiana; las contenidas en los acentos orales de los pueblos, las originarias, las urbanas, las contemporáneas, las literarias, las que renuevan la herencia de un continente que es la madre y amante de todos los ritmos: África.
Ya lo saben gente, la pandilla sursystem ha regresado a la escena para seguir transmitiendo sus deseos satelitales: consolidar una red de redes donde los medios alternativos de comunicación tenemos la necesidad de convertirnos en plataformas comunicativas, con presencia contundente en el ámbito local y en conexión articulada con los circuitos globales, para hacer legítima nuestra voz, llegar a todos los mundos diversos que habitan la tierra, para quebrar los dispositivos de control y censura desplegados por los grandes monopolios estatales y privados de comunicación.
AMEFRIKA AFRERIKA SOUND SYSTEM, UN LIBRO FANZINERO EN EL TRÓPIKO BUZIRACO 2020
El Comunicador social y periodista Harold Pardey Becerra, es uno de los ganadores del ciclo II de la convocatoria pública ‘Unidos por la Vida’ 2020 de la Secretaría de Cultura de Cali, con el estímulo para la publicación de obra literaria, con el libro Satélite Sursystem Vol 4 “Améfrika Afrérika Sound system”, donde ejerce como editor y compilador de un proyecto editorial que combina las artes literarias, el periodismo narrativo y la gráfica popular caleña para promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de la herencia y la cultura de los afrodescendientes en nuestro continente, y de su contribución al desarrollo de nuestras sociedades porque Cali es una ciudad de ébano que luce en su sangre el sonido del tambor heredado del África, el muntu que viajó en los barcos esclavistas, una filosofía vitalista y existencialista que habita en el magma de nuestra memoria ancestral.
Harold Pardey Becerra también conocido con el seudónimo literario de El Zudaca, es egresado de la Escuela de comunicación social de la Universidad del Valle, y en su vida laboral ha experimentado con diversas escrituras poligráficas sobre la cultura urbana desde la estética radio fanzine, y en los últimos años ha centrado su interés académico en las músicas afro diásporicas desde una perspectiva de resistencia cultural provocando un cálido diálogo visual repleto de malungaje en el libro “Améfrika Afrérika Sound system”, donde ha convocado como selektor a una cofradía de escritores, artistas y activistas para ofrendar un homenaje a las gestas y sentires de intelectuales como Manuel Zapata Olivella, íconos de la música como Celia Cruz y Gualajo, reivindicando la dimensión revolucionaria de las Panteras Negras y el poeta beat Bob Kaufman en USA, y revisitar la obra musical de Manu Chao, Fela Kuti, Ls Estrellas del Caribe y Manu Dibango, reseñar el impactante trabajo por los derechos humanos de una activista y lideresa social como Francia Márquez, la cantaora Cynthia Montaño, valorar el emprendimiento cultural de bailarines y gestores culturales como El Mulato, y propiciar el acercamiento a algunas de la practicas mágico religiosas de origen africano que configuran la identidad de la ciudad a través del culto a la deidad orisha de Changó, y su profunda relación con la historia cultural underground de Cali, desde la poderosa pluma de la cuentista y cronista Malicia Enjundia.
En esta nueva edición del magazín Satélite Sursystem, el lector trasiega por territorios urbanos y ancestrales persiguiendo las músicas que sonorizan las escenas de la vida cotidiana; las contenidas en los acentos orales de los pueblos, las originarias, las urbanas, las contemporáneas, las literarias, las que renuevan la herencia de un continente que es la madre y amante de todos los ritmos África, y se suscribe a las acciones afirmativas que promueve la ONU con la celebración del Decenio Internacional para los Afrodescendientes ( 2015-2024) , porque de todas las artes, aquella que viaja más rápida en el tiempo es la música, porque es impulsada por el viento, y como bien explica la filósofa Diana Uribe: “El pueblo africano siempre ha viajado con su estirpe cantando su historia, pues la música es su manera de habitar el mundo, está codificado musicalmente. Toda su relación con el cosmos, la vida, el mundo, la existencia, la muerte, el amor, con todo, es musical. Cuando ellos son llevados en situación de esclavitud, les quitan hasta sus nombres, pero lo único que no les pueden quitar es la música. Llevan toda esa musicalidad y la adaptan a los instrumentos que van encontrando en América, y es a través de la música que están narradas las historias que nos muestran toda la conexión entre esos pueblos “.
