Cuando la bebida cayó en el cuerpo ajeno, su ceja se elevó lo justo y necesario para demostrar así la sorpresa por la acción cometida. No había sido a propósito, ni mucho menos, así que solo pudo elevar la voz lo suficiente para que el contrario pudiera escucharle al menos entre la música que había en el ambiente. "Te diré que no fue con intención" reconoció, volviendo los ojos al joven. @bartnear












