&. @medablck
En cuanto se enteró del festival, pensó en Andrómeda. Podía notar que la muchacha estaba atravesando un momento muy difícil de su vida y creyó que asistir a un evento tan alegre sería de su agrado, ¿por qué no invitarle? El pequeño angelito a su derecha le suplicaba que no mencionase ni por error el festival y dejasen las cosas como estaban, si alguien cercano a la familia Black los veía juntos probablemente la muchacha tendría muchos problemas; pero, por el otro lado, el diablillo no dejaba de repetirle que así podría levantarle el humor a su compañera, quien parecía un tanto triste en las ultimas semanas. Al final, el diablillo ganó.
Ted había llegado temprano al lugar donde se habían citado y espero. Estaba más nervioso de lo que creía poder estar, pero, para su sorpresa, no se trataba únicamente de si alguien los veía juntos, sino de hacer sentir incómoda a Andrómeda. No la conocía mucho, no sabía qué le gustaba o qué le disgustaba, ¿y si hacía algún comentario que le caía mal? Sacudió su cabeza un par de veces, intentando alejar ésos pensamientos sin sentido que le habían llegado de la nada. Los minutos pasaron y Ted encontraba en el verdoso césped una gran distracción, hasta que elevó su mirada y se encontró con la muchacha--. Eh, Andrómeda --saludó, elevando una de sus manos en alto para que ella lo viese.