“Améfrika Afrérika Sound system”, es un conjunto de crónicas, cuentos, entrevistas, reseñas, ensayos visuales, y reportajes que aportan desde el Periodismo narrativo una mirada antropológica y hermenéutica de las huellas de africanía en la ciudad -región de Cali, y eso la convierte en una propuesta llamativa e innovadora, por el diseño editorial que atrae a quienes aman las temáticas culturales relacionadas con la diáspora africana y quieren conocer de ella.
La querida especie lectora y melómana tendrá la oportunidad de adentrarse en este universo satelital fanzinero cuyo lanzamiento se realizará en la Feria Internacional del Libro de Cali está programado para el próximo 17 de Octubre, y también podrá disfrutar de una serie de conversatorios, audiciones y muestras gráficas que se llevaran a cabo en los próximos dos meses en diferentes espacios culturales alternativo de la Calicalentura. Pura candela grafiko narrativa sonora autogestiva es lo que se conspira con los parcerxs de la Linterna, Negrotrópico,Malicia Zudaca y el pilotaje gráfico del maestro Ze Carrillo.
Babylon must fall. Ashe y Vaguemia es lo que hay !!!!
Maelkum Marley Selektar y habitante itinerante del Remolque Garvey
Mayores informes Facebook Satélite Sursystem Twitter/ Instagram @Sursystem https://sursystem.tumblr.com/
Ver: https://trenzassonoras.negrotropico.com
Trenzas Sonoras es una investigación exploratoria sobre las múltiples sonoridades que caracterizan a una ciudad. Centra su interés en visibilizar y documentar desde una plataforma multimedia, los diferentes procesos de creación alrededor de contenidos sonoros que vienen realizando desde hace varios años distintos grupos: académicos, colectivos artísticos, medios alternativos y ciudadanos empíricos profundamente interesados en la circulación de lenguajes sonoros.
A través de una cartografía diseñada desde el periodismo narrativo vamos a trenzar un mosaico de experiencias, iniciativas y esfuerzos en torno al registro, la sensibilización y la experimentación con sonoridades, con una perspectiva de apropiación del espacio sonoro y de reflexión en torno al concepto de patrimonio cultural. Igualmente se estímula con los receptores, la creación de dinámicas de escucha, formación de público y de interacción entre sonido y espacio urbano.
Créditos Coordinadora Sala Audiovisual: Ana Paola Angulo // Investigación y Producción: Harold Pardey // Diseño, Material Media y Aplicación Web: Negrotropico Apoyan Satélite Sursystem // Negrotropico // Secretaría de Cultura
KRONISTAS DEL TRÓPIKO POR EL CARIBE DE BENKOS BIOHÓ por: J. Palacios.
El colectivo Malicia Zudaca presenta a su querida especie lectora el resultado de nuestra pedagogía ambulante con talleres de escritura periodística relacionados con la crónica, sean bienvenidas las jóvenes voces subjetivas que emergen desde lo más profundo de Tierra Bomba, y el legendario Palenque San Basilio, en el marco del proyecto “Kronistas del Trópiko por el Caribe de Benkos Biohó”, ganador de la Beca de Circulación en Mercados culturales para ganadores de la convocatoria Estímulos 2019 de la Secretaría de Cultura de Cali, que apoya la apertura de canales de movilidad y circulación para artistas y gestores culturales en los distintos campos de las artes y la cultura con el fin de promover la visibilidad, el intercambio, la apertura de nuevos mercados y la integración a circuitos más amplios de la industria cultural.
SAN BASILIO DE PALENQUE
¡Palenque! ¡Que nombre! ¡Que hazaña! Al escuchar el tambor de manera colectiva en el festival, mientras la comunidad se torna alegre el cielo ha de abrir sus puertas; se reúne la jarochería de Afrocolombia. Palenque contagia… la belleza de los jóvenes enamorados, el encanto de las estrellas a lo lejos en el cielo. Bendita noche que contempla el amor de tu mirada, como el palenquero que rompió cadenas para acariciar su libertad.
Walberto Torres Pérez
El ser va como viene a este mundo, nacemos para andar. El 12 de octubre de 2019, decidí nuevamente ir a Palenque, otro viaje al origen de la Libertad. Alisté mi mochila, tomé mi bolso negro y metí un par de trapos a los que yo les llamo ropa; no podía faltar mi color favorito: el negro.
