* priv. — @moonaram
el liquido caliente — infusión que le había pedido exclusivamente a uno de los chicos de la cocina — se menaba de un lado a otro en eso que él se apañaba para andar entre el rocoso sendero, temió derramar el té en más de una ocasión por lo que fue alivió aquello que lo abrazó al distinguir figura femenina a lo lejos. su obsequio estaba intacto y todavía caliente. se acercó a ella entonces, sin más rodeos, aunque antes anunció su presencia pegando un grito al cielo: ‘ ¡baram! ’ saludó, dio un salto más y todos aquellos kilómetros que parecieron existir entre ambos entonces se disiparon. ‘ ¡baram! ¿sigues... sigues trabajando? — te traje un té con muchas hierbas que encontré en la montaña, un chico de herbología me dijo que eran buenas para la ansiedad, el estrés, el cansancio, para los dolores musculares... ah ¡para tantas cosas! no sé si es rico, pero seguro te hará bien. ten ’ extendió su diestra, poco después también su siniestra, en ella había una hogaza de pan. ‘ ¡ah! también te traje pan, no sé si comiste, pero por haberle dejado un par de las hierbas que recolecte el chico de la cocina me regalo un pan de más... yo no tengo hambre y seguro yongguk debe estar con daeun, no quiero molestarlo, así que... ten también, come, come ’ insistió mientras una curvatura afable adornó su semblante. ‘ baram... ¿puedo pasar el rato contigo? ¿tienes libre? ¿no quieres ir a caminar? yo tengo veinte minutos y, aish, siento que me va a explotar la cabeza... perdón si habló más que antes, estoy algo nervioso ’ pues el último cuerpo que ayudó a llevar hacía la montaña tenía facciones muy, muy, muy conocidas — no recordaba su nombre, tampoco su casa, su edad u apellido, pero estaba seguro de haber hablado con ese muchacho al menos una vez. la noche pasada la tenía encima, con una inconclusa que lastimaba, nada recordaba y aun así todo le dolía.

