El negro viste de negro también para ver el cielo oscuro donde se posan las estrellas que alumbran el infinito suceder. En el bus que cogí en la carretera Troncal de Occidente desde Cartagena hacia Palenque, tuve la fortuna de ir en el bus de María la baja. Cruzando el Canal del Dique a la altura de Cinserín se subieron unos tambores y la gente les pidió que tocaran, que cantaran: “Ey, toca esa vaina jarocho”. Sonó la música, el tambor entró en escena entre vendedores ambulantes de diabolines, arepas y toda clase de delicias.
Ante ese acto inesperado saqué mi celular y los grabé. Me dije a mí mismo: “el camino hacia Palenque reúne a todos los ancestros”; sabía que no iba solo, ellos gritan en la casualidad de un vendedor, de un cantor de río.
Me bajé en Vizo, con esas ganas de jarochería, de ir a fregar. Luego reposé las pulsaciones, mi deber es trabajar y venía a eso, a establecer redes, enlaces entre colectividades.
Jasmer Pajón Martínez
Llegué el martes 8 de octubre, dos días antes del comienzo del festival de Tambores. Llegue con los ojos de otro. Él ni siquiera es humano. En su cuadra lo bautizaron con su apodo y así se quedó. Se llama Walberto, nació, creció y vive en Palenque. Es un chigüiro, vive en una tierra orgullosa de su libertad que me enseñó que la palabra esclavitud no existe en su contexto. Le veo sus dientes blancos, llenos de jarochería, igualitos a lo de su colectivo que dos noches antes de esta me presentó. Ahora me prometió, el chigüiro, llevarme a escuchar tambor bajo un cielo abierto y tal vez lo más difícil: me prometió enseñarme a bailar.
David Cortés
Recién despierto a causa de la alarma, lo primero que llega a mi mente es el hecho de que hace sueño suficiente como para levantarse a estas horas: 5:15 a.m., pero me sacude el recuerdo de que debo volver a ese lugar al que le he tenido un cariño entrañable: San Basilio de Palenque. Cómo no despertarme de un brinco de entusiasmo si es la fecha de sus fiestas. El día anterior había llamado a todos los del colectivo a ver quien se animaba a acompañarme. Jorge es aquél amigo con el que sabes que cuentas. Nos hemos encontrado cada año. Esta era la tercera vez que sus tambores me llamaban. Jorge llamó a confirmar bus y ruta. Empaqué de carreras. El viaje se pasó de corrido. Hasta que al fin tocamos tierra cimarrona. ¡Yay! Grito internamente de la emoción, es que estos niveles de jarochería no se viven todos los días, aunque el mismo cielo nos cubre, es un pueblo no tan visibilizado como se merece. El primer pueblo libre de América, declarado por la Unesco patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad, son solo títulos que desde mi perspectiva se han ganado con honor y sacrificio.
Jenny Contreras Petro
Desde hace 34 años, en el primer territorio libre de América Latina, se reúnen colectivos en torno al tambor, la alegría, el calor, el bollo, la cultura y la ancestralidad. Palenque, territorio libertario abre su cielo para recibir a cercanos y lejanos al son del tambor y la jarochería. La guardia cimarrona acompaña, las mujeres comparten sus saberes en la cocina, sus olores culinarios, sus resistencias de vida, los niños y niñas bailan, gritan al ritmo de las luces de colores y el humo que rodea. La energía del lugar se cubre de una atmósfera de libertad dancística, jarochería digna del Caribe y el Abya Yala. Que nuestro paso por Palenque sea tan digno, como la historia de este territorio y quienes lo habitan.
Maria Teresa Bernal Saavedra
Al despertar los silbidos y soplos de varios picós que rodean este espacio húmedo y caluroso. Una cama de sábanas verdes que no es la mía. A través de la ventana veo un cielo azul despampanante. Lo siento propio. Me invita a salir a la calle más cercana. Cada uno de mis pasos vibran como un tambor que me acerca a lo desconocido. Con asombro y un olor a madera volviéndose fuego observo el rastro de una noche bañada por la luna creciente, la jarochería que junto a rolos, caleños, samarios, holandeses y paisas recorre cada pisada en el barro que almacena historias del colectivo en Palenque. Gente de aquí y de allá que caminan y bailan al son que les pongan, el de la Libertad.
Laura Matiz Arévalo
Once de octubre. Estaba en Cartagena esperando el momento preciso para ir en busca del bus que nos llevaría a Palenque. Llegamos al terminal acompañadas por un cielo gris que llamaba lluvia. Sentí la ropa pegada a la piel húmeda por el clima. Preguntamos dónde podíamos abordarlo. “Ahí está amiga”, nos señaló un joven mientras limpiaba con la mano el sudor de su frente. Un bus grande y viejo estaba parqueado en una isla de la terminal. Subimos las escaleras metálicas y buscamos puesto; habían de tres asientos al lado derecho y de dos al lado izquierdo. No sentamos al derecho, cerca de una ventana.
Mientras esperábamos, el bus se iba llenando de pasajeros de pieles brillantes, empezaba el barullo, esa algarabía en la que se juntan pregones de venta, gritos, charlas y burlas, el bus tenía dos puertas, así que en la espera un desfile de vendedores entraba y salía. “Raspao, panochas dulces, tocineta amiga, limonada fre´ca pal calor”. Había pasado tiempo y los pasajeros se impacientaban: “¡No joda que arranquen!” “¡Eche!, ¡ya han salido dos buses y nosotros no!”. El cielo se rompió con sonido de tambor y cayó tremendo aguacero. El bus andaba y yo solo podía pensar en que iba rumbo a la tierra de la libertad. Luego abordamos una moto, se levantaban frente a nuestros ojos palmas y árboles de todos los verdes. La lluvia aún nos acompañaba. Llegamos. Caminos de piedra, una calle llena de diferentes alimentos: papas rellenas, empanadas, bombones de pollo, la plaza, la gente saludando, la música, la jarochería, el colectivo. Llegamos sin duda a tierra de misteriosa esencia. La tierra de Benkos Biohó.
Natalia Mesa
TIERRA BOMBA
En Tierra Bomba hay lanchas, playa, casa, una cancha de futbol y motos. Sus colores son rojos, azules, amarillos, morados, negros, rosados, cafés, salmón, verdes y blancos. Huele a perfume, chorizos, arepas, pescado y carne. Por las mañanas venden fritos, salen a pescar a las 4, venden raspado, helados, sopa con arroz, patacón con gordito y arroz con chuleta.
Yarelin Fernández
Mi nombre es Alejandro y voy a hablar de mi isla. Tierra Bomba es una isla hermosa rodeada de playas y animales. En ella hay pescadores, boxeadores, cantantes, futbolistas, lancheros. Estamos firmes. Todos nos ayudamos, nos damos la mano cuando lo necesitamos. Cruzamos al otro lado a través del mar en lanchas que cobran 5 o 3 mil pesos según la edad. La comida es muy rica; el arroz, el pescado, el boyo…
Hablemos de los pescadores, las cosas que ellos usan son el Tracamayo, la atarralla, el plástico de pescar y su lancha. Nuestra cultura es de pesca, baile y danza.
Alejandro Córdoba
Tierra Bomba es mi isla. Aquí se vive de la pesca, es nuestra cultura. Al despertar se puede disfrutar de una hermosa vista al mar, una playa azul, el color del sol, pescadores con botes o cancas verdes, grises y marrones. Por las mañanas encantan sus comidas: patacones, papas, chorizos, queso y suero entre otros.
Aquí nos gusta bailar, soñamos con una gran academia de baile. ¡Esta es mi isla!
Naisbel Córdoba Godoy
Soy Carlos Chico y soy de Tierra Bomba, una famosa isla encantada. Sus lindas calles están cubiertas por el firmamento vino tinto, por el sonido de las olas y el viento que pasa y alivia el alma. Abajo el mar, azul, y una división entre él y la isla, con una lancha negra y roja que me lleva a playa linda.
Carlos Chico Moncaris
Tierra Bomba es una isla que se ve desde Cartagena como una serpiente en el horizonte. Sus árboles lucen como escamas. Al llegar se pueden ver las lanchas parqueadas en tierra y la gente conversando. El aire que se respira es fresco, con olor a mariscos y algas.
Al caminar por las calles se ven las casas de cemento. Cuando el sol sale se levantan a trabajar los latigueros, salen en sus lanchas, transportan gente hacia la ciudad de Cartagena y así traen el sustento a su familia.
La gente aquí se saluda al encontrarse por la calle o en el parque. Se siente la buena vibra. En la noche se escucha el sonido de las cantinas y el pikó desde lejos, el ambiente se torna ruidoso. Esos lugares se tiñen de muchos colores: rojo, amarillo, azul. Allí huele a alcohol y a sudor.
Luis David Herrera
En mi isla hay pescadores, buceadores, cantantes, gente como mi prima la cantante, elegida por su isla como una cantante muy famosa entre sus compañeros. Aquí los pescadores usan tracamayos, atarrayas y nylon. Estamos llenos de árboles y rocas. Comemos arroz con coco, arroz de frisol, arroz de paneca.
Moises Alejandro Córdoba
Tierra Bomba es una isla de muchas tradiciones como el pozo de aljibes. Estamos orgullosos que nuestros antepasados nos hayan dejado este trozo de tierra aislado en el mar. Aquí hay lanchas, huele elegante y feo al mismo tiempo. Todas las mañanas nuestras madres se levantan y nos preparan el desayuno. Mientras comemos escuchamos la venta de la boletica.
Mauro José Morales
Una pequeña isla con más de mil habitantes y playas azules. Cada mañana los pescadores y lancheros salen temprano de sus casas, con remo en mano, suéter y mangas largas para no quemarse con el intenso sol, mientras los lancheros salen con sus bolsos puestos y con un galón de gasolina. Las mujeres de la comunidad salen a vender desayunos como papas fritas con salchichas, arepas de huevo, papas rellenas con huevo sancochado, mini arepas con pollo o carne guisada, patacón con gordito. Otros salen a barrer sus casas, los niños a jugar frente al mar, los perros corren detrás de las motos cuando pasan con sus pasajeros hacia Punta Arena. Algunas mujeres de la comunidad solo se sientan en las terrazas de sus casas a hablar. Algunas se van parjugo dea las playas a hacer peinados o masajes a los extranjeros. Nuestras calles están adornadas de casas de muchos colores hacen que la comunidad sea alegre. En las tardes invaden los aromas de cada comida; arroz con pollo, sopa, lentejas. Los niños negros por el sol salen del agua con hambre. En las playas hay enramadas de palmas secas, sillas de madera hechas a mano y conchas que adornan su orilla. El reflejo del sol en las ondas de las olas resplandece bellamente.
Maria José
En Tierra bomba huele a de todo: comidas rápidas, sopa con arroz, jugo de mora, desinfectante, aromatel para lavar la ropa, tirito y trakitraki. Aquí desayunamos muy temprano arepa e´ huevo, empanadas con carne molida o queso, patacón con carnecita o pollo guisado, yuca con chicharrón o pescado frito. Se venden las boleticas y el chance, la citronela y la alorba para las hormigas. Las personas se levantan muy temprano para ir a pescar y vender los pescados.
Valeria Llerena
Tierra Bomba es una isla del mar Caribe con 4 mil habitantes donde se vive de la cultura. En las mañanas lo primero que hacemos es levantarnos y darle gracias a Dios por un día más de vida. Después nos lavamos las caras y los dientes. Nuestras casas son moradas, verdes y fuccias. Cuando salimos a la calle vemos el resplandor de la luz del sol. Las señoras salen con sus escobas y venden desayunos como arepas con yema e´ huevo, arepas con pollo o carne, patacón con pollo o carne, jugos de frutas, arroz con pollo o carne.
Después de desayunar nos vamos para el colegio donde muchas veces cantan los gallos por la mañana y cuando entramos o llegamos a la escuela hay jóvenes vestidos con pantalón verde oscuro y suéter gris. Al medio día salimos y vemos lugares donde hay muchas basuras: echan vasos, platos desechables, y más cosas. Después vamos a la playa y desde donde vemos el mar azul y el sol bañándolo con su luz. Las lanchas pasean a los turistas. Hay kioskos donde se come patacón con pescado y ensalada, cortes de camarón, y muchas cosas más. También hay niños que se divierten y discotecas de colores fluorescentes.
Claider Junior Delgado
En las mañanas mi mamá se levanta. Lo primero que hace es lavar su cara, después nos hace de comer para irnos al colegio. Todos los días nos levanta a las 5 de la mañana. Al levantarme olfateo el aroma del café, veo las calles mojadas, el azul del cielo, el verde opaco de las hojas de los árboles. Camino hacia el colegio y veo siempre a los viejitos que se ponen a cucharear. Paso por lo puestos de ventas de desayunos, hay arepas de huevo, papas, arepas con pollo. Saludo a los muchachos de la venta. Llego al colegio y veo a mis compañeros uniformados, el suéter gris parece que estuviera sucio. Todos estamos ansiosos esperando el campanazo de salida hacia el recreo para ponernos a cucharear sobre todo lo que nos sucedió el fin de semana, hablar de chicos, de ropas, de modelos y unos cuantos chismes.
En el descanso se escuchan bullas, los muchachos juegan futbol, unas pocas chicas juegan quitbol. Suena el timbre de entrada, diez minutos de charla muy importante sobre prevención de embarazos. Suena nuevamente la campana, ya es hora de irnos a casa, salir del salón, hacer bulla por toda la calle, bailar y cantar.
Cuando llego a casa reposo, almuerzo y duermo hasta las 6 p.m.
Eileen Moncaris Cardales
Satélite Sursystem Vol 4 “Améfrika Afrérika Sound system”
Un proyecto editorial que combina las artes literarias, el periodismo narrativo y la gráfica popular caleña para promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de la herencia y la cultura de los afrodescendientes en nuestro continente, y de su contribución al desarrollo de nuestras sociedades como Cali, una ciudad de ébano que luce en su sangre el sonido del tambor heredado del África, el muntu que viajó en los barcos esclavistas, una filosofía vitalista y existencialista que habita en el magma de nuestra memoria ancestral.
Empezamos en el mes de agostp a activar la preventa de este libro de colección, en cuyas páginas se ofrenda un sentido homenaje al escritor Manuel Zapata Olivella, en el año de su centenario, redescubre el legado de artistas populares como Celia Cruz y Gualajo, reivindica la dimensión revolucionaria del poeta beat Bob Kaufman y el poeta caucano Cambray, revisita la obra musical de Fela Kuti, y Manu Dibango, amplifica el impactante trabajo por los derechos humanos de una activista y lideresa social como Francia Márquez, la cantaora Cynthia Montaño, reconoce el emprendimiento cultural de bailarines y gestores culturales como El Mulato, y propone desde la crónica y el cuento un acercamiento a algunas de las prácticas mágico religiosas de origen africano que configuran la identidad de la ciudad a través del culto a la deidad orisha de Changó, y su profunda relación con la historia underground de nuestro Trópiko Buzirako.
Es un libro/fanzine que trasiega por territorios urbanos y ancestrales persiguiendo las músicas que sonorizan las escenas de la vida cotidiana; las contenidas en los acentos orales de los pueblos, las originarias, las urbanas, las contemporáneas, las literarias, las que renuevan la herencia de un continente que es la madre y amante de todos los ritmos: África. Mayores informes
Facebook : Satélite Sursystem Twitter: @Sursystem
Joe Bataan. Por: Juan Guayara Mora. Ilustrado por: Zecarrillo.
Precursor de géneros urbanos y creador de hits, el sello de su obra ha marcado cada una de las décadas desde mediados de los sesentas…
Podcast: ‘La Fiesta de la Música del Futuro’ 03
Debate de Ideas: Vox Populi & Testimonios
En orden de aparición:
Marco Fidel Suárez Arciniegas Davidson Vera Liseth Rodríguez Carolina Carvajal Leudo Junior Zamora Mr. Klaje Margarita Casas Vicky Rivera Jessica Arroyo Harold Pardey Frank Sánchez
Algunos audios adicionales han sido extraídos de:
- Noticiero ‘La Voz’ publicado en youtube el 28 de junio de 2017. - Programa 'Tiempo Real' de Telepacífico publicado en youtube el 28 de julio de 2016.
Producidor por: Satélite Sursystem + Negrotropico
Bugalú Latino. Magazine Satélite Sursystem vol.3. Arte Zecarrillo
VIVA LA SALSA BRAVA. MAGAZINE SATÉLITE SURSYSTEM VOL.3. Arte Zecarrillo
Podcast: ‘La Fiesta de la Música del Futuro’ 02
Los 5 principios de la Fiesta de la Música:
1. Es una celebración de la música viva que tiene como objetivo destacar la magnitud y la variedad de las prácticas de cualquier tipo de música.
2. Nace de la participación espontánea y gratuita tanto de los músicos aficionados como de los músicos profesionales.
3. Todos los conciertos son gratuitos. Los organizadores se comprometen a fomentar la practica musical y la música viva, sin espíritu ni objeto lucrativo en un entorno de libertad para el público.
4. Es una jornada única para todos los músicos y todos los públicos. Tiene que permanecer abierta y ser una fuente de intercambios y descubrimientos.
5. Es, siempre que se pueda, un evento al aire libre que tiene lugar en las calles, plazas, parques, patios… La Fiesta de la Música es la ocasión para tomarse o abrir lugares públicos que no están normalmente dedicados a conciertos: museos, hospitales, edificios públicos, etc.
Producidor por: Satélite Sursystem + Negrotropico
Joe Bataan. The King of the Latin Soul. Arte: Zecarrillo
Jovita DJ. Arte: Zecarrillo
Lanzamiento de las Krónicas Ambulantes en la Fería Internacional del Libro en Cali 2018